Título en España: Vértigo: De entre los muertos
Año de Producción: 1958
Director: Alfred Hitchcock
Director de Fotografía: Robert Burks, ASC
Ópticas: Cooke Double Speed Panchro
Emulsión: Kodak 5248 (25T)
Formato y Relación de Aspecto: 8-perf 35mm (VistaVision), 1.85:1
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Una atmósfera romántica y onírica construida entre el control del estudio, el color expresivo, la luz disponible de San Francisco y las exigencias del VistaVision.
La película
Adaptación de la novela de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, cuya versión cinematográfica tiene como protagonista a un policía de San Francisco (James Stewart) que, tras perseguir a un criminal por unos tejados, sufre una crisis de acrofobia que lo lleva a retirarse de la profesión.
Aun así, recibe el encargo de un viejo conocido para que siga a su mujer (Kim Novak), quien, al parecer, está sufriendo algún tipo de posesión por parte de una persona fallecida décadas atrás.
«Vertigo» es una de las películas más celebradas de Alfred Hitchcock, para la cual el director británico creó una atmósfera romántica y de ensueño que, sin embargo, se estrelló en taquilla. Hitchcock lo achacó parcialmente a la avanzada edad de Stewart y a su evidente diferencia respecto al personaje de Novak.
En cualquier caso, para quien escribe estas líneas, además de este problema, tampoco se trata de una de las obras más redondas del realizador, especialmente por lo enrevesado de su giro y su abrupto final.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el habitual de Hitchcock por esta época, el norteamericano Robert Burks, ASC. Iniciaron su colaboración con «Strangers on a Train» (1951), por la que Burks recibió una candidatura al Oscar a la mejor fotografía en blanco y negro. La última de las doce películas que rodaron juntos —un conjunto que incluye toda la etapa de Hitchcock en el formato VistaVision de Paramount— fue «Marnie» (1964).
Burks, que obtuvo el Oscar a la mejor fotografía en color por «To Catch a Thief» (1955), rodó para Hitchcock títulos como «The Man Who Knew Too Much» (1956), «The Trouble with Harry» (1955), «North by Northwest» (1959) o «The Birds» (1963): la mejor parte de la etapa americana del realizador británico.
La excepción fue «Psycho» (1960), un proyecto de bajo presupuesto que el inglés rodó con el equipo de su serie de televisión.
Burks falleció en un incendio en su casa en 1968, después de que Hitchcock hubiera confiado «Torn Curtain» (1966) a John F. Warren. Quién sabe si el realizador habría contado con él en más películas, pero lo cierto es que no volvió a repetir con ningún director de fotografía hasta el final de su filmografía e incluso recurrió a Leonard South, el operador de cámara de Burks, para su última película en 1976.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «Vertigo» es muy típica de la filmografía de Hitchcock. Los cineastas rodaron durante algunas jornadas en San Francisco, donde obtuvieron las tomas necesarias para ambientar allí la historia, pero el grueso de la película está realizado en estudio, cuyas comodidades prefería Hitchcock sin ningún género de dudas frente al rodaje en localizaciones.
El formato VistaVision —35mm de ocho perforaciones y paso horizontal— conllevaba que Burks debía utilizar niveles de luz de al menos T4 en sus interiores. Teniendo en cuenta que la emulsión de la época poseía una sensibilidad de 25 ASA, no es extraño que recurriera a arcos y grandes unidades para exponer el negativo, convirtiendo la tarea de obtener además una intención de luz en algo titánico.
Por ello, los múltiples interiores rodados en plató, con forillos falsos que representan San Francisco, muestran luces muy duras y una iluminación típica del cine en color de los años cincuenta, con mucha saturación y suavidad introducida mediante filtros en los primeros planos.
Quizá lo más interesante en esta sección sea comprobar cómo Burks recurre a gelatinas de color en la habitación de hotel que aparece en la segunda mitad, bañando de verde al personaje de Kim Novak, o el momento muy específico en que esta queda silueteada en el mismo escenario.

La fotografía en localizaciones de San Francisco es más interesante. Incluye planos generales de la ciudad con una calidad muy buena de la luz disponible, lo que muestra de manera evidente que los cineastas buscaron y esperaron esos momentos.
Otros planos están rodados en la hora mágica y se utilizan para secuencias nocturnas, cuando todavía queda algo de luz en el horizonte, pero las luces de la ciudad ya están encendidas: un efecto dusk-for-night.
Además del simbolismo de algunos colores, Burks recurre aquí a un efecto novedoso en la época, los filtros de niebla, aunque el resultado es desigual. Funcionan muy bien en la secuencia en la que James Stewart y Kim Novak acuden al bosque de secuoyas gigantes al otro lado del Golden Gate, pero la densidad utilizada cuando Stewart sigue al personaje de Novak hasta el cementerio resulta muy exagerada.
Lo mejor de la película a nivel estético, sin duda, es el atardecer en el que Stewart sigue a Novak hasta el Golden Gate y ella se lanza al agua. Comienza con una toma de seguimiento memorable desde el coche de Stewart aproximándose al puente y concluye en el Golden Gate con una luz disponible magnífica, mediante un paneo de aproximadamente 180 grados ejecutado a la perfección por Lennie South.

Conclusión final
Aunque VistaVision ofrecía una calidad de imagen superior a la del formato convencional de 35mm de la época, también conllevaba problemas que aquí afectan a la tremenda cantidad de luz necesaria simplemente para exponer el negativo. Quizá ello pudiera superarse mediante el generoso presupuesto de una película como esta.
Pero «Vertigo» no se sobrepone a las inconsistencias del conjunto en el uso de la difusión en exteriores ni a ciertas convenciones del cine de Hitchcock, con la alternancia de exteriores reales y otros falseados en plató. Estas hacen que el aspecto estético de su cine no esté en muchas ocasiones a la altura de su puesta en escena.
Permanecen, sin embargo, tomas tan memorables como la mencionada, los seguimientos voyeurísticos de Stewart o instantes tan famosos como la combinación de zoom y dolly —el trombone shot— que el realizador utiliza para trasladar a la pantalla el miedo a las alturas del personaje principal.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.