Título en España: Cabaret
Año de Producción: 1972
Director: Bob Fosse
Director de Fotografía: Geoffrey Unsworth, BSC
Ópticas: Angenieux 25-250mm, Cooke Speed Panchro
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía, BAFTA, British Society of Cinematographers
Vista en Blu-ray
Geoffrey Unsworth envuelve el Berlín de Bob Fosse en humo, filtros de niebla, luz suave y una textura deliberadamente difusa que convirtió Cabaret en referencia de su época.
La película
Uno de los musicales más famosos de la historia del cine, ganador de ocho premios Óscar de la Academia de Hollywood, que narra una historia ambientada en la Alemania de entreguerras. Está centrada en una chica que trabaja como cantante y bailarina de un club nocturno —Liza Minnelli— y su compañero de apartamento —Michael York—, un joven estudiante británico que pretende acabar su doctorado y mantenerse ofreciendo clases de inglés.
Juntos se adentran en la sociedad alemana de la época y alternan con personajes de diferentes clases, al tiempo que los partidarios del partido nazi van tomando posiciones en los primeros años de la década de 1930.
El director teatral y coreógrafo Bob Fosse obtuvo un gran éxito con la película, incluido el Óscar al mejor director, que ganó frente a Francis Ford Coppola por la primera parte de “The Godfather” (1972). No solo se debe a sus brillantes números musicales —muy bien integrados en la historia, apoyándola y matizándola—, sino también a un drama algo folletinesco que, a la hora de la verdad, funciona bien en la pantalla, sobre todo por su trasfondo histórico.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el británico Geoffrey Unsworth [BSC], el operador de más prestigio de su país durante la década de los setenta, una vez que Freddie Young, ganador de tres premios Óscar entre 1962 y 1970, comenzó a trabajar en proyectos más pequeños debido a su avanzada edad.
Pero Unsworth no fue la primera elección de Fosse, que a punto estuvo de no hacer la película por su empeño en contar con Robert Surtees, el notable director de fotografía estadounidense con el que había rodado “Sweet Charity” (1969), su debut como director. La película había sido un fracaso y el estudio lo achacaba a algunas de las técnicas empleadas por el director de fotografía.
Tras sopesar la posibilidad de contratar a Sven Nykvist, el operador predilecto de Ingmar Bergman —y con el que rodaría once años después “Star 80” (1983)—, Fosse se decidió por Unsworth. Su trayectoria es conocida: uno de los operadores clásicos británicos, candidato al Óscar por “Becket” (1964), que en 1968 estrenó “2001: A Space Odyssey” y que en los setenta inició una transición-ruptura hacia un tipo de imagen mucho más suave y difusa.
Ese estilo rompía por completo con la imagen dura, contrastada y saturada de la fotografía en color de las décadas anteriores. Tras ganar el Óscar por “Cabaret”, Unsworth, famoso por sus filtros de niebla, se hizo cargo de proyectos como “Zardoz” (1974), “Lucky Lady” (1975), “A Bridge Too Far” (1977), “Superman” (1978), “Superman II” (1980) y “The First Great Train Robbery” (1978).
También trabajó en “Tess” (1979), durante cuyo rodaje falleció y fue sustituido por Ghislain Cloquet. Ambos compartirían por ella un Óscar póstumo para Unsworth en 1981.

Análisis del estilo visual
La fotografía de “Cabaret” parece obedecer al concepto suave, cálido y difuso que Fosse tenía para la película. Unsworth, admirador del también británico David Watkin y de su trabajo en “The Charge of the Light Brigade” (1968), venía experimentando con el uso de luz suave y humo.
Sin embargo, en “Cromwell” (1970), por ejemplo, solo unas pocas escenas hacen uso de ellos: la mayor parte de la fotografía es un trabajo clásico de estudio, rodado con luz dura y altos niveles, como mandaban los cánones de la época.
Aprovechando que las escenas en el local que da título a la película debían poseer un aspecto brumoso, lleno de humo, que reduce el contraste y la saturación, Fosse y Unsworth trasladaron ese concepto también a las escenas que suceden fuera del cabaret; es decir, al grueso de la proyección.
Las secuencias del local hacen uso de luz dura sobre el escenario y de todo tipo de iluminación de color. Destacan por sus frecuentes e inventivos cambios de luz y, sobre todo, por el arrojo que muestra Unsworth cuando rueda recursos del público que presencia los números y lo muestra casi en penumbra, con una luz muy subexpuesta, a través del humo y con teleobjetivos. Así consigue una atmósfera muy íntima a pesar de que el contraste es casi nulo.

La mayor parte de los números musicales están rodados con lentes zoom, seguramente el Angenieux 25-250mm T3.9 que apareció en 1962, con la salvedad obvia de algún plano en cámara en mano en el que una Arri 2C y una lente fija, seguramente Cooke Speed Panchro, hacen acto de presencia.
El uso del zoom, casi siempre como focal variable para reaccionar ante los movimientos de los actores, y especialmente de un zoom como el Angenieux, cuya resolución en ambos extremos es muy deficiente, hace que la película tenga una nitidez escasísima. También son frecuentes ligeros desenfoques, bien por fallo del foquista o por falta de resolución del cristal.

En las escenas fuera del local, Unsworth sustituye el humo por los filtros de niebla, de modo que la textura sigue siendo extraordinariamente suave y la nitidez prácticamente nula. “Cabaret” es una de las películas menos definidas que es posible visionar.
Ello se debe a que estas secciones, en apariencia, también están rodadas con el Angenieux, que únicamente muestra algo de resolución cuando se utiliza a T8 o T11. Abierto de diafragma y a T4, el foco es súper dulce en todo momento.
Como el contraste también es súper bajo, ello posibilita a Unsworth utilizar una luz más dura de lo que realmente aparece en pantalla. Es el lienzo empleado —el zoom abierto de diafragma, los filtros de niebla y la fuerte textura del negativo granuloso, seguramente forzado— lo que hace que incluso su luz parezca más suave de lo que en realidad es.
Unsworth lleva a cabo un trabajo de justificación de fuentes muy en la línea del propio Watkin o de su pupilo John Alcott, que comenzaba a destacar con Kubrick en “A Clockwork Orange” (1971). La luz entra realmente por las ventanas o procede de las fuentes integradas en el decorado, pero puede permitirse que sea un poco más dura que la de aquellos por las particulares elecciones técnicas que llevó a cabo.

Para ampliar la relación entre emulsión, sensibilidad, revelado forzado, grano y textura fotoquímica: El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.
Conclusión final
Los resultados, no obstante, son muy notables, aunque desde una perspectiva actual quizá obedezcan demasiado al estilo suave y fuertemente difuminado mediante filtraje que se puso de moda precisamente a raíz de esta película. Fosse y Unsworth consiguen una atmósfera que envuelve al espectador y lo traslada muy bien a la época.
No es una fotografía realista, sino una imagen concebida específicamente para la película, y en ese sentido funciona muy bien, con una perspectiva que entonces era moderna y original para afrontar una historia de este tipo. Curiosamente, los cineastas decidieron retratar Berlín como una ciudad cálida y soleada —aunque para ello tuvieran que cambiar la letra de alguna de las canciones brillantemente interpretadas por Joel Grey—, lo cual funciona muy bien gracias a algunos exteriores en los que la luz natural disponible es de gran calidad y está muy bien aprovechada.
Quizá lo mejor y más recordado sea la forma en que Fosse rueda la parte musical, involucrando al espectador mediante sus travellings, con la cámara a cargo del brillante operador Peter MacDonald [BSC], futuro director y director de fotografía que trabajó muchos años como segundo de Unsworth.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.