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Terminator 3: Rise of the Machines - Ignacio Aguilar
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Terminator 3: Rise of the Machines

Segunda secuela de la película original de James Cameron, quien ya no tuvo nada que ver con el proyecto, siendo sustituido en labores de guión por el duo formado por John Brancato y Michael Ferris («The Game»), así como por Jonathan Mostow («Breakdown»), en las de dirección, en una de las producciones independientes más caras de las historia del cine, pues tuvo un presupuesto cercano a los 200 millones de dólares. La historia se centra en John Connor (Nick Stahl), años después de la supuesta fecha del «el día del juicio final», que nunca llegó por los eventos de la segunda película. Tras el fallecimiento de su madre, Connor ha caído en la droga y vive como un vagabundo, hasta que, de nuevo, otro Terminator, en este caso una mujer (Kristanna Loken) es enviado al pasado para acabar con su vida y la de sus lugartenientes, incluyendo su futura pareja (Claire Danes). Y al mismo tiempo, el Terminator clásico interpretado por Arnold Schwarzenegger, también viaja al pasado para protegerlos, en el caso de que Skynet logre que esta vez sí se produzca la rebelión de las máquinas. Los resultados del film son discretos, pues más allá de alguna escena de acción extremadamente ruidosa (como la del camión), «Terminator 3» ofrece pocas novedades y ni siquiera su vertiente técnica (con muchos más efectos digitales que la película anterior) está especialmente conseguida ni, desde luego, causa o causaba el impacto que los efectos de la segunda parte, que sí que eran, hasta aquél momento, algo nunca visto en cines.

El director de fotografía fue Don Burgess [ASC], un verdadero especialista en este tipo de proyectos. Originalmente, Burgess entró en el mundo del cine como ayudante y operador de cámara, pero rápidamente se especializó en el rodaje de segundas unidades en películas de acción, tales como «Sheena», «Runaway Train«, la segunda y tercera parte de «Back to the Future», «Backdraft» o «Batman Returns«. Ello le dio un bagaje muy importante a la hora de poder hacerse cargo también de grandes producciones con muchos efectos visuales. Después de haber rodado juntos un episodio de «Tales from the Crypt» dirigido por Robert Zemeckis en 1991, este director le dio la gran oportunidad de hacerse cargo de «Forrest Gump» (1994), una producción complejísima, por la que Burgess fue candidato al premio Oscar. Repitió con Zemeckis en otros importantes logros técnicos como «Contact» (1997), «Cast Away» (2000), además de «What Lies Beneath» (2000), «Flight» (2013), «Allied» (2016), «The Witches» (2020), «Pinocchio» (2022) o «Here» (2024). Además de algunas comedias, a lo largo de los años, Don Burgess también ha sido el responsable de «Spider-Man» (Sam Raimi, 2002), «Eight Below» (Frank Marshall, 2006), «The Muppets» (James Bobin, 2011), «The Conjuring 2» (James Wan, 2016) o «Aquaman» (James Wan, 2018).

La imagen de «Terminator 3» huye, de manera deliberada, del aspecto azul y metálico de las dos primeras entregas, obra de Adam Greenberg, aunque sobre todo del de «Terminator 2: Judgment Day» (1991), que hacía mayor énfasis en este aspecto, y por la que el director de fotografía polaco fue candidato al Oscar, sobre todo por el logro técnico que supuso la integración de las entonces novedosas técnicas digitales y la fotografía real en el «set». En el caso de la película de Jonathan Mostow, la paleta de color está dominada por tonos amarillos y marrones, e incluso el vestuario de la Terminator femenina (color burdeos) está escogido dentro de esa gama. Ello hace que el trabajo de Burgess sea radicalmente diferente del de Greenberg. Incluso, de algún modo, se percibe que la escala del mismo es algo menor: en la película de James Cameron había más noches, la persecución larga era de noche y, en el film de Jonathan Mostow, su equivalente está hecho de día, precisamente para evitar tener que iluminar enormes espacios por la noche. Sí que es parecido el enfoque técnico en algunos apartados, puesto que Don Burgess, que por aquél entonces solía rodar sus películas junto a Robert Zemeckis en anamórfico, lo deshechó en este caso para poder trabajar en Super 35, con lentes esféricas Panavision Primo, a fin de realizar el hinchado final a 35mm anamórfico para las copias de exhibición mediante un Digital Intermediate. Si bien en aquélla época eran absolutamente mejorables (ahí están, entre otros, los ejemplos de «Kill Bill«, «Open Range» o «Pirates of the Caribbean»), el de «Terminator 3» no llamaba tanto la atención negativamente, si bien incluso el Blu-ray actual posee cierta tendencia a la suavidad y flojea en el apartado de resolución de la imagen, que habría sido escaneada y renderizada originalmente a 2K.

Para contrarrestar el menor tamaño del negativo, lo que hizo fue recurrir, siempre que pudo, incluso para los exteriores nocturnos, a la emulsión Kodak Vision2 5274 (200T), dejando la 5279 (500T) para situaciones en las que el 200 ASA no fuera suficientemente sensible. Ello hace que la película, en parte también por su hinchado digital, posea un aspecto limpio, pero por otro lado, es uno de sus puntos débiles: la fotografía de Burgess es monótona en cuanto a la iluminación y sin demasiadas texturas ni contraste (basta ver, por ejemplo, cómo fotografía a Claire Danes y Kristanna Loken, generalmente, con la luz más suave y plana posible). Ello hace que sus imágenes se queden lejos del atractivo, aunque fuera por exageración, que sí poseían las de Adam Greenberg para la primera secuela, con un contraste muy elevado y negros muy profundos. O incluso, dentro de su imperfección, también hay muchas cosas del primer «The Terminator«, como sus noches crudas, granuladas y con filtros de niebla, que poseen más vida que la estética de «Terminator 3», por más que algunos de sus exteriores noche, con grandes aparatos de tungsteno a contraluz, posean cierto gusto clásico (hoy en día extinguido con las cámaras digitales y sus ISO altos, que permiten rodar con la luz preexistente en las ciudades y unas pocas luces cinematográficas sobre los actores).

Los resultados, por todo ello, son discretos y desiguales: evidentemente las escenas de acción muestran una elevada pericia, exactamente la que cabría exigirle a Don Burgess o a un director capaz de rodar una pequeña joya como «Breakdown». Pero todo lo que las rodea, sin caer en la desgana, es inferior, repetitivo y predecible, especialmente si es comparado (cómo no) con las dos películas anteriores a cargo de James Cameron, incluyendo los efectos visuales digitales. En 1991, los de «Terminator 2» fueron absolutamente rompedores, pues el espectador no había visto nunca imágenes de este estilo. Doce años después, múltiples películas habían hecho uso de esas mismas técnicas -con mayor perfección además- y, desde luego, ese factor sorpresa tampoco jugaba a favor de los cineastas. Por todo ello, «Terminator 3: Rise of the Machines», más allá de alguna de sus escenas de acción, no resulta particularmente interesante, con un Don Burgess más preocupado de solucionar asuntos técnicos, y de capturar mucho material a la vez con multicámaras, que en crear una estética interesante, algo que no llega a conseguir en ningún momento.

Título en España: Terminator 3: La rebelión de las máquinas.
Año de Producción: 2003
Director: Jonathan Mostow
Director de Fotografía: Don Burgess, ASC
Ópticas: Panavision Primo
Emulsión: Kodak 5246 (250D), 5274 (200T) y 5279 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate

Vista en 35mm & Blu-ray

© Ignacio Aguilar, 2025.



Language / Idioma