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Battle of the Bulge (1965): fotografía de Jack Hildyard
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Battle of the Bulge (1965), fotografía de Jack Hildyard

Battle of the Bulge (La Batalla de las Árdenas, 1965) – Fotografía de Jack Hildyard

Título en España: La Batalla de las Árdenas
Año de Producción: 1965
Director: Ken Annakin
Director de Fotografía: Jack Hildyard, BSC
Ópticas: APO Panatar
Emulsión: Kodak 5251 (50T)
Formato y Relación de Aspecto: 5-Perf 65mm anamórfico (Ultra Panavision 70), 2.76:1
Otros: fotografía de segunda unidad de John Cabrera, BSC
Vista en Blu-ray

Jack Hildyard despliega el Ultra Panavision 70 entre nieve, cielos encapotados, grandes medios militares y una iluminación todavía anclada en el clasicismo de estudio.

La película

Recreación de la famosa batalla de la Segunda Guerra Mundial en la que el ejército nazi llevó a cabo una última ofensiva en las Ardenas para tratar de dividir a las fuerzas aliadas y prolongar la guerra hasta que los alemanes pudieran implementar nuevos y mejores armamentos bélicos que estaban desarrollando. Sin embargo, gracias a la astucia de los estadounidenses —al menos según muestra el film—, estos pudieron derrotar la ofensiva y precipitar la retirada alemana.

La película fue duramente criticada por su falta de veracidad respecto de los hechos reales, pero, en cualquier caso, se trata de una muestra tan entretenida como típica del cine bélico de los años sesenta. Cuenta con el habitual desfile de estrellas —Henry Fonda, Robert Ryan, Dana Andrews, Charles Bronson, Telly Savalas y un buen Robert Shaw como el comandante nazi encargado de los tanques— y con amplios recursos de producción para recrear las escaramuzas entre blindados estadounidenses y alemanes.

El guionista Philip Yordan, habitual del cine de Samuel Bronston, se encargó también de la producción del film en España sobre las cenizas del imperio del productor de “El Cid”, tras el fracaso de “The Fall of the Roman Empire”.

Tanques en Battle of the Bulge

El director de fotografía

El director de fotografía fue el británico Jack Hildyard [BSC], conocido sobre todo por sus cuatro trabajos a las órdenes de su compatriota David Lean. Con él obtuvo el Oscar por el último de ellos: “The Bridge on the River Kwai” (1957). Los tres anteriores fueron “The Sound Barrier” (1952), “Hobson’s Choice” (1954) y “Summertime” (1955).

En su carrera, Hildyard también trabajó con realizadores importantes como Joseph Losey —“The Gypsy and the Gentleman” (1958)—, Joseph L. Mankiewicz —“Suddenly, Last Summer” (1959)—, Anthony Asquith —“The V.I.P.s” (1963) y “The Yellow Rolls-Royce” (1964)— o incluso Alfred Hitchcock —“Topaz” (1969)—. Hacia el final de su trayectoria recibió además los encargos de rodar “The Message” (1976) y “Lion of the Desert” (1980) a las órdenes de Moustapha Akkad, dos superproducciones protagonizadas por Anthony Quinn.

Hildyard era una elección lógica para este proyecto, puesto que se había ocupado de dos producciones anteriores de Samuel Bronston: “55 Days at Peking” (Nicholas Ray, 1963) y “Circus World” (Henry Hathaway, 1964). Ello refuerza la continuidad entre “Battle of the Bulge” y aquellas películas, con las que comparte buena parte de su equipo técnico.

Análisis del estilo visual

Como en el caso de “The Fall of the Roman Empire”, la producción que llevó a Bronston a la bancarrota, “Battle of the Bulge” fue rodada casi íntegramente en la Sierra de Guadarrama, en los alrededores y el pueblo de Valsaín. También empleó el mismo formato: el 5-perf 65mm anamórfico denominado Ultra Panavision 70, con el fin de exhibir la película en salas preparadas para Cinerama, pero con un único proyector, sistema denominado Super Cinerama.

Este formato, originalmente llamado MGM Camera 65 y estrenado por Robert Surtees en “Raintree County” (1957) y “Ben-Hur” (1959), fue empleado en apenas una decena de películas. Décadas después fue recuperado por Robert Richardson para “The Hateful Eight” y sus ópticas fueron utilizadas con la Alexa 65 en “Rogue One”.

El sistema ofrece una relación de aspecto extraordinariamente panorámica de 2.76:1, aunque estaba concebido tanto para su exhibición en 70mm anamórfico con toda la imagen como para copias en 70mm esférico —2.21:1— y 35mm anamórfico —2.35:1—. En el Blu-ray, presentado con el fotograma completo, gran parte de la película muestra quizá demasiada imagen sin acción en los bordes. Las escenas con los tanques, en cambio, lucen muy bien en 2.76:1, aunque esta relación de aspecto resulta excesiva para casi todas las escenas de diálogo.

Composición en Ultra Panavision 70 de Battle of the Bulge

Los exteriores españoles lucen muy bien en pantalla, generalmente con cielos nublados y nieve, que favorecen el aspecto grisáceo y desapacible de la contienda bélica. También hay decorados exteriores diseñados por Eugene Lourié para su posterior destrucción e incluso múltiples planos de efectos visuales —que anticipan el trabajo del mismo equipo en “Krakatoa: East of Java” (1969)—, no solo para mostrar algunas voladuras de tanques, sino también para recrear en Valsaín un par de planos generales de la ciudad belga de Amblève.

Todo ello, unido al formato Ultra Panavision 70, aporta valores de producción muy elevados, a pesar de que el trabajo de Jack Hildyard es más bien acartonado. Era un director de fotografía clásico y, por lo tanto, el aspecto del film es muy similar al de sus anteriores trabajos para Bronston, con niveles de luz elevadísimos para exponer un negativo de 50 ASA al menos a T/5.6 y conseguir una profundidad de campo aceptable.

Esto conlleva la utilización de grandes aparatos en todos los interiores, con luces duras y dirigidas sobre los personajes y los decorados. El problema es que Hildyard lo hace muchas veces de forma casi frontal, generando un aspecto demasiado plano y poco interesante, además de escaso contraste entre los personajes y los fondos, incluso cuando cuenta con las comodidades del estudio.

Iluminación clásica de Jack Hildyard en Battle of the Bulge

En los exteriores también hay abundante luz de relleno, incluso bajo cielos encapotados que a priori no la hubieran requerido. Hay que tener en cuenta que en el concepto clásico no cabían técnicas como las que se usarían hoy, tales como sobreexponer los cielos al situar los rostros de los actores en un gris medio. Hildyard no buscaba quemar los fondos, sino exponerlos correctamente, lo que hubiera dejado a los actores excesivamente oscuros si no los hubiera iluminado con luces de arco.

Por todo ello, lo mejor son las múltiples escenas con los tanques, desde aquellas que muestran cómo los nazis comienzan su ofensiva hasta las numerosas batallas, a pesar de algunos mejorables efectos de pantalla azul para integrar a Henry Fonda o Robert Shaw en material previamente rodado.

Como todo buen film ideado para ser exhibido en Cinerama, “Battle of the Bulge” también contiene efectos específicos para el formato: la cámara montada en el frontal de un coche en una carretera con curvas y, sobre todo, en un tren que desciende a toda velocidad por unas vías de montaña. Junto con algunos vistosos planos aéreos, estos recursos aportan una colorida muestra de espectáculo visual.

Ultra Panavision 70 y Cinerama

El origen de los grandes formatos, sus relaciones de aspecto y los sistemas de exhibición panorámica se desarrollan en la Guía de formatos cinematográficos (II).

Conclusión final

Los resultados son irregulares. La puesta en imágenes conserva una rigidez clásica y una iluminación a menudo plana, pero la escala de la producción, los exteriores nevados y el Ultra Panavision 70 ofrecen un espectáculo visual de enorme presencia. Las escenas con los tanques, los movimientos concebidos para Cinerama y la amplitud de las composiciones justifican por sí solos el interés fotográfico de la película.

© Ignacio Aguilar, 2022. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.