REDES SOCIALES
Copyright © Ignacio Aguilar
Pink Cadillac (1989): fotografía de Jack N. Green
9066
wp-singular,post-template-default,single,single-post,postid-9066,single-format-standard,wp-theme-bridge,wp-child-theme-bridge-child,bridge-core-3.3.4.6,qi-blocks-1.5.3,qodef-gutenberg--no-touch,qode-optimizer-1.2.3,qode-page-transition-enabled,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,qode-smooth-scroll-enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-30.8.8.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-8.7.2,vc_responsive
Clint Eastwood y el Cadillac rosa de Pink Cadillac

Pink Cadillac (El Cadillac Rosa, 1989) – Fotografía de Jack N. Green

Título en España: El Cadillac Rosa
Año de Producción: 1989
Director: Buddy Van Horn
Director de Fotografía: Jack N. Green, ASC
Ópticas: Panavision Primo
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Copia vista: HDTV

Jack N. Green recurre al 35mm esférico, las Panavision Primo y una iluminación extremadamente natural para una de las producciones más sencillas de Malpaso.

La película

Pink Cadillac es un discreto intento de Clint Eastwood de recuperar el género de las comedias dramáticas con las que había tenido éxito —compitiendo con Burt Reynolds— a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta. El actor interpreta a un cazarrecompensas que debe encontrar y capturar a una mujer (Bernadette Peters) que ha huido con el coche que da título a la película, su hija y el dinero de una peligrosa banda de tarados instalada en un campamento de montaña del norte de California.

El argumento es lo suficientemente estrambótico como para entender por qué Eastwood se embarcó en una premisa semejante, pero la película carece por completo de gracia. Quizá hubiera funcionado mejor como un vehículo serio a su servicio, al estilo de The Gauntlet (1977), que en las condiciones en las que se realizó.

Fue la última de las tres películas dirigidas por Buddy Van Horn, coordinador de especialistas durante décadas en las producciones de Eastwood, desde los tiempos de Coogan’s Bluff (1968) hasta J. Edgar (2011). Como ocurrió con otros colaboradores en circunstancias similares, parece que Van Horn actuó completamente bajo la sombra del actor y director.

Clint Eastwood y Bernadette Peters en Pink Cadillac

El director de fotografía

El director de fotografía fue Jack N. Green, ASC, quien se convirtió en el operador predilecto de Eastwood después de que Pale Rider (1985) cerrase la etapa de Bruce Surtees. Green, que ya era un veterano de Malpaso y había trabajado durante años como operador de cámara, debutó como director de fotografía con Heartbreak Ridge (1986).

Conocía a la perfección los particulares métodos de trabajo de Eastwood, que ni como actor ni como director es aficionado a repetir tomas y siempre que puede escoge las formas más sencillas de rodar. Green continuó así el legado de Surtees, cuyo estilo directo se apoyaba a veces en niveles de oscuridad muy grandes, y ofreció casi siempre buenos trabajos.

Su colaboración culminó con la candidatura al Óscar y al BAFTA por Unforgiven (1992). También fue candidato al premio de la ASC por The Bridges of Madison County (1995) y recibió el premio honorífico de la asociación en 2009. Fuera de Malpaso fotografió películas como Twister (Jan de Bont, 1996) y Speed 2: Cruise Control (Jan de Bont, 1997).

Exteriores de California fotografiados por Jack N. Green en Pink Cadillac

Análisis del estilo visual

Al estar dirigida por un hombre que habitualmente desempeñaba la labor de coordinador de especialistas, no es extraño que las persecuciones y las escenas de acción sean de lo poco destacable. No es una película con especiales ambiciones ni con un gran presupuesto, y resulta evidente que todos los implicados se tomaron el proyecto como algo ligero y un rodaje en el que evitar complicaciones.

La película se rodó en Reno, Nevada, y en Greenville y Sacramento, California: el territorio natural de Eastwood en torno al norte del estado y la frontera con Nevada. Son localizaciones con paisajes muy vistosos para la gran pantalla, pero ni siquiera así consigue romper la barrera que la haría interesante en algún aspecto. La parte visual es poco elaborada y quizá demasiado sencilla y directa.

Para ampliar: la Guía de Ópticas de Cine (I) permite contextualizar el empleo de las Panavision Primo, una familia de ópticas esféricas introducida a finales de los años ochenta.

Luz disponible y ópticas Panavision Primo en Pink Cadillac

Los exteriores tienen la apariencia de estar rodados, en gran medida, exclusivamente con la luz disponible de las localizaciones. Pero, al contrario que en las grandes fotografías de este tipo, en las que los operadores y la producción buscan las mejores horas del día, aquí parece que se rodó sin tener demasiado en cuenta esos factores. La luz natural nunca es especialmente buena ni se aprovechan el atardecer, el amanecer o la hora mágica para obtener imágenes de mayor calidad.

Green tampoco busca complicaciones en los casinos de Nevada ni en el resto de los interiores. Es una película extremadamente natural, rodada con niveles de luz tan bajos —incluidos algunos bares y casinos— que resulta dudoso que los cineastas hubieran podido trabajar de esta manera en anamórfico. En varios exteriores se emplea el zoom, seguramente para simplificar el rodaje.

Los interiores diurnos se resuelven con luz suave que entra desde las ventanas, mientras que las noches recurren a una iluminación básica y sencilla. El resultado es coherente y funcional, pero pocas veces transforma los espacios o los rostros mediante una decisión expresiva.

Iluminación natural de Bernadette Peters en Pink Cadillac

Conclusión final

La parte negativa es que Green no se molesta en hacer que las localizaciones o los actores —especialmente Bernadette Peters, que como actriz principal presenta un aspecto muy alejado del habitual en las producciones de Hollywood— luzcan siquiera un poco mejor que en la realidad.

Ese aspecto sencillo, que en otras ocasiones podría ser digno de elogio, aquí parece adoptado más bien para salir del paso. Ni Eastwood ni ninguno de los implicados parece haber querido buscar la menor complicación en una película muy menor dentro de la filmografía de Malpaso y que jamás llega a funcionar en ninguna parte de su metraje.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.