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The Ballad of Buster Scruggs (2018): fotografía de Delbonnel
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The Ballad of Buster Scruggs (2018), fotografía de Bruno Delbonnel

The Ballad of Buster Scruggs (La Balada de Buster Scruggs, 2018) – Fotografía de Bruno Delbonnel

«THE BALLAD OF BUSTER SCRUGGS»
Título en España: La Balada de Buster Scruggs
Año de Producción: 2018
Director: Joen & Ethan Coen
Director de Fotografía: Bruno Delbonnel, ASC, AFC
Ópticas: Arri/Zeiss Master Prime
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ARRIRAW), 1.85:1

Bruno Delbonnel afronta el primer rodaje digital de los Coen con seis atmósferas muy distintas, aunque el etalonaje y la desigual integración visual dividen el resultado.

La película

Extraño proyecto de los hermanos Joel y Ethan Coen, originalmente anunciado como una serie de televisión, pero finalmente adquirido y estrenado por el gigante del streaming Netflix como largometraje de seis episodios ambientados en el lejano Oeste, todos ellos sin relación alguna entre sí.

Sea como fuere, las seis historias son tremendamente irregulares, siendo quizá la cuarta —interpretada por Tom Waits— y la quinta —que versa sobre el viaje de los emigrantes hacia la costa del Pacífico— las que, sin duda alguna, funcionan mejor. Y no lo hacen porque sus resultados sean especialmente buenos, sino porque el resto, en el mejor de los casos, va desde lo anodino hasta lo intrascendente. Es como si los hermanos no hubieran sabido adónde ir o cómo terminar este proyecto que, por lo tanto, se encuentra a años luz de sus grandes logros cinematográficos. Tim Blake Nelson, James Franco, Liam Neeson, Tom Waits, Bill Heck, Zoe Kazan, Brendan Gleeson o Saul Rubinek, entre otros, conforman el reparto de estos desiguales segmentos.

Tim Blake Nelson en The Ballad of Buster Scruggs

El director de fotografía

A pesar de que los hermanos Coen son muy conocidos por su larguísima asociación con el director de fotografía británico Roger Deakins, lo cierto es que este también es uno de los operadores más cotizados del mercado y, desde hace algunos años, sus colaboraciones vienen siendo más esporádicas por sus problemas de agenda.

Por ello, los hermanos ya recurrieron a Emmanuel Lubezki para «Burn After Reading» (2008) y al francés Bruno Delbonnel, ASC, AFC, en «Inside Llewyn Davis» (2013). Por esta película, el director de fotografía de «Amélie» (2001) y «Un Long Dimanche de Fiançailles» (2004) obtuvo su cuarta nominación al Óscar. La quinta llegó por «Darkest Hour» (2017) y la sexta, posteriormente, por «The Tragedy of Macbeth» (2021). Las tres primeras correspondieron a los dos citados films de Jean-Pierre Jeunet y a «Harry Potter and the Half-Blood Prince» (2009), de David Yates.

En esta ocasión repitieron con Bruno Delbonnel, lógicamente uno de los operadores más cotizados del mercado. Su elección para un western no deja de ser un poco extraña, si bien cabía esperar que el también habitual de Tim Burton en los últimos tiempos lograse superar el reto con suficiencia.

Fotografía digital de Bruno Delbonnel en The Ballad of Buster Scruggs

Análisis del estilo visual

Y lo cierto es que su trabajo, como la propia película en su conjunto, es absolutamente irregular. Para comenzar, hay que indicar que es la primera vez que los Coen ruedan en un formato de adquisición digital, en este caso con cámaras Arri Alexa Studio XT y Alexa Mini equipadas con las lentes Zeiss Master Prime que usa siempre Roger Deakins, a pesar de que Delbonnel es un hombre que se inclina con fuerza hacia los Cooke S4.

Este hecho digital es ya de por sí un movimiento algo raro por el momento en que se produce, ya que «The Ballad of Buster Scruggs» es un western y la textura del celuloide podría haber aportado mucho a su estética. Bien sea por los orígenes como serie de televisión del proyecto o por cualquier otro motivo, como el presupuestario, el caso es que la textura hiperrealista y definida de la HD funciona muy bien para los operadores de streaming y lo mucho que presumen de su calidad de imagen, pero crea un lienzo que quizá no fuera el adecuado.

Para profundizar en las Arri/Zeiss Master Prime, su luminosidad y su rendimiento sobre sensores digitales:

Guía de Ópticas de Cine (III)

En cualquier caso, los problemas del aspecto global del film tienen menos que ver con su adquisición que con su etalonaje, que en algunos de los segmentos —especialmente los dos primeros— es totalmente sorprendente. Uno podría pensar que con un etalonaje de este tipo es más sencillo igualar el aspecto de las secuencias o incluso de las tomas que las conforman entre sí.

Pues bien, en este caso, bien por el etalonaje o bien por decisiones erróneas durante el rodaje —parece que por lo primero—, hay una clara falta de consistencia entre el color y el tono de muchas de las imágenes. Unido al gusto por la difusión digital de Delbonnel, en lugar de emplear filtros en cámara, el resultado a veces es más que desconcertante.

Contraste y paisaje en The Ballad of Buster Scruggs

Las cosas mejoran en el tercer episodio —el de Liam Neeson—, con algunos fondos azulados por la noche, el clima frío y una estética mucho más sutil. E incluso mejoran mucho más en el episodio del buscador de oro encarnado por Tom Waits. En este, el contraste y la resolución de la combinación Alexa y Master Prime, a pesar de su aspecto totalmente contemporáneo, hacen que las imágenes tomadas en mitad de las montañas y a una altitud muy elevada luzcan con una excepcional claridad y colores que, casi literalmente, se salen de la pantalla.

Lástima que, en el mismo episodio, Delbonnel sea luego muy poco —o nada— sutil cuando tiene que iluminar el interior del agujero, con un simple aparato dirigido hacia él y una sombra súper evidente, porque globalmente se trata del mejor segmento gracias a sus espléndidos exteriores diurnos.

El quinto, por el contrario, es una especie de mezcla del tercero y el cuarto: posee buenos exteriores nocturnos, incluso con rodaje en la hora mágica, así como exteriores diurnos no tan gloriosos, pero muy bien resueltos.

Lástima que el sexto, más esotérico, parezca un experimento fallido de Delbonnel con rodaje en estudio, luz artificial y muchos efectos. Ni la caída de la luz solar y la entrada de la noche, ni los fondos y mucho menos la integración de los cromas superan un listón mínimo exigible cuando estamos hablando de cineastas de este nivel.

Hora mágica y luz artificial en The Ballad of Buster Scruggs

Conclusión final

Los resultados, por lo tanto, son más que irregulares, por mucho que el tercer, cuarto y quinto episodios muestren imágenes de un gran interés. Por un lado, el etalonaje —o bien el color adquirido ya en el set, aunque nos inclinamos por la primera opción— produce saltos tonales absolutamente desconcertantes en los dos primeros capítulos. Por otro, el sexto parece una prueba o experimento totalmente fallido en lo que se refiere a la estética.

Así, los resultados alternan tantos aciertos como desaciertos, aunque ese carácter excesivo que a veces caracteriza a Delbonnel —no ya con Jeunet, algo lógico hasta cierto punto, sino también presente, por ejemplo, en «Darkest Hour»— quizá sobresalga aquí en exceso, después de haber estado más comedido en la muy superior «Inside Llewyn Davis».

Vista en HDTV

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.