Título en España: Los Demonios
Año de Producción: 1971
Director: Ken Russell
Director de Fotografía: David Watkin, BSC
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en DVD
David Watkin lleva su luz rebotada y difusa al formato anamórfico para engrandecer el provocador universo de Ken Russell.
La película
Adaptación de una novela de John Whiting y de una obra de Aldous Huxley, supuestamente basada en hechos reales y ambientada en la Francia del siglo XVII, en la que el cardenal Richelieu, en sus ansias de poder, desea acabar con las ciudades fortificadas del país. A ello se opone el padre Grandier (Oliver Reed), un religioso de muy malos hábitos, circunstancia que servirá para atacarle en el momento en el que se conoce que la madre superiora (Vanessa Redgrave) del convento de Loudun se ha enamorado de él.
«The Devils» es un filme caracterizado por el exceso habitual en el cine de Ken Russell, pero sobre todo por su provocativo argumento y la falta de pudor a la hora de mostrar desnudos, deseo y consumación del acto sexual e incluso masturbación entre los miembros del clero. Esto supuso una fuerte polémica y conllevó la censura de varias escenas que siguen sin haber sido incorporadas al montaje del filme. Olvidada esta polémica, «The Devils» es una película irregular, tan ambiciosa como fallida, a pesar del gran hacer de Reed en el papel principal y de la valentía de su propuesta.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el británico David Watkin, BSC, en la primera de sus dos colaboraciones con el realizador británico. Watkin es uno de los nombres más importantes de la fotografía cinematográfica de la segunda mitad del siglo XX. Surgió del mundo del documental —British Transport Films— y estuvo asociado desde sus inicios en cine a Richard Lester, a cuya frescura y espontaneidad colaboró de forma decisiva.
Fiel colaborador también de Tony Richardson, Watkin fue uno de los pioneros en el uso de la luz rebotada o difusa para huir del tradicional estilo de fotografía en color que todavía imperaba durante los años sesenta. Esto le creó numerosos enemigos y cierta mala fama por lo poco ortodoxos que resultaban sus métodos para muchos técnicos y realizadores, y por lo mucho que costaba a los productores sufragar sus innovadoras técnicas.
A pesar de ello, como Watkin siempre buscaba un estilo de aspecto natural y sencillo, normalmente mantuvo un perfil bajo, hasta que ganó el Oscar por «Out of Africa» (Sydney Pollack, 1985) y agradeció el premio a su segunda unidad por los bellos paisajes que habían rodado para él.

Watkin también es famoso por su aversión hacia el formato panorámico anamórfico, al que literalmente consideraba una catástrofe óptica. Parte de su estilo consistía en sobreexponer mucho el negativo, para lo cual necesitaba emplear aperturas de diafragma muy grandes, y el anamórfico introducía un buen número de distorsiones y aberraciones en sus imágenes que, al parecer, detestaba. Por ello, aunque rodó varias películas en este formato, entre ellas «The Devils», siempre trató de evitarlo, a pesar de que sus trabajos anamórficos son incluso más interesantes que sus grandes obras en formato esférico.

Análisis visual
«The Devils» representa al más puro David Watkin a nivel de luz, ya que los excepcionales decorados de la película —cuyo aspecto semiatemporal es otro de los elementos que pueden desconcertar— están iluminados mediante la mezcla de dos técnicas. En primer lugar, utiliza una enorme cantidad de luz rebotada mediante arcos, que produce la apariencia de una luz natural de gran intensidad justificada en las ventanas superiores, claraboyas u otras aperturas del techo de las construcciones de época.
También introduce otra enorme cantidad de luz directa difuminada —la que, por ejemplo, justifica en las ventanas—, que incide de forma más concisa sobre determinadas partes del decorado. Como las fuentes o las superficies de reflectancia que emplea son tan grandes, la apariencia de la luz en pantalla es muy suave, a la par que la gran cantidad de arcos crea un fuerte contraste, con imágenes muy atractivas que siempre parten de un aspecto muy natural.
Es tal la inspiración de Watkin que incluso, en determinados momentos, se atreve a emplear su luz a través de vidrieras de iglesia y la proyecta sobre los actores, especialmente en las secuencias finales. Y aunque a Watkin le gustaba mucho sobreexponer para conseguir estos efectos, gran parte de los interiores de «The Devils» parece estar rodada en torno a T4.0, cerrando quizá un diafragma adicional para los exteriores, que como siempre parecen prescindir de iluminación artificial adicional gracias al uso de la sobreexposición y el contraluz.

Pero «The Devils» no es solo la luz de Watkin: el manejo de la puesta en escena de Russell, por más que lo que se ve en pantalla sea excesivo, es excepcional en gran parte del metraje. Sus composiciones en formato panorámico son muy ricas y hacen un uso muy bueno de su anchura para situar y repartir a los actores por el encuadre.
Además, Russell se luce con grandes movimientos de grúa, travellings y dollies que obligaron al operador de cámara —y futuro director de fotografía ganador del Oscar— Ronnie Taylor, BSC, a recomponer el cuadro en cada nueva posición de cámara.

Conclusión final
«The Devils» es una película que, en definitiva, está filmada a lo grande, con mucho talento para la puesta en escena, sets muy llamativos, decenas o cientos de extras muy bien dirigidos y, sobre todo, está iluminada por un genio de la luz en su etapa de mayor creatividad e interés.
Por ello, el hecho de que fuera obviada para cualquier premio o nominación —aunque 1971 fue un año de feroz competencia— solo puede obedecer a la complicada temática de la película o a la animadversión que provocaba el propio Watkin.
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.