«Robin Hood: Prince of Thieves»
Título en España: Robin Hood: Príncipe de los Ladrones
Año de Producción: 1991
Director: Kevin Reynolds
Director de Fotografía: Doug Milsome, ASC, BSC
Ópticas: Zeiss Super Speed T1.3, Cooke Varotal
Emulsión: Agfa XT-320
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: fotografía de segunda unidad de Egil S. Woxholt, BSC
Doug Milsome, ASC, BSC, fotografía una aventura clásica de gran escala con Agfa XT-320, textura visible y una imagen tan personal como irregular.
La película
Tras el enorme éxito de «Dances With Wolves» (1990), Kevin Costner se marchó a Inglaterra para rodar esta versión del mito de Robin Hood, en la que encarnó al personaje principal. De vuelta de las cruzadas y con un árabe (Morgan Freeman) como compañero de viaje, Robin Locksley pronto se enfrenta a los hombres del Sheriff de Nottingham (Alan Rickman) y se convierte en un proscrito.
Junto a un grupo de hombres y mujeres que viven en el bosque de Sherwood, Robin encabezará una rebelión contra el Sheriff, que en ausencia del Rey, pretende ocupar el trono casándose con Lady Marian (Mary Elizabeth Mastrantonio). «Robin Hood: Prince of Thieves» fue también un gran éxito para Kevin Costner, especialmente por sus grandes números en taquilla, aunque no tanto por su idoneidad para el papel —fue muy criticado su acento americano—.
Pero lo cierto es que es una película con encanto de cine de aventuras clásico, muy bien apoyada por la banda sonora de Michael Kamen y un villano —Rickman— que fue muy alabado. No obstante, está rodada de forma irregular por Kevin Reynolds, e incluso en su versión de cine ya era una película demasiado larga, circunstancia que se agrava todavía más en la versión extendida. Christian Slater, Michael Wincott, Brian Blessed y Sean Connery, sin acreditar, completan el reparto.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Doug Milsome [ASC, BSC], normalmente acreditado como Douglas Milsome, quien ya había trabajado con el director Kevin Reynolds en la película «The Beast of War» (1988). Milsome es sobre todo conocido por su asociación con Stanley Kubrick, ya que había sido el foquista de «A Clockwork Orange» (1971), «Barry Lyndon» (1975, para la que tuvo que desarrollar un sistema de vídeo para enfocar los Zeiss f/0.7 de la NASA) y «The Shining» (1980), siempre bajo las órdenes de John Alcott.
Cuando Alcott se marchó del rodaje de esta última, parece ser que Milsome, encargado ya de la segunda unidad además del foco de la primera, terminó el rodaje como director de fotografía en los decorados ya preiluminados por Alcott. Alcott falleció en 1986 mientras estaba de vacaciones en Francia. Pero había rechazado «Full Metal Jacket» (1987), por lo que Kubrick ascendió a Milsome al puesto de director de fotografía. Kubrick también le ofreció «Eyes Wide Shut» (1999), que no pudo rodar por cuestiones familiares.
También fue colaborador de otro director tan exigente como Michael Cimino en «Desperate Hours» (1990) y «The Sunchaser» (1996), además de rodar un thriller tan interesante como «Breakdown» (Jonathan Mostow, 1997). Justo después del presente film consiguió el trabajo en «The Last of the Mohicans» (Michael Mann, 1992), pero sus desavenencias con el director, que ya había querido a Dante Spinotti para comenzar el film, hicieron que en cuanto el italiano estuvo disponible Milsome fuera sustituido en el film, en el que tiene un pequeño crédito de fotografía adicional.

Análisis del estilo visual
La imagen de «Robin Hood: Prince of Thieves» es, como la propia dirección, irregular. Aunque Milsome había aprendido con Alcott y con Kubrick, en cierto modo se desvió mucho de lo que habrían hecho —seguramente— estos con un material parecido. De un lado son muy llamativos los exteriores, que difieren mucho por ejemplo de los de «Barry Lyndon» en circunstancias similares, como los bosques.
Milsome decidió que en «Robin Hood» quizá necesitaba una imagen más sofisticada y teatral, o menos naturalista, y gran parte de la película posee contraluces de luz artificial en todos los exteriores e incluso luces de relleno que siempre resultan muy evidentes. Especialmente las luces de contorno, que inciden sobre todo en el pelo y en las mejillas de los actores por el lado contrario de la luz principal, llaman mucho la atención.
Se supone que la razón es crear tridimensionalidad y separación, pero llaman demasiado la atención —como también lo hacen los rellenos— e incluso a veces hay problemas de color con los HMI, que se ven verdosos. Por ello, en los planos generales, así como en los momentos en que Milsome utiliza más luz disponible, o luz más suave, abriendo el diafragma —lo que hacían Kubrick y Alcott—, la imagen parece mejor y más interesante, pero esos momentos se concentran sobre todo en las escenas de peleas y acción, menos controlables que los diálogos. Incluso en las noches, también muy clásicas, Milsome utiliza una fuente de luz azulada y luego, en el resto de fondos, luces que son más neutras, generando una mezcla algo extraña.

Por otro lado, las escenas interiores con el Sheriff y la bruja quizá sean las menos interesantes de la película. Aquí probablemente influye que el director filma gran parte de las mismas con lentes angulares —18mm o más— muy cerca de los actores, lo que hace que los rostros de Rickman o Michael Wincott, entre otros, luzcan grotescos. Pero aunque fuera la intención, el tono parece excesivo.
También se aprecia de cuando en cuando, en estas escenas, la presencia de algún ligero filtro tipo Low Contrast, por sus efectos sobre las velas y antorchas, aunque en general, a excepción de los primeros planos de Mary Elizabeth Mastrantonio, que tienen algo de difusión, la película está rodada de forma directa y sin más filtraje que los ND, pola y esporádicos degradados para controlar los cielos.
Lo llamativo por parte de Milsome es que las velas o antorchas son casi un elemento decorativo, puesto que los haces de luz con humo por las ventanas o fondos, así como luces Fresnel directas sobre determinadas partes del decorado, proporcionan la exposición de base. Hay cosas, dentro de este estilo, que están bien, pero la puesta en escena es quizá demasiado llamativa como para que esta parte del material se tome en serio y la luz sufre porque los planos son muy amplios o incluso amplísimos.
Quizá algo más de sobriedad y de control hubieran venido bien aquí, si bien todo el film es muy disperso en cuanto a la forma en que está rodado —hay muchos zooms en los exteriores, pero también cámaras en mano, también angulares extremos, e incluso la Wesscam fue usada en el bosque para estabilizar determinadas tomas—. Quizá un poco más de uso de teleobjetivos, o incluso focales medias, habrían facilitado la labor del director de fotografía y posibilitado un trabajo más sobrio y pictórico, que se echa en falta especialmente en casi todos los interiores con Rickman.

Curiosamente, además de renunciar al formato panorámico anamórfico —parece que para rodar con los Zeiss Super Speed T1.3 y zooms Cooke Varotal—, Milsome también hizo una elección fuera de lo común en lo estético, que fue rodar el film, por lo menos principalmente, con la emulsión Agfa XT-320.
Quizá la hicieron famosa David Watkin, que la usaba bastante —en los exteriores de «Out of Africa» (1985)— o Chris Menges, que recurrió a ella para escenas de bajos niveles de iluminación en «The Mission» (1986). Dean Cundey también la usó en la escena final de «Who Framed Roger Rabbit» (1988) y, quizá porque la inició Milsome y las latas estaban por allí, Dante Spinotti la empleó en la secuencia de la cueva de «The Last of the Mohicans» (1992).
Era una emulsión cálida, con buenos verdes y un rango de exposición amplio, pero de poco contraste y negros algo pobres si era expuesta como recomendaba el fabricante. Y el resultado es que «Robin Hood: Prince of Thieves» siempre fue —y se confirma en el Blu-ray 4K— una película granulada en todas sus escenas, tanto de día como especialmente en esas escenas más oscuras en su apertura en la mazmorra, o entre el Sheriff y la bruja. Así que la imagen tiene encanto y personalidad, por su textura, pero fuera de una representación idónea —las copias en 35mm o este 4K— la película siempre sufría mucho.
Sin embargo, con el máster actual creado por Arrow es probable que la película se vea mejor que nunca: la emulsión Agfa proporciona una textura de celuloide muy marcada y orgánica, con un fenomenal aspecto fílmico y llamativamente granulado.

Conclusión final
El resultado general lo cierto es que podría ser mejor, porque más allá de algunos exteriores —como los planos generales junto al famoso árbol, la despedida de Lady Marian en siluetas, o los planos hechos en verdadera luz disponible en el bosque— Milsome entrega una imagen con carácter y textura, pero también con una irregularidad que impide que la fotografía alcance la grandeza que sus escenarios y su ambición parecían prometer.
Vista en 35mm & Blu-ray 4K HDR
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026).
Además colabora en diversos centros educativos, tanto en máster, como grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.