Título en España: La Posesión
Año de Producción: 1981
Director: Andrzej Zulawski
Director de Fotografía: Bruno Nuytten
Ópticas: Zeiss T1.4 High Speed
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Bruno Nuytten sostiene el universo perturbador de Andrzej Żuławski con luz naturalista, penumbra y una cámara de gran energía física.
La película
Extraña película, a caballo entre el thriller psicológico y el cine de terror, que tiene como protagonistas a una familia formada por el padre (Sam Neill), la madre (Isabelle Adjani) y un niño pequeño, que viven en Berlín Occidental en la época del muro que lo separaba de la RDA. Cuando el padre vuelve a casa tras un viaje, descubre que su mujer tiene un amante (Heinz Bennent) y un comportamiento extrañísimo, que se acelera cuando comienzan serias discusiones entre la pareja como consecuencia del proceso de separación o divorcio en el que caen.
Parece que el cineasta Andrzej Żuławski se inspiró en su propio proceso de divorcio para escribir el film, que posee momentos realmente duros en pantalla durante su primera mitad, a medida que la convivencia familiar se degrada. La segunda parte, con el giro decidido hacia el fantástico y el terror, es muy extraña, arriesgada y casi experimental, e incluye momentos realmente perturbadores con criaturas creadas por el italiano Carlo Rambaldi. Se trata, por lo tanto, de una película muy poco convencional, capaz de fascinar y de resultar repugnante a partes iguales, con momentos inolvidables —para bien o para mal— a lo largo de su metraje.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el francés Bruno Nuytten, quizá no tan conocido a día de hoy porque desde 1986, fecha en la que se pasó a la dirección, no ha vuelto a llevar a cabo su labor inicial de director de fotografía en cine.
Ganador de dos premios César a la mejor fotografía —por «Barocco» y «La Meilleure Façon de Marcher», en 1976, así como por «Tchao Pantin» en 1983—, fue también ganador del premio o mención a la mejor contribución artística en el Festival de Cannes de 1982 por «Invitation au voyage». Incluso fue nominado por la British Society of Cinematographers a su premio anual por «Jean de Florette» (Claude Berri, 1986); aunque no ganó, sí consiguió alzarse con el premio BAFTA británico por la misma película.
En su carrera como director de fotografía, Nuytten llegó a probar suerte en los Estados Unidos con «French Postcards» (Willard Huyck, 1979) y «Brubaker» (Stuart Rosenberg, 1980). Su mayor éxito como director le llegó con «Camille Claudel» (1988), por la que su entonces esposa, Isabelle Adjani, fue nominada al Oscar.

Análisis del estilo visual
«Possession» es una película que, aparentemente, está rodada íntegramente en localizaciones que, más de cuarenta años después de su estreno, resultan fascinantes por su ambientación en las calles del Berlín Occidental junto al muro, en la última época del mismo. A pesar de que el planteamiento de la película es evidentemente de corte fantástico, la fotografía de Bruno Nuytten por lo general puede considerarse realista y naturalista.
Por la época del rodaje, es seguro que el director de fotografía empleó una emulsión de 100 ASA —seguramente la 5247 de Kodak—, complementada en cámara con los Zeiss T1.4 High Speed, que aparecen en pantalla con su inconfundible iris triangular, muchas veces entre T2 y T2.5 aproximadamente. Esto, en posible combinación con el revelado forzado, permitía rodar con niveles de luz relativamente bajos para la época.
Lo que distingue a Nuytten es que, con mucha frecuencia, rueda sus escenas interiores justificando la luz en las ventanas de las estancias y dejando que el exterior —el muro o sus alrededores— sea visible desde el interior, aunque esté en el límite de la sobreexposición. Por consiguiente, más que modelar una imagen, lo que hace muchas veces el francés es rellenar los interiores lo justo para conseguir que se vea lo necesario en las estancias o en los rostros de los actores.

En ocasiones, Nuytten sí se esfuerza más en crear zonas amplias de luz suave para envolver a Neill o, especialmente, a Adjani, lo que no impide que gran parte del metraje posea un aspecto crudo e incluso frío y azulado, que se ajusta muy bien a la narración.
En otras secuencias, generalmente nocturnas o aquellas que tienen una mayor pretensión perturbadora, Nuytten y Żuławski modifican este aspecto naturalista por otro más teatral y forzado, que incluye las más típicas luces duras, sobre todo dirigidas al decorado más que a los actores. Ello puede que se deba, no obstante, al tradicional problema de controlar mejor la luz, endureciéndola con aparatos Fresnel focalizados en fondos y paredes, en lugar de crear áreas extensas de luz suave que serían demasiado poco contrastadas para los intereses de los cineastas.
El efecto no es siempre exitoso; en este tipo de secuencias, aunque a lo mejor era lo pretendido, la imagen es sucia, muy sucia, seguramente demasiado. Esto repercute en la calidad de imagen y hace que, por ejemplo, las zonas en sombra queden demasiado subexpuestas y sin detalle alguno, lo que provoca que la criatura de Carlo Rambaldi no sea tan visible, aunque quizá esa fuera la idea.

Conclusión final
Aun así, es un conjunto muy interesante, porque además está rodado con cierta grandilocuencia: desde los largos y exagerados travellings, que a veces utilizan la misma vía para ir y volver, acercándose y alejándose en la misma toma, hasta, sobre todo, las tomas cámara en mano con grandes angulares, tan frenéticas como bien operadas.
Un ejemplo es la toma que tiene lugar en las escaleras durante la discusión entre los personajes de Neill y Adjani. Todo ello hace que la película, además de su ambientación y de su luz, posea también mucha personalidad en su puesta en escena.
Por todo ello, nos encontramos ante un trabajo muy, pero que muy estimulante, que no es fácil de ver o apreciar porque el naturalismo siempre necesita «algo más» para destacar entre los espectadores, pero que colabora no obstante de forma decisiva a que la película consiga crear su particular y malsana atmósfera y que, como espectadores, seamos capaces de sumergirnos en su historia, por poco agradable que resulte.
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2025. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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