Tercera película de Oliver Stone, estrenada casi en paralelo a la inmediatamente anterior «Salvador» (1986), que narra la historia de un pelotón de soldados en Vietnam, desde el punto de vista de un joven voluntario (Charlie Sheen) recién llegado a la contienda. Allí presenciará los horrores de la guerra y el enfrentamiento entre dos superiores (Tom Berenger y Willem Dafoe), como consecuencia de la masacre cometida por soldados norteamericanos al tomar una pequeña aldea vietnamita. Basada en las propias experiencias de Oliver Stone (hasta entonces un reputado guionista, pero con escaso bagaje como director) en la Guerra de Vietnam, «Platoon» es un buen relato cinematográfico que, sin embargo, está muy lejos de los grandes logros del cine antibelicista o incluso del cine norteamericano que trató el conflicto bélico en el sudeste asiático, como por ejemplo «The Deer Hunter» (Michael Cimino, 1978), «Apocalypse Now» (Francis Coppola, 1979) o incluso la posterior «Full Metal Jacket» (Stanley Kubrick, 1987), ante las cuales, la película de Stone parece una película menor tanto en escala como impacto. Keith David, Kevin Dillon, Johnny Depp o Forest Whitaker, entre otros, aparecen como secundarios.

El director de fotografía fue Robert Richardson [ASC], quien con apenas 30 años, tras haber realizado algunos documentales, se hizo cargo de la fotografía de «Salvador», su primer largometraje de ficción, que a su vez fue el arranque verdadero de la filmografía de Oliver Stone como director, ya que años atrás había rodado dos largomatrajes de terror («Seizure» en 1974 y «The Hand» en 1981) con aparentes pobres resultados y escasa repercusión. Posteriormente, Richardson y Stone rodaron muchas películas más, entre las que se encuentran «Wall Street» (1987), «Talk Radio» (1988), «Born on the 4th of July» (1989), donde ya se atisban muchos elementos de su colaboración, «JFK» (1991) -por la que Richardson obtuvo el Oscar a la mejor fotografía-, «The Doors» (1991), «Heaven on Earth» (1993), «Natural Born Killers» (1994), «Nixon» (1995) y «U Turn» (1997), con la que dejaron de colaborar y, aunque parece ser que lo han intentado de nuevo a posteriori, de momento el reencuentro no se ha producido. Desde entonces, Richardson se ha convertido probablemente en el director de fotografía americano más importante, con trabajos para Martin Scorsese como «Casino» (1995), «Bringing Out The Dead» (1999), «The Aviator» (2004) o «Hugo» (2011) -obtuvo su segundo y su tercer Oscar por estos films- o para Quentin Tarantino, comenzando con «Kill Bill» (2003) y, hasta la fecha, todos los films del realizador hasta «Once Upon a Time in… Hollywood» (2019), con la excepción de «Death Proof» (2007), cuya fotografía firmaba el propio director.

«Platoon» posee una fotografía muy diferente de lo que luego ha sido la filmografía y el estilo de Robert Richardson. Fue una película de un presupuesto reducido (seis millones de dólares), lo que hace que tenga esa escala más reducida a la que nos referíamos, al menos en comparación con las películas de Coppola, Cimino o Kubrick. Fue rodada además en formato esférico, con cámaras Arri y ópticas JDC (de modo que seguramente empleasen algún juego de Zeiss, como los Super Speed, o alguno de los juegos de Zeiss de fotografía modificados para cine para la empresa de Joe Dunton en Japón) y, como era típico en los años 80, recurriendo a emulsiones de alta sensibilidad como la Kodak 5294 (400T), que explica la suavidad, el poco contraste y el grano que posee gran parte de la proyección, aunque precisamente su director de fotografía por lo general siempre ha tratado de huir del mismo. Robert Richardson nunca se ha caracterizado tampoco por ser un operador especialmente interesado en la creación de imágenes con una estética o apariencia natural y eso es precisamente lo que hace que «Platoon» sea inusual en él, a pesar que todas o casi todas las escenas, incluso los exteriores diurnos, poseen algo de luz artificial -bien integrada- para modelar el entorno o a los actores. Aún así, sobre todo lo que hay en este film son exteriores día en los que Richardson tiene que basarse en la luz disponible, como en múltiples escenas en la jungla, rodadas además casi siempre sin el filtro 85B para obtener un aspecto azulado, a la manera de Vittorio Storaro en «Apocalypse Now». «Platoon» está rodada en Filipinas, lo que le garantiza cierta veracidad en la ambientación que, por ejemplo, no estaba tan presente en «Full Metal Jacket» precisamente por la renuncia de Stanley Kubrick a rodar fuera del Reino Unido.

Hay en la película algunos interiores nocturnos en tiendas y dependencias militares que están resueltas también con bajos niveles de iluminación y luz suave, aunque el aspecto es algo plano y monótono, con tonos cálidos, como si la luz procediera de farolillos o alguna fuente similar que tampoco está demasiado presente en pantalla. Quizá lo más elaborado de «Platoon» sean las escenas nocturnas en la jungla, rodadas haciendo uso de fuentes de luz grandes a contraluz, para proporcionar el adecuado y clásico aspecto azulado típico del cine norteamericano. Muchas de esas escenas son algo irregulares en cuanto a su aspecto y, su mayor interés aparece o bien cuando los cineastas emplean teleobjetivos y algo de humo (por ejemplo, durante alguna de las escenas de emboscadas) o bien en las escenas del combate final nocturno, en las que Richardson utiliza algún o algunos grandes aparatos a modo de «searchlilights» en la jungla y entre los disparos, las bombas o el fuego, retrata muy bien el caos y el miedo al que se enfrentaban los soldados que combatieron en dicha guerra (o en casi cualquier otra). Pero nuevamente, aunque los resultados son muy correctos, o incluso buenos, los logros de Robert Richardson en «Platoon» están lejísimos de los de Vittorio Storaro en algunas escenas similares de «Apocalypse Now», aunque el aproximamiento de Coppola hacia el material poco o nada tenga que ver con el de Oliver Stone.

Quizá fue precisamente el hecho de que Stone fuera un antiguo combatiente, y que el film narrase en gran medida historias propias, bien vividas por el director o inspiradas en hechos de los que el realizador pudo saber durante su época en Vietnam, lo que hizo que la apreciación crítica de «Platoon» fuera tan alta en el momento de su estreno, ya que la película ganó cuatro premios Oscar (mejor película, director, sonido y montaje) y obtuvo candidaturas actorales adicionales (Dafoe y Berenger, más razonables), e incluso guión y fotografía para Robert Richardson, quizá algo exagerada, aunque sin duda supuso un empuje para que el operador iniciara su tremenda carrera desde lo más alto y desde el primer momento, aunque sus mejores trabajos lógicamente estaban aún por llegar y lo harían en géneros y sobre todo estilos muy diferentes, pues desde entonces el director de fotografía siempre ha destacado en películas de época, pero con ambientación urbana y casi siempre recurriendo al uso de la luz artificial, la difusión o la sobreexposición, técnicas casi todas ellas que abrazaría poco después de su trabajo en «Platoon». Curiosamente, a pesar de la nominación al Oscar, Richardson no fue candidato al premio de la Sociedad Americana de Directores de Fotografía (ASC), que en su primera edición, prefirió el de James Crabe en «The Karate Kid: Part II» sobre el del incipiente operador.
Título en España: Platoon
Año de Producción: 1986
Director: Oliver Stone
Director de Fotografía: Robert Richardson, ASC
Emulsión: Kodak 5247 (125T) & 5294 (400T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: fotografía de 2ª unidad de Newton Thomas Sigel, ASC
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nom), BAFTA (nom)
Vista en HDTV 4K
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