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Argo (2012) – Fotografía de Rodrigo Prieto
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Fotograma de Argo (2012), con fotografía de época de Rodrigo Prieto

Argo (2012) – Fotografía de Rodrigo Prieto

Título en España: Argo
Año de Producción: 2012
Director: Ben Affleck
Director de Fotografía: Rodrigo Prieto, ASC, AMC
Ópticas: Hawk V-Lite, Hawk V-Series, Zeiss Super Speed, Zeiss Ultra Prime, Angenieux Optimo
Emulsión: Kodak 7207 & 5207 (250D), 7219, 5219 y 5260 (500T), Ektachrome 5285 (100D)
Formato y Relación de Aspecto: Hawk Scope (35mm + ArriRaw), 2-perf Super 35, 4-perf Super 35, Super 16 & Super 8
Otros: 4K Digital Intermediate

Vista en DCP

Rodrigo Prieto, ASC, AMC, separa Irán, Washington y Hollywood mediante formatos, texturas y códigos visuales diferentes.

La película

Producción de George Clooney y su socio Grant Heslov que adapta para la gran pantalla un hecho verídico acaecido en Irán a principios de 1980: seis norteamericanos, tras la caída del sah de Persia y la llegada del ayatolá Jomeini al poder, se refugiaron en la embajada canadiense. Con el fin de conseguir su salida del país, la CIA envió a un agente especial —Ben Affleck— que se unió a ellos bajo el pretexto de la búsqueda de localizaciones para el rodaje de una extravagante película de ciencia ficción.

Alan Arkin, John Goodman, Victor Garber, Scoot McNairy, Bryan Cranston, Clea DuVall o Kyle Chandler secundan muy bien a Affleck.

En esta película vuelve a corroborar su eficacia tras las cámaras —especialmente en el tercio final—, a pesar de algunos cambios de tono en la narración que dificultan la credibilidad de la historia, por mucho que esta fuera real.

Fotograma de Argo (2012), con fotografía de época de Rodrigo Prieto

El director de fotografía

En Gone Baby Gone y The Town, Affleck se cubrió las espaldas con dos veteranos operadores y ganadores del Óscar como John Toll y Robert Elswit. En esta ocasión tampoco repite con ninguno de ellos, pero vuelve a apostar por un consolidado valor de la industria hollywoodiense: el mexicano Rodrigo Prieto, ASC, AMC21 Grams, Brokeback Mountain, Los abrazos rotos, Babel—.

Prieto casi siempre se ha caracterizado, dentro de la habitual inspiración realista de sus trabajos, por emplear una enorme variedad de ópticas, emulsiones e incluso formatos para adaptar cada escena a sus necesidades narrativas.

Análisis del estilo visual

En el caso de Argo, cuya narrativa comienza a finales de 1979, Prieto es muy fiel a su estilo, alternando múltiples recursos en función de las localizaciones.

Para Irán utiliza, en general, rodaje en celuloide y formato 35mm esférico —Techniscope/Super 35—, posiblemente con revelado forzado para incrementar el grano y el contraste y obtener imágenes con una textura más prominente. A ello se suman mucha cámara al hombro, un estilo muy directo e incluso rápidos zoom-in en más de una ocasión, como si de una película de Paul Greengrass se tratase.

Asimismo, todas estas escenas parecen imitar en cierto modo la apariencia de una emulsión positiva mediante un tratamiento especial que satura los colores en posproducción y refuerza el consiguiente aspecto de época. Por suerte, se mantiene un aspecto muy orgánico y se cuenta con la ventaja de la superior latitud de la película negativa.

Sin embargo, en todas las escenas ubicadas en Norteamérica, además de optar los cineastas por un estilo mucho más formal y clásico para la puesta en escena, el formato principalmente utilizado es anamórfico. Junto a la mayor sobriedad de la realización, obtienen una imagen mucho más limpia y de textura menos prominente que, por lo tanto, contrasta con la suciedad de las escenas en Oriente Medio.

La inspiración de la iluminación de Prieto es naturalista. Especialmente en sus escenas en Irán, la luz está justificada en las fuentes integradas en los decorados o en sus ventanas, aunque sin llegar a caer en imágenes excesivamente crudas u oscuras, como sí hizo Barry Ackroyd, BSC, en filmes de Greengrass como Green Zone.

Para el metraje anamórfico, como las escenas de la CIA, Prieto escoge una dominante azulada, justificada en los fluorescentes que iluminan cenitalmente los interiores de su sede en Virginia. Para Hollywood, trabajando también en anamórfico, utiliza un nivel de estilización superior, con una dominante general cálida y un aspecto que siempre parece más elaborado.

El formato Super 8, por su parte, se distingue fácilmente en la escena inicial, pues además de su escasa definición y aspecto muy anticuado, no ocupa la totalidad de la pantalla panorámica. El formato Super 16 podría haberse utilizado en las escenas del asalto que abren el filme e intercalado con el citado Super 8.

No obstante, una vez procesado todo el material y proyectado, resulta complicado diferenciar el anamórfico digital —empleado en algunas tomas nocturnas de Washington— del fotoquímico, o el 35mm esférico del 16mm, más aún teniendo en cuenta los diferentes niveles de forzado aplicados por Prieto y la equiparación de resoluciones al visionar una copia a 2K.

En Santa Sofía de Estambul, en cambio, Prieto rodó la única escena HD esférica, con los Zeiss Super Speed y también en ARRIRAW —2.8K—. Curiosamente, es la más identificable de todas ellas.

Conclusión final

Lo mejor de su trabajo, sin duda, son las mencionadas escenas de apertura, muy orgánicas y que retrotraen de forma óptima tanto a la zona como al período de los hechos que aparecen en el filme. El resto de la labor del mexicano es notable, con una iluminación que, si bien no es brillante, siempre es fiel a la época y nunca es disonante.

Quizá lo menos consistente sea el salto cualitativo del material anamórfico —bien sea HD o celuloide— al esférico —siempre celuloide, parece que con la excepción del interior de la mezquita en Estambul, que podría ser material de ALEXA esférico—, con unos cambios de textura que, al menos en pantalla grande, a veces son demasiado evidentes.

Pero, por lo demás, Argo demuestra que Prieto es un operador muy capaz, con mucho oficio y ganas de ir más allá de lo meramente convencional. Su labor supera —en inspiración y resultados— su mezcla de material 35mm anamórfico y HD —Panavision Genesis— en State of Play, curiosamente con Affleck también como actor en aquella ocasión.

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.

Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.

Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.

Sobre el autor

Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.

Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.

Conoce su biografía y trayectoria profesional y consulta una selección de sus trabajos como director de fotografía.



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