Título en España: Rojos
Año de Producción: 1981
Director: Warren Beatty
Director de Fotografía: Vittorio Storaro, ASC, AIC
Ópticas: Cooke Speed Panchro
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1.
Premios: Oscar a la mejor fotografía, BAFTA (nom)
Vista en Blu-ray
Vittorio Storaro articula una fotografía de enorme coherencia, basada en la luz lateral, el alto contraste y una paleta terrosa cuya complejidad resulta aún más notable dentro de un proceso íntegramente fotoquímico.
La película
Ambicioso proyecto de Warren Beatty, que protagonizó, escribió, dirigió y produjo esta adaptación de la vida del periodista norteamericano John Reed, famoso por su implicación en la Revolución rusa de 1917 y por haber intentado llevar el comunismo a Estados Unidos a través de una serie de iniciativas políticas fallidas que desembocaron en su exilio permanente a la URSS, donde fue enterrado en el Kremlin tras su fallecimiento.
Junto a Beatty, un grupo de importantes actores se implicó en el proyecto, destacando sobre todo Diane Keaton en el papel de Louise Bryant, la esposa de Reed, pero también Jack Nicholson, Maureen Stapleton, Paul Sorvino o incluso Gene Hackman en un par de breves escenas.
Rodada durante muchos meses principalmente en Gran Bretaña, Finlandia y España, “Reds” obtuvo tres premios Oscar —director, fotografía y actriz secundaria para Stapleton— y funciona realmente bien en su primera mitad. La segunda parte, ambientada en la Rusia revolucionaria, es curiosamente más confusa y menos interesante. Con todo, es una película sofisticada e importante, que no ha perdido un ápice de su poderío casi cuatro décadas después de su rodaje y estreno.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el italiano Vittorio Storaro [ASC, AIC], quien, como decíamos, obtuvo el segundo de sus tres premios Oscar por este título. El primero, dos años antes, lo ganó por “Apocalypse Now” (1979), mientras que el tercero, también relacionado con el comunismo, llegaría seis años después con “The Last Emperor” (1987).
La relación de Storaro con Beatty comenzó con este filme y se extendería a los dos siguientes, muy espaciados en el tiempo: “Dick Tracy” (1990) y “Bulworth” (1998). Aunque actualmente es un operador muy veterano —roza los ochenta años de edad— y rueda solo esporádicamente, es difícil comprender la imagen del cine de los años setenta, ochenta y noventa sin la aportación de este italiano.
Storaro comenzó su meteórica carrera de la mano de Bernardo Bertolucci en títulos como “Il Conformista” (1970), “Last Tango in Paris” (1972) o “Novecento” (1976). Con Francis Coppola, además del filme ya mencionado, colaboró también en “One from the Heart” (1982) o “Tucker: The Man and His Dream” (1988).

Análisis del estilo visual
“Reds” fue además el debut en la dirección en solitario de Warren Beatty, ya que su película anterior, la comedia “Heaven Can Wait” (1978), había sido dirigida en colaboración con Buck Henry. Como sucedió con “Apocalypse Now”, a Vittorio Storaro le fue concedido su deseo de rodearse de su equipo tradicional de italianos, entre los que se encontraban el operador Enrico Umetelli y el gaffer Filippo Cafolla.
También pudo rodar con equipos Technovision, solo que en esta ocasión sustituyendo el formato anamórfico del filme de Coppola por el convencional esférico y empleando lentes Cooke S2/S3. Incluso consiguió que el laboratorio de Technicolor en Roma se encargase del revelado, procesado y copias, que incluían un novedoso proceso de retención de haluros de plata —ENR— que reducía la saturación de color e incrementaba el contraste.
Como posteriormente haría Storaro en las escenas que describen la China comunista en “The Last Emperor”, en “Reds” hay una paleta de color muy restringida: el filme está dominado en su totalidad por colores terrosos y grisáceos, con poca saturación en general. Ello se debe en parte al trabajo de Storaro, pero también, sobre todo, al fenomenal diseño de producción de Richard Sylbert.

Sylbert consigue que una película que transcurre tanto en Estados Unidos como en la URSS sea absolutamente creíble en cuanto a su ambientación cuando, con la excepción de algunas tomas rodadas en Nueva York, no contiene material filmado en dichos países. El estilo general de Storaro es de alto contraste, con una absoluta predominancia de una iluminación lateral de alta intensidad que imita muy bien la luz natural en casi toda circunstancia.
Storaro controla muy bien —y quizá ahí radica su dificultad— el rebote de la luz en el decorado y ubica, de forma consciente, luz de relleno desde el ángulo opuesto para conseguir que los rostros de los actores sean perfectamente visibles en toda circunstancia. A veces, cuando se trata de Diane Keaton, hay un evidente esfuerzo del operador italiano para favorecerla mediante una luz aún más suave y envolvente, pero que imita en cierto modo el contraste de la escena.
Por lo general, es una película en la que las fuentes de luz están muy motivadas y presentes, a veces también en cuadro. Logra sorprendentes efectos con fuentes integradas teniendo en cuenta que el negativo Kodak 5247 era únicamente de 100 ASA y que los Cooke raramente podían abrirse más de T2.8. Por consiguiente, todo ese tipo de efectos están realizados con niveles de luz altos y un negativo denso, aunque el uso del ENR en este aspecto quizá apoye la profundidad de unos negros que, con un proceso de revelado convencional, no serían tan intensos.
Para profundizar en el revelado, las copias y los procesos de retención de plata que alteran contraste, saturación y densidad:
El Negativo Cinematográfico (IV): revelado, positivado y procesos de laboratorio
Por supuesto, hay muchos efectos de luz desde una única fuente —entre ellos, todas las entrevistas intercaladas con el metraje de ficción— que no solo poseen un alto contraste y carecen de relleno, sino que además apenas han envejecido y siguen plenamente vigentes.

Conclusión final
Más allá de sus efectos de atardecer o exteriores filmados sin el filtro 85B, lo mejor de “Reds” es que su fotografía permanece casi, casi, casi plenamente vigente. Hay innumerables escenas —quizá sobre todo las de masas, como aquella en la que Reed termina hablando a los trabajadores rusos con la ayuda de un traductor, envuelto en lámparas colgantes y haces de luz con humo— en las que Storaro se luce, no solo por el aspecto, innovador en su momento, sino porque todo luce espléndido y coherente a lo largo de todo el metraje.
Es evidente que Storaro, que partía de un “memorándum” escrito antes de filmar la película, adopta un estilo y lo sigue a rajatabla. Como en el caso de “Apocalypse Now”, ello tiene mucho mérito porque este fue otro rodaje muy largo —trece meses— y muy complicado, por la cantidad de veces que Beatty repetía las tomas —a veces hasta cien—, por las múltiples localizaciones y por la grandeza de las escenas.
Quizá ahora, con las modernas lentes, negativos, cámaras y etalonajes digitales de los que disponemos, pueda parecer más fácil. Pero lograr un aspecto tan contrastado, con tanto control sobre dicho contraste y el color, es algo realmente complicado en un proceso íntegramente fotoquímico y únicamente se encuentra al alcance de unos pocos elegidos.
© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.