«Bad Timing»
Título en España: Contratiempo
Año de Producción: 1980
Director: Nicolas Roeg
Director de Fotografía: Anthony B. Richmond, ASC, BSC
Ópticas: Technovision Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Technovision), 2.4:1
Anthony B. Richmond combina ópticas Technovision, zooms lentos y una iluminación suave de altos niveles en una película visualmente sofisticada, aunque lastrada por la irregular puesta en escena de Nicolas Roeg.
La película
Thriller del director británico Nicolas Roeg —«Walkabout» (1971), «Don’t Look Now» (1973)—, quien, con su particular estilo de narrativa fragmentada, cuenta la historia de un psiquiatra norteamericano afincado en Viena, interpretado por Art Garfunkel.
El hombre inicia una extraña relación con una mujer casada de comportamiento errático, encarnada por Theresa Russell. Cuando ella llega en ambulancia a un hospital tras un intento de suicidio, un policía interpretado por Harvey Keitel comienza a investigar algunos elementos del caso que no parecen encajarle.
Rodada después de «The Man Who Fell to Earth» (1976), aquel caótico vehículo de Roeg para David Bowie, «Bad Timing» (1980) mejora notablemente los resultados de la anterior, aunque su narrativa y sus formas producen tanta fascinación como aburrimiento según avanza el metraje.
No es, por ello, un film para todos los gustos y menos aún para todas las sensibilidades, aunque posea el innegable estilo de su autor. Denholm Elliott es el cuarto miembro principal del reparto.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el británico Anthony B. Richmond, ASC, BSC, quien comenzó su carrera en el departamento de cámara durante los años sesenta, formando parte de los equipos de Nicolas Roeg cuando este aún ejercía como director de fotografía. Alex Thomson era el operador de cámara de Roeg cuando Richmond todavía era auxiliar o ayudante.
Después de colaborar en «Walkabout», la segunda película de Roeg como director —en la que, al igual que en la primera, «Performance» (1970), también ejerció como director de fotografía—, Richmond firmó ya en solitario la fotografía de una de las obras maestras del realizador británico, la citada «Don’t Look Now».
Por este trabajo obtuvo el BAFTA, un importante paso en su carrera que lo llevó a fotografiar a continuación el último film de John Sturges, «The Eagle Has Landed» (1976), año en que también rodó para Roeg «The Man Who Fell to Earth».
De su carrera posterior, desarrollada principalmente en los Estados Unidos, destacan películas como el debut de Sean Penn en la dirección, «The Indian Runner» (1991), o «Men of Honor» (2000). Según algunas informaciones, habría sido uno de los directores de fotografía a los que se ofreció el primer «Star Wars» (1977), antes de que Lucas se decidiera por el veterano Gilbert Taylor, de quien Richmond también fue ayudante en los sesenta.

Análisis del estilo visual
Al igual que «The Man Who Fell to Earth», «Bad Timing» es una película rodada en formato panorámico anamórfico, aunque en este caso abandona los equipos Panavision de la anterior y los sustituye por los de la casa italiana Technovision.
Es probable que las cámaras y las lentes empleadas por Richmond fueran las mismas con las que Vittorio Storaro rodó «Apocalypse Now» entre 1976 y 1977: los Cooke Speed Panchro adaptados al formato anamórfico por Henryk Chroscicki.
También, como en las anteriores colaboraciones de Richmond y Roeg, «Bad Timing» utiliza de forma extensiva los zooms para realizar acercamientos o alejamientos en la imagen. El recurso es menos intrusivo que en «The Man Who Fell to Earth», pero, para una película estrenada ya en los años ochenta, el empleo de esta herramienta, que muy pronto caería en cierto desuso, es algo exagerado.

No hay demasiadas oportunidades de apreciar el rendimiento de las lentes fijas Technovision, ya que el grueso de la película está rodado con los mismos zooms Cooke Varotal 20-100mm y 25-250mm que Panavision había adaptado a su formato durante los años setenta, con aperturas máximas respectivas de T4.5 y T5.6 según sus especificaciones.
Teniendo en cuenta que en esta época las emulsiones fotográficas todavía eran de solo 100 ASA, Richmond tuvo que emplear niveles de luz muy elevados para exponer los negativos. En determinadas circunstancias de baja iluminación, como los exteriores nocturnos, se aprecia claramente el cambio a lentes anamórficas fijas, con sus características habituales muy aparentes debido al uso de grandes aperturas de diafragma.
A pesar de ello, el director de fotografía británico realiza un trabajo bastante moderno para la época, en el que la escasa luminosidad de las ópticas empleadas no parece constituir un gran problema.
Richmond utiliza muy bien las fuentes integradas en sus interiores para simular que realizan cierto trabajo de iluminación. A partir de ahí, en lo que desde nuestra perspectiva actual vemos como algo clásico, crea su propia luz rebotando aparatos o filtrándolos a través de sedas y bastidores de material difusor.

Esto confiere a las imágenes cierta apariencia de naturalidad, porque la dirección y la calidad de la luz son similares a las que producen en realidad los aparatos que vemos en pantalla.
No se trata de un trabajo estrictamente naturalista o realista, ni excesivamente contrastado. Esto último es difícil de conseguir con luz suave trabajando a una intensidad de al menos 100 footcandles, suponiendo de antemano que el negativo fuera forzado al menos un diafragma durante el revelado.
Pero sí supone un avance notable respecto al aspecto tradicional del cine en color de los años cincuenta, sesenta e incluso primeros setenta.
Juegos de lentes anamórficas
La adaptación de ópticas esféricas al anamórfico y las diferencias entre familias históricas se desarrollan en la Guía de Ópticas de Cine (V): juegos de lentes anamórficas.
Conclusión final
En cierto modo, es una lástima que Roeg y Richmond no apostaran por una puesta en escena un poco más clásica y por utilizar menos el zoom para «hacer zoom». «Bad Timing» ofrece un aspecto visual bastante sofisticado, pero una puesta en escena demasiado irregular.
Los resultados son interesantes, aunque no todo lo buenos que podrían haber sido, incluso sin contar con los beneficios que las ópticas fijas más luminosas habrían aportado a la iluminación de Richmond. Todo queda supeditado, por supuesto, a que el espectador soporte una obra que, según se dice, fue rechazada inicialmente por su distribuidora británica, la Rank Organization, por «ser una película de mal gusto, realizada por gente con mal gusto, para un público con mal gusto».
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.