«Torn Curtain»
Título en España: Cortina Rasgada
Año de Producción: 1966
Director: Alfred Hitchcock
Director de Fotografía: John F. Warren, ASC
Emulsión: Kodak 5251 (50T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
John F. Warren anticipa en Hollywood la iluminación suave de los años setenta, aunque el exceso de difusión y las retroproyecciones envejecen el resultado.
La película
Película menor dentro de la filmografía de Alfred Hitchcock, en la que Paul Newman interpreta sin demasiada convicción a un científico que simula su fuga a la República Democrática Alemana a fin de obtener información de primera mano sobre las investigaciones en materia armamentística. Pero, una vez introducido allí, su plan se desmorona muy pronto y tiene que iniciar la huida del país, aunque todavía no ha conseguido la fórmula matemática que necesita.
Se trata de un entretenimiento ligero y sin demasiadas pretensiones, bien manufacturado, pero que, salvo una notable excepción —la escena del asesinato del funcionario alemán en la granja—, está muy lejos de la maestría de las mejores obras del director británico. Fue además la película en la que Hitchcock tuvo el desencuentro final con Bernard Herrmann, lo que hizo que fuera sustituido por el músico John Addison, a pesar de que gran parte de la banda sonora ya había sido compuesta. Julie Andrews, en el papel de la prometida de Newman, que ignora la situación, comparte cartel con el actor norteamericano en su único trabajo para Hitchcock.

El director de fotografía
El director de fotografía fue John F. Warren [ASC], en su único trabajo cinematográfico para Alfred Hitchcock. Robert Burks había sido desde hacía varios lustros el operador predilecto de Hitchcock, desde los tiempos de «Strangers on a Train» (1951), pero sorprendentemente no fue convocado para rodar este film.
Este hecho había tenido hasta la fecha una única excepción: «Psycho» (1960), que Burks no rodó al ocuparse de ella John L. Russell, operador televisivo que Hitchcock conocía de sus incursiones en el medio. Russell se hizo cargo de aquel film al estar rodado más deprisa y con menos medios de los habituales en el maestro del suspense, pero no parece que este fuera el caso de «Torn Curtain».
El británico confió en Warren, que era otro de los directores de fotografía de sus series de televisión. Desgraciadamente, Burks falleció antes de que Hitchcock rodase un nuevo film, «Topaz» (1969), por lo que no es posible saber si su relación profesional había terminado o no.
Warren es un operador mucho menos conocido de lo habitual en Hitchcock, aunque había obtenido una nominación al Óscar en 1954 por su trabajo en blanco y negro para George Seaton en «The Country Girl», curiosamente su primera película. Desde finales de los años cincuenta hasta su retirada a comienzos de los setenta vivió más de la televisión que del cine: fotografió entre 1962 y 1965 un total de treinta y tres episodios de «The Alfred Hitchcock Hour» y, antes, de 1957 a 1962, cuarenta y ocho de «Alfred Hitchcock Presents», que suponemos que le conseguirían el trabajo en este film.

Análisis del estilo visual
Ambientada principalmente en la Alemania del Este, la entonces denominada República Democrática Alemana (RDA), se trata de una película que, como muchas del director británico, confía enormemente en el rodaje en estudio —con algunos planos de segunda unidad en localizaciones en Dinamarca— para recrear el aspecto de los lugares en los que transcurre la historia.
La fotografía de John F. Warren, sin embargo, es muy novedosa, porque se trata de una de las primeras películas de Hollywood en abrazar el nuevo estilo de iluminación que venía de Europa y que cambiaría para siempre el aspecto del cine norteamericano. Como el propio Warren declaró en la revista American Cinematographer, «Torn Curtain» está rodada principalmente haciendo uso de técnicas de luz rebotada o reflejada, o bien difuminando los aparatos con sedas y bastidores para suavizar el aspecto de las luces.
En ocasiones es cierto que la luz no es tan suave como lo sería en el cine posterior, e incluso en alguna escena Warren todavía recurre a la luz directa sobre los actores y el decorado. Pero, en términos generales, es una película fotografiada con luz suave que incluso se permite el lujo de proyectar haces de luz cálidos por las ventanas y rellenarlos con luz azulada suave en la escena de hotel entre Newman y Andrews, avanzando el estilo de algunos famosos operadores de la década siguiente.

El problema para Warren, que sin embargo consigue distanciarse mucho de la fotografía anterior en color de Hitchcock con Burks —quizá con la excepción de algún pasaje de «Vertigo» (1958)—, es que, además de luz suave, utiliza filtros difusores, bien de cristal o medias en el objetivo, que hacen que el aspecto sea excesivamente brumoso, con poca claridad y detalle insuficiente.
No contento con ello, para los primeros planos —generalmente de Julie Andrews—, Warren utiliza filtros de una densidad aún superior, al estilo de la fotografía de los años treinta y cuarenta. El aspecto es poco consistente y, en este sentido, ha quedado terriblemente anticuado, contrarrestando el efecto moderno que podría tener el estilo general de luz suave de la película.
Warren, que en la revista mencionó un diafragma habitual de T3.5 en una época en la que las emulsiones eran nada más de 50 ASA, seguramente no lo tuvo fácil en esta película. Pero lo cierto es que las lentes de la época —seguramente Cooke Speed Panchro, o bien las entonces nuevas Bausch & Lomb Super Baltar— no le ayudan demasiado y el aspecto termina siendo demasiado plano y falto de nitidez.
Kodak 5251 y la sensibilidad de 50 ASA
La limitada sensibilidad de las emulsiones de mediados de los años sesenta condicionaba los diafragmas, la iluminación y el contraste. Su evolución histórica se explica en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Conclusión final
Se trata, no obstante, de un film con un aspecto visual interesante, más que nada porque su estilo es toda una rareza y prácticamente un experimento por parte de Hollywood. Resulta aún más extraño porque está ejecutado en una película importante y por un director de fotografía que, si bien era experimentado, tampoco era uno de los más poderosos y conocidos, ni muchísimo menos.
Lo peor no es que Warren se pasase con el uso de los filtros, sino que los planos de segunda unidad rodados en localizaciones son muy evidentes y, como en otras películas del director, su infinita confianza en el rodaje de placas traseras para retroproyecciones no está ni mucho menos justificada. Llega a arruinar varias escenas, especialmente una en un restaurante cuyo aspecto es verdaderamente terrible por la mala proyección del fondo.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
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