REDES SOCIALES
Copyright © Ignacio Aguilar
The Texas Chain Saw Massacre (1974): fotografía de Daniel Pearl
6931
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-6931,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qi-blocks-1.5.3,qodef-gutenberg--no-touch,qode-optimizer-1.2.3,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive
The Texas Chain Saw Massacre (1974), fotografía de Daniel Pearl

The Texas Chain Saw Massacre (La Matanza de Texas, 1974) – Fotografía de Daniel Pearl

Título en España: La Matanza de Texas
Año de producción: 1974
Director: Tobe Hooper
Director de fotografía: Daniel Pearl, ASC
Emulsión: Ektachrome 7252 (25T)
Formato y relación de aspecto: Super 16mm, 1.85:1
Otros: fotografía adicional de Tobe Hooper
Vista en HDTV

Una textura cruda y realista que convierte las limitaciones del Super 16mm, la escasa sensibilidad y la luz disponible en parte esencial del terror.

La película

Emblemático clásico del cine de terror, rodado con muy pocos medios, que tiene como protagonistas a un grupo de jóvenes que tienen la desgracia de toparse con una casa en la que habita una familia de sádicos caníbales. Entre ellos se encuentra Leatherface, que mata a sus víctimas con una motosierra.

Con esta película, que contiene un texto inicial explicativo que pretende hacer creer al espectador que lo que va a presenciar está basado en una historia real, saltó a la fama el director Tobe Hooper, responsable posterior de la miniserie «Salem’s Lot» (1979), «Poltergeist» (1982) o «Lifeforce» (1985).

Su mayor mérito es ofrecer un largometraje de aspecto y puesta en escena muy realista, casi de cinéma vérité, que además de presentar a un villano memorable, sentó las bases del género psycho-killer, tan bien explotado posteriormente por John Carpenter en «Halloween» (1978) y por imitadores como Sean S. Cunningham en «Friday the 13th» (1980).

«The Texas Chain Saw Massacre», más de 40 años después de su estreno, sigue conteniendo secuencias aterradoras y de alto impacto, además de haber inspirado varias secuelas y remakes que jamás se acercaron a su efectividad.

Leatherface en The Texas Chain Saw Massacre, fotografiada por Daniel Pearl

El director de fotografía

El director de fotografía fue un joven de 23 años que debutaba en cine con esta película. Se trata de Daniel Pearl, ASC, quien posteriormente ha desarrollado una exitosa carrera en la que se ha especializado, por lo general, en el rodaje de videoclips y multitud de anuncios publicitarios.

Solo volvió a colaborar una vez más con Tobe Hooper, en «Invaders from Mars» (1986). Su carrera en cine ha estado, por lo general, asociada a películas muy comerciales e incluye, entre otras, los remakes realizados por Marcus Nispel de la propia «The Texas Chain Saw Massacre» (2003) y «Friday the 13th» (2009).

Curiosamente, a pesar de sus comienzos con esta película, a Pearl se le asocia más —como consecuencia del desarrollo de su carrera— con la estilización propia de los vídeos musicales y de los anuncios publicitarios que con la estética realista de la presente película, con la que despuntó su carrera.

Exterior diurno de The Texas Chain Saw Massacre rodado con luz disponible

Análisis del estilo visual

Como consecuencia de ser una producción de muy bajo presupuesto, rodada durante cuatro semanas en un caluroso verano, en localizaciones reales en Texas y con actores locales, «The Texas Chain Saw Massacre» fue rodada en formato Super 16mm.

Para evitar además que un eventual hinchado a 35mm para su exhibición en salas comerciales produjera un grano excesivo, Pearl tuvo que recurrir a una emulsión positiva como la Ektachrome 7252, de 25 ASA de sensibilidad, que además tenía menor latitud de exposición que la película negativa 7254 (100T) de la época. Sin embargo, la 7252 poseía un grano más fino, además de que seguramente fuera más nítida que la 7254.

Utilizando cámaras Eclair y Bolex, además de lentes zoom —que son más luminosas en formato 16mm que en 35mm—, Hooper y Pearl optaron por un estilo muy naturalista y realista que únicamente recurre a la iluminación artificial cuando no les queda más remedio.

Por ello, aunque en la época era habitual usar luces en los exteriores diurnos, aquí estas no están presentes, e incluso aparecen técnicas como la sobreexposición —en los interiores de la furgoneta— que en aquella época solo estaban empezando a ser aceptadas por Hollywood.

Interior de The Texas Chain Saw Massacre iluminado por Daniel Pearl

Cuando la película se mueve a interiores, se aprecia claramente que la sensibilidad de la que disponían los cineastas era escasísima, por lo que Pearl utiliza aparatos —un par de 5 kW y uno de 10 kW— dirigidos hacia los actores simplemente para poder exponer su emulsión, a pesar de que ello provoque sombras muy duras que a menudo no encuentran justificación alguna.

Sin embargo, la película contiene algunos exteriores nocturnos meritorios, especialmente si se tienen en cuenta todos estos inconvenientes. Destacan aquellos en los que Pearl ilumina exclusivamente la casa en la que sucede gran parte de la acción y deja que los actores se muevan, o huyan, en silueta delante de ella, técnica que también repite un par de veces con los coches y camionetas que aparecen en pantalla.

En la película hay un atardecer y un amanecer y, en ambos casos, la continuidad de las tomas está muy bien llevada por el director de fotografía, consiguiendo además algún momento apreciable en la hora mágica.

Siluetas y exterior nocturno en The Texas Chain Saw Massacre

Conclusión final

Por supuesto, a pesar de haber empleado la película Ektachrome, los resultados son granulados y poseen ese color tan especial de las emulsiones positivas de los años setenta que, junto con el vestuario de los actores, hacen que la película posea un aspecto inconfundible de época.

Aunque lógicamente el Super 16mm sea una limitación técnica —y las lentes no rindan demasiado bien— y a buen seguro los cineastas hubieran acudido al 35mm de haber podido, lo cierto es que la peculiar textura de imagen del formato, junto con la ausencia de aparatos de iluminación en exteriores, hace que la película posea un aspecto muy verosímil que juega muy a favor de lo que está contando en pantalla, e incluso lo hace más real y aterrador.

Hooper utiliza además un estilo de cámara muy libre y móvil, mezclado con hábiles movimientos de travelling, en una puesta en escena que está muy bien pensada para que la película alcance un gran impacto, cosa que sin duda consiguió y que le permitió establecerse en Hollywood en proyectos de mucha mayor envergadura.

© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.