Título en España: Estallido
Año de Producción: 1995
Director: Wolfgang Petersen
Director de Fotografía: Michael Ballhaus, ASC, BVK
Ópticas: Zeiss Standard, Zeiss Superspeed, Cooke Varotal
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en 35mm & Blu-ray
Michael Ballhaus aplica a “Outbreak” un planteamiento visual coherente pero extremadamente conservador, dominado por la luz suave, el bajo contraste y una imagen deliberadamente plana.
La película
Un mortífero virus aparece en una aldea del centro de África en 1967, capaz de matar a todos aquellos a los que infecta. Cuando entran en acción los Estados Unidos, la decisión es bombardear toda la zona para que nadie pueda escapar y eliminar el virus, sin contar con que unos pequeños monos son sus portadores.
Treinta años después, el virus reaparece y los contagios se desatan en un pequeño pueblo californiano, que es sitiado como consecuencia, mientras Estados Unidos se debate entre bombardear de nuevo a la población o esperar a encontrar una cura por medio de un coronel del ejército (Dustin Hoffman) y su exmujer (Rene Russo), especialistas en este tipo de infecciones.
“Outbreak” ofrece un planteamiento interesante sin perder nunca su condición de blockbuster, pero, desgraciadamente, la segunda hora de proyección desciende notablemente el nivel, sobre todo cuando el conflicto se desvía de la lucha contra el virus a la lucha contra los generales del ejército (Donald Sutherland y Morgan Freeman) y la trama deriva hacia una acción poco creíble. Kevin Spacey, Patrick Dempsey y Cuba Gooding Jr. completan el reparto de la película con la que Wolfgang Petersen continuó su carrera en Estados Unidos después de haber rodado su mejor filme en tierras norteamericanas, “In the Line of Fire” (1993).

El director de fotografía
El director de fotografía fue el también alemán Michael Ballhaus [ASC, BVK], que, además de este filme, rodó a continuación otro para el realizador, “Air Force One” (1997), aquel título en el que el presidente de Estados Unidos se enfrentaba a terroristas en su avión, fusil en mano.
Pero Ballhaus no es conocido o reconocido precisamente por esta asociación con su compatriota, sino que llegó a América con el prestigio que le otorgaba su larga relación profesional con el director Rainer Werner Fassbinder, en cuyos últimos filmes antes de su fallecimiento ya no trabajó. En Estados Unidos, Ballhaus consiguió forjar unas cuantas relaciones importantes con determinados directores, siendo especialmente productiva la que mantuvo con Martin Scorsese, desde “After Hours” (1985) y “The Color of Money” (1986) hasta “The Departed” (2006), aunque el director también trabajase con otros directores de fotografía a lo largo de esas dos décadas.
Ballhaus colaboró asimismo con James L. Brooks en “Broadcast News” (1987), con nominación al Oscar, y “I’ll Do Anything” (1994); en cuatro películas con Mike Nichols a raíz de “Working Girl” (1988); con Robert Redford en “Quiz Show” (1994) y “The Legend of Bagger Vance” (2000); con Francis Coppola en “Bram Stoker’s Dracula” (1992); y con Steve Kloves en “The Fabulous Baker Boys” (1989), por la que obtuvo su segunda nominación al Oscar. De todo su trabajo con Scorsese, la Academia de Hollywood reconoció su labor en “Gangs of New York” con su tercera y última nominación.

Análisis del estilo visual
La imagen de “Outbreak” es muy típica de Michael Ballhaus, un director de fotografía que poseía su propio material de Arri y Zeiss, de modo que por esta época solía rodar sus películas con su cámara Arri 535 y sus juegos de lentes Standard y Super Speed. Ello resultaba un poco extraño, en el sentido de que las grandes producciones norteamericanas como la presente solían rodarse con material de Panavision, el principal proveedor de los estudios de Hollywood.
También explicaría la renuncia al formato panorámico anamórfico, en el que Ballhaus nunca trabajó desde “Whity” (Rainer Werner Fassbinder, 1970), e incluso a una relación de aspecto panorámica, a la que sí acudieron Ballhaus y Petersen en “Air Force One”, pero empleando el formato Super 35.
Por otro lado, Ballhaus era un director de fotografía que no solía complicarse la vida en absoluto, con una fuerte tendencia a crear una imagen plana y de bajo contraste en casi todas sus películas, además de rodar gran parte de ellas con lentes zoom —seguramente el Cooke 18-100mm, antes de la aparición de los Zeiss Variable Primes—, tanto para hacer zooms propiamente dichos como para emplearlas como focal variable y ahorrar tiempos de rodaje. La imagen de “Outbreak” responde perfectamente a todas estas características típicas de la filmografía del director de fotografía alemán.
Para profundizar en las ópticas fijas, los zooms y su influencia sobre el carácter de la imagen:
Guía de Ópticas de Cine (I): conceptos y características generales

La película posee, en consecuencia, un estilo de luz suave que resulta ciertamente plano en casi toda circunstancia. Hay muchos interiores rodados con grandes fuentes de luz suavizada que hacen que su caída sea mínima y, al mismo tiempo, apenas existan sombras. Casi todo el filme transcurre en interiores o exteriores diurnos y esta es la regla general básica, ya que fuera de los platós Ballhaus también emplea mucha luz de relleno, igualmente suavizada, para que apenas haya sombras ni diferencias demasiado visibles entre las zonas de luz y sombra.
En algunos interiores, como aquellos en los que suelen aparecer los personajes de Morgan Freeman y Donald Sutherland, hay algo más de clave baja, pero a los actores siempre se los ve perfectamente envueltos en este tipo de luz que caracteriza a Ballhaus, que incluye en esas secuencias filtros difusores o de bajo contraste que no parece que tuvieran mucha cabida en ese contexto.
En las escenas en laboratorios o centros médicos, el alemán también emplea algo de luz coloreada para sugerir un aspecto tecnológico, pero sin ir más allá y siempre dentro de un planteamiento extremadamente conservador, que incluye algunos contraluces azulados en las secuencias nocturnas.

Conclusión final
De modo que, estéticamente, “Outbreak” es una película bastante plana y anodina, aunque no tan molesta dentro de este aspecto como otras películas de Michael Ballhaus, ya que al menos el planteamiento es absolutamente coherente durante toda la proyección.
También hay en este filme dos de los planos típicos del director de fotografía: una larga toma de Steadicam durante los títulos de crédito, cuando se nos presentan los diferentes laboratorios y sus niveles de seguridad en función de los patógenos que estudian, y un travelling circular a toda velocidad cuando el personaje de Patrick Dempsey, ya infectado con el virus, se reencuentra con su novia en el aeropuerto de Boston.
Quizá sean esos dos los momentos en los que hay una puesta en escena más llamativa, porque “Outbreak”, hasta su media hora final, tiene un planteamiento más científico que de acción. Las escenas finales con los helicópteros tampoco son demasiado destacables si se comparan con las grandes películas que poseen ese tipo de secuencias. Por consiguiente, se trata de un filme rutinario, aunque entretenido, en el que ni su luz ni su estilo de filmación son particularmente interesantes.
© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.