Adaptación de una novela de Edward Abbey, escrita para la pantalla por Dalton Trumbo y producida, después del éxito de «Spartacus» (Stanley Kubrick, 1960), por la empresa del propio actor protagonista, Kirk Douglas. En la misma, el actor interpreta a un vaquero que, tras enterarse de que un viejo amigo ha sido encarcelado, decide hacer todo lo posible por ingresar en prisión, para que posteriormente puedan fugarse ambos. Pero cuando su amigo rechaza la huida, emprende una carrera en solitario, por las montañas y con la única compañía de su yegua, para escapar de la policía. De resultados notables, «Lonely Are the Brave» es un gran trabajo de Kirk Douglas delante de las cámaras, que interpreta con un gran carisma al personaje protagonista, un «cowboy» incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos, en un film cuya segunda mitad es el obvio origen de «First Blood«. Walter Matthau, como el Sheriff encargado de perseguirle, así como Gena Rowlands, en el breve papel de la esposa de su amigo, completan un reparto en el que también debutaba George Kennedy, mientras que el gran Jerry Goldsmith completaba una de sus primeras bandas sonoras para cine.

El director de fotografía fue Philip Lathrop [ASC], un hombre de una variada carrera, que comenzó como principal operador después de haber sido el encargado de llevar la cámara en «Touch of Evil» (Orson Welles, 1958) para su maestro, Russell Metty. A continuación, comenzó rápidamente a trabajar en un buen número de películas interesantes, que casi siempre alternó con la televisión. Especialmente fructífera fue su asociación con el director Blake Edwards, para el que finalizó «Breakfast at Tiffany’s» (1961) (ya habían rodado «The Perfect Furlough» en 1958, así como algunos episodios de televisión) y después rodaron juntos «Experiment in Terror» (1962), «Days of Wine and Roses» (1962), «The Pink Panther» (1963), «What Did You Do in the War, Daddy?» (1966), «Gunn» (1967) y «Wild Rovers» (1971). Entre tanto, Lathrop fue candidado al Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro por » The Americanization of Emily» (Arthur Hiller, 1964) y rodó, junto a John Boorman, la emblemática «Point Blank» (1967). En los 70, obtuvo su segunda nominación, ya en color, por «Earthquake» (1974), al tiempo que se dedicó a las secuelas de «Airport«: «Airport 1975», «Airport ’77» y «The Concorde: Airport ’79», esta última anticipando ya el trabajo en TV de Lathrop en los años 80, ya que fue uno de esos directores de fotografía que aprendieron el oficio el blanco y negro, y tras adaptarse al color, nunca evolucionaron a las modernas técnicas y estilos que comenzaron a imperar en los años 70. De esta época final en cine, destacan también «Hard Times» (1975), el debut de Walter Hill en la dirección, y la siguiente película de éste, «The Driver» (1978), en la que el estilo de Lathrop era ya sumamente anacrónico.

Anacrónica, pero coherente con el tema de la película, era la elección del blanco y negro (en formato panorámico anamórfico, con algunas de las primeras serie de Panavision) para este film. El trabajo de Philip Lathrop es muy típico de él, pues su estilo clásico encaja a la perfección tanto por la temática, como por la elección del propio blanco y negro, en el que es probable que funcionase mejor. La película comienza con algunos exteriores pero rápidamente se convierte en una película de interiores (la casa de Gena Rowlands, el bar, la comisaría, la cárcel), antes de que la huida del protagonista cambie drásticamente el paisaje. En esos interiores, Lathrop se maneja muy bien, desplegando la técnica clásica de los tres puntos de luz, aunque con mucho contraste, lo que implica que el relleno era escaso, algo consciente porque además el director de fotografía casi siempre deja adrede zonas de sombra. Es particularmente interesante el interior de la prisión, que a pesar de utilizar decorados pequeños, es muy contrastado y resulta agobiante por la forma en que está retratado en la pantalla (algo importante, ya que el protagonista escapa porque se considera incapaz de esperar un año ahí dentro).

Pero lo más interesante ocurre en la segunda mitad de la película, cuando Kirk Douglas escapa y los hombres del Sheriff (Matthau), tienen que ir tras él a las montañas. A pesar de que se trata de escenas ambientadas a la plena luz del día, las mismas también se caracterizan por poseer un contraste elevado, con negros muy densos, en lo que a buen seguro fue un rodaje muy complicado, por los lugares hasta los que tuvo que acceder el equipo para poder rodar. Parece que, en estas circunstancias, el relleno que aplica Philip Lathrop sobre los actores es más bien de espejos y pequeños reflectores que de los clásicos arcos voltaicos, algo que tendría sentido a plena luz del día, con mucho sol, cuando la orografía es compleja. Y parte de ese contraste es probable que se obtuviera también recurriendo al filtrado, pues a los obvios polarizadores, quizá Lathrop añadiera algún filtro amarillo o ligeramente rojo para conseguir cielos oscuros, como en la secuencia de apertura, o como en algunos momentos cuando el personaje de Kirk Douglas se aproxima a la cima de la montaña.

Los resultados son muy buenos en general, aunque más en el sentido del oficio de versatilidad que despliega Philip Lathrop, que en lo que se refiere a la brillantez, que quizá donde más se hace notar es en la escena final nocturna, que quizá sea la mejor de la película. Por el camino, queda por tanto un trabajo muy interesante, en el que a veces pequeños detalles (como los probemas de foco en la segunda conversación entre Gena Rowlands y Kirk Douglas) le restan un poquito a un conjunto que, globalmente, es de lo más solvente.
Título en España: Los Valientes Andan Solos
Año de Producción: 1962
Director: David Miller
Director de Fotografía: Philip Lathrop, ASC
Ópticas: Panavision
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.35:1
Vista en Blu-ray
© Ignacio Aguilar, 2025.