Segundo largometraje de la realizadora francesa Coralie Fargeat (“Revenge”, 2017), que tiene como protagonista a una antigua estrella de Hollywood en decadencia (Demi Moore), que hace un “pacto con el diablo” al apreciar que su físico y edad comienzan a pasarle factura en su vida laboral y personal. Este pacto consiste en la administración de una sustancia que crea un “yo” alternativo (Margaret Qualley), mucho más joven y en excelente forma, que desata pasiones allá por donde va. Sin embargo, hay un problema: cada uno de los cuerpos solo puede estar fuera durante una semana. “The Substance” es un film que mezcla géneros (desde la comedia muy negra al terror, pasando por ciencia ficción) e incluso referencias, que van desde “Seconds” (John Frankenheimer, 1966) a “Snow White” (en cualquiera de sus versiones), pasando por “The Picture of Dorian Gray”. Incluso contiene explícitas referencias visuales a “The Shining” (Stanley Kubrick, 1980), en cuanto al diseño de algunos de los lugares en los que transcurre la historia. Los resultados son también algo variados, ya que van desde lo fascinante de su planteamiento (sin duda lo mejor del film) hasta un desarrollo algo irregular y quizá demasiado estirado, con una delirante recta final que, a pesar de su mala leche, deja dudas sobre si era el colofón necesario para la historia. Dennis Quaid, en un enloquecido papel, completa el reparto.

Rodada íntegramente en Francia, a pesar de su ambientación en Los Ángeles, el director de fotografía es sin embargo el británico Benjamin Kracun [BSC], quien es sin duda un valor al alza en la industria con el éxito del presente film, que guste o no, posee un fuerte estilo, sobre todo en cuenta que venía de otro film interesante y de prestigio como “Promising Young Woman” (Emerald Fenneld, 2020). En su todavía corta carrera, también se ha hecho cargo de “Beast” (Michael Pearce, 2017), la serie de TV “The Third Day” (2020) y ”Encounter” (Michael Pearce, 2021).

“The Substance” es un film rodado principalmente en decorados creados para la película en París, con unos cuantos exteriores en el sur de Francia que, junto con ingeniosos ángulos contrapicados, dan una clara apariencia de estar rodados realmente en California. El trabajo de Benjamin Kracun y de la directora Coralie Fargeat destaca por muchos motivos, pero sobre todo quizá por la utilización (generalmente) de una única cámara, de un rodaje también en el que el maquillaje y los efectos de maquillaje juegan un papel esencial y, por supuesto, por el elevadísimo número de primeros planos y, sobre todo, de tomas “macro” que aparecen en el film, a fin de narrar de manera muy detallada todos los procesos relativos a “La Sustancia” y de cómo la misma afecta a los cuerpos de las dos actrices protagonistas. Es por ello que Kracun menciona que a pesar de que su idea inicial hubiera sido rodar el film en formato anamórfico, como algunos de sus trabajos anteriores, el hecho de tener que rodar tantos primeros planos y planos macro le llevaron, finalmente, a escoger la Arri Alexa Mini LF por su reproducción de las pieles, junto a los objetivos Canon K35 por su foco cercano y aspecto suave (los Canon serían complementados con objetivos Cooke macro, el 24mm Leica Thalia por su enfoque cercano, o por Arri Macros, como el 100mm y el 200mm, además del Laowa 12mm y, seguramente, algún Canon FD). Una Red V-Raptor se empleó, por su elevada resolución, para los efectos visuales digitales, mientras que una Red Komodo fue utilizada para algunos planos de seguimiento cercanos de las protagonistas.

Estéticamente, además de por su vertiginoso montaje, alternando frecuentemente esos planos macro, la película destaca por su luminosidad, puesto que gran parte de sus escenas de mayor impacto ocurren por ejemplo en un baño con niveles de luz muy elevados (y que también recuerdan de inmediato a cómo Kubrick y John Alcott renunciaban a la oscuridad en «The Shining«). Este estilo «High-Key» entronca muy bien con la temática de «glamour» que posee el film, estando además bien justificado con fuentes integradas en la mayor parte de los decorados. El aspecto a veces es, como consecuencia, algo plano en cuanto a contraste, pero los colores, fuertes y saturados (atención especial a los rojos, o a los rosas que identifican al personaje de Margaret Qualley) evitan que las imágenes sean aburridas, algo que desde luego no llega a suceder nunca. Los niveles de luz son elevados, lo que repercute en que las lentes, a pesar de ser antiguas, están cerca de su máximo rendimiento, por lo que son explotadas sobre todo por su magnífico tratamiento en las pieles y con sus estupendos y emblemáticos «flares«, que hacen acto de presencia en numerosas tomas de la proyección. Hay también un interesante uso del zoom (los Angenieux EZ), y grandes angulares extremos situados muy cercanos a los personajes, como ocurre por ejemplo con el de Dennis Quaid.

La puesta en escena es muy dinámica, no solo por la alternancia de planos amplios y planos «macro», sino por cómo mueve la cámara la directora, alternando cierta sobriedad con la cámara en mano o diferentes angulaciones para revelar, por ejemplo, los diferentes estados físicos o de ánimo del personaje de Demi Moore, hasta llegar al colofón de los últimos minutos de proyección. Los resultados, por lo general, son muy buenos, no solo a nivel meramente estético, pues las imágenes son atractivas, sino en cuanto a lo que narra la película y cómo lo narra: con una puesta en escena muy intrusiva, pero generalmente muy acertada, que da una idea de una película muy elaborada, muy meditada y muy calculada para producir un fuerte impacto en el espectador, algo que sin duda, con su mezcla de técnicas y de referencias, la directa Coralie Fargeat y su director de fotografía consiguen por completo.
Título en España: La Sustancia
Año de Producción: 2024
Director: Coralie Fargeat
Director de Fotografía: Benjamin Kracun, BSC
Ópticas: Canon K35, Leica Thalia, Arri Macro, Cooke Macro
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa Mini LF (Arriraw 4.5K, 2.39:1)
Otros: 4K Digital Intermediate
Vista en HDTV 4K
© Ignacio Aguilar, 2025.