Título en España: El Inocente
Año de producción: 1976
Director: Luchino Visconti
Director de fotografía: Pasqualino De Santis, AIC
Ópticas: Cooke Varotal 40-200mm T4.5
Formato y relación de aspecto: 35mm anamórfico (Technovision), 2.40:1
Copia vista: Blu-ray
La primera película oficialmente rodada en Technovision une el refinamiento plástico de Visconti a una solución anamórfica de calidad discutible, condicionada por su dependencia absoluta del zoom.
La película
Adaptación de la novela de Gabriele D’Annunzio y obra póstuma de su realizador, el milanés Luchino Visconti, ya que fue estrenada varios meses después de su fallecimiento en Roma a los 69 años. En ella, el director vuelve a su temática predilecta: la decadencia de las clases altas.
La historia se centra en Tullio Hermil (Giancarlo Giannini), un aristócrata que tiene un affaire con Teresa, una condesa viuda (Jennifer O’Neill), y ni siquiera se molesta en ocultarlo ante su esposa Giuliana (Laura Antonelli). Todo cambia cuando Giuliana vive su propia aventura con un escritor (Marc Porel) y Tullio no es capaz de soportar sus propios celos.
«L’Innocente» destaca sobre todo por la excelente interpretación de Giancarlo Giannini en el papel principal, en la piel de un personaje contradictorio muy bien retratado por Visconti, así como por el dramatismo de la parte final, cuyos acontecimientos están muy bien anticipados por las casi dos horas previas.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Pasqualino De Santis, AIC, fallecido durante un rodaje en Ucrania en 1996, a los 69 años. Se había iniciado en el mundo del cine de la mano de los directores de fotografía italianos Piero Portalupi y, sobre todo, Gianni Di Venanzo, para quien trabajó primero como ayudante y después como operador de cámara.
Durante casi una década colaboró con Di Venanzo en películas como «8½» (1963) y «Giulietta degli spiriti» (1965), ambas dirigidas por Federico Fellini. Cuando Di Venanzo falleció durante la producción de «The Honey Pot» (1967), De Santis terminó la película e inició de manera fulgurante su carrera como primer operador.
De Santis obtuvo el Óscar a la mejor fotografía por «Romeo and Juliet» (1968), apenas su tercer largometraje como director de fotografía, así como múltiples reconocimientos por «Morte a Venezia» (1971), entre ellos el BAFTA de fotografía. Además del presente título, rodó parcialmente «La caduta degli dei» (1969) y «Gruppo di famiglia in un interno» (1974) para Visconti.
En los años ochenta llevó a cabo un infructuoso intento de establecerse en Estados Unidos, con títulos como «Sheena» (1984) y «Rambo: First Blood Part II» (1985). Regresó a Italia tras ser sustituido en esta última por el británico Jack Cardiff.

Análisis del estilo visual
Desde los tiempos de «Il Gattopardo» (1963), y con títulos como «Morte a Venezia», «Gruppo di famiglia in un interno» y «Ludwig» (1972) —de la que se hizo cargo Armando Nannuzzi—, Luchino Visconti se había aficionado a los rodajes en formato panorámico anamórfico. «L’Innocente», a pesar de ser una película casi íntegra de interiores, no fue una excepción.
Después de haber empleado equipos Panavision en «Morte a Venezia» y «Ludwig», para «Gruppo di famiglia in un interno» se recurrió a las lentes Todd-AO 35, estrenadas por Gilbert Taylor en «Macbeth» (1971), seguramente algo más económicas para competir con el gigante norteamericano.

En 1975, durante la filmación, Henryk Chroscicki, un antiguo productor polaco afincado en Italia, estaba iniciando una casa de alquiler de equipos cinematográficos llamada Technovision. Esta incluía su propio juego de lentes anamórficas, cuyo rango completo de objetivos utilizó Vittorio Storaro por primera vez en 1976 durante el rodaje de «Apocalypse Now» (1979). Pero «L’Innocente» fue oficialmente la primera película rodada en Technovision.
Ello fue posible porque desde hacía años Visconti se había aficionado —desmedidamente, habría que afirmar— a la utilización exclusiva de lentes zoom, no solo como focal variable, sino también para sustituir los travellings de acercamiento o alejamiento. Esto repercutió en que su última etapa incluya películas cuya puesta en escena deja bastante que desear, lejos de la elegancia y el clasicismo de «Il Gattopardo», que tan bien identifica su cine.
Para ampliar: zooms y ópticas anamórficas
La segunda parte de la Guía de ópticas de cine explica la evolución de los objetivos zoom y las distintas formas de adaptar diseños esféricos al formato anamórfico.
Aunque después de «La caduta degli dei» fue empleando cada vez menos el zoom propiamente dicho, no renunció a él. Todos y cada uno de los planos de «L’Innocente» fueron rodados con el Cooke Varotal —seguramente el 20-100mm T3.1— adaptado al formato anamórfico mediante un duplicador trasero que lo convierte en un 40-200mm T4.5.
Con este tipo de adaptador se consigue una relación de aspecto panorámica y la utilización íntegra del formato 35mm Academy, pero no se produce ningún artefacto anamórfico y, además, se pierde un diafragma de exposición. Los resultados son muy pobres en calidad de imagen, con graves pérdidas de nitidez en los bordes, contraste insuficiente y escasa resolución incluso en el centro, algo que De Santis trató de ocultar mediante el proceso ENR del laboratorio Technicolor de Roma, el mismo que popularizó Vittorio Storaro pocos años después.

En una época de transición entre las emulsiones Kodak 5254 y 5247 —ambas de 100 ASA—, De Santis estaba obligado a iluminar con una intensidad aproximada de 200 footcandles, o algo más de 100 si optó por forzar el revelado un stop. Ello hace que la imagen sea muy plana, ya que la mayor parte de los decorados o localizaciones están inundados de grandes cantidades de luz, necesarias solo para exponer correctamente el negativo.
Aun así, la película posee cierta apariencia de subexposición, como si el negativo estuviera algo corto o pobremente expuesto. De Santis utiliza aparatos dirigidos hacia los personajes para intentar conseguir algo de contraste cuando se acerca a los primeros planos.
Conclusión final
El aspecto general, a pesar de que la escenografía y el vestuario tienen un nivel muy elevado, es muy pobre. Está más próximo al de un producto fotografiado por uno de esos veteranos de Hollywood con mucho más oficio que talento que al que cabría suponer de un refinado director de fotografía italiano ganador de un Óscar.
La sofisticación de la producción y de las composiciones de Visconti convive así con un sistema óptico y unas exigencias de exposición que reducen la nitidez, el contraste y la riqueza de la imagen, sin que el proceso ENR consiga ocultar por completo esas limitaciones.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.