«Breathless»
Título en España: Vivir sin Aliento
Año de Producción: 1983
Director: Jim McBride
Director de Fotografía: Richard H. Kline, ASC
Ópticas: Panavision Ultra Speed MK2
Emulsión: Kodak 5293 (250T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Neonoir, coches robados, colores rojizos y una cámara a medio camino entre el artificio y el sueño: Jim McBride y Richard H. Kline convierten «Breathless» en una fantasía pop tan irregular como fascinante.
La película
Remake americano del clásico de Jean-Luc Godard «À Bout de Souffle» (1960), en este caso invirtiendo las nacionalidades de los protagonistas: el rol de Jean-Paul Belmondo, un delincuente francés que enreda a una chica norteamericana, fue interpretado por Richard Gere, mientras que el de aquélla en el original (Jean Seberg) recayó en la actriz francesa Valérie Kaprisky.
El film, que fue ferozmente criticado en el momento de su estreno, se puede ver con cierto interés y quizá funciona mejor como una ensoñación del personaje principal —que sueña con el cómic y el rock-and-roll, como si viviera en una realidad paralela— que como un relato narrativo convencional: ni posee la sensibilidad artística e innovación de la película francesa, ni personajes demasiado interesantes por los que el espectador pueda interesarse. Interesante selección musical y banda sonora a cargo de Jack Nitzsche.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Richard H. Kline [ASC], quizá uno de los operadores más interesantes de Hollywood desde su irrupción a finales de la década de los 60 hasta primeros de los años 80. Sus primeros trabajos como primer operador los realizó en TV, pero rápidamente dio el salto al cine y fue nominado al Oscar por «Camelot» (Joshua Logan, 1967), al tiempo que inició una fructífera asociación con Richard Fleischer comenzando con «The Boston Strangler» (1968), que continuaría con «Soylent Green» (1973), «The Don is Dead» (1973), «Mr. Majestyk» (1974) y «Mandingo» (1975).
Con Robert Wise, Kline trabajó en las célebres «The Andromeda Strain» (1971) y «Star Trek: The Motion Picture» (1979), ambas biblias sobre el uso de los split-diopters. Obtuvo su segunda nominación al Oscar con el remake de «King Kong» (John Guillermin, 1976).
También se hizo cargo de thrillers como «The Mechanic» (Michael Winner, 1972) o «The Fury» (Brian De Palma, 1978), además de títulos de cineastas de prestigio como Karel Reisz («Who’ll Stop the Rain», 1978) o de un venido a menos William Friedkin («Deal of the Century», 1983). Asimismo, se encargó del debut de Lawrence Kasdan en la dirección, la celebrada «Body Heat» (1981), pero descalabros posteriores como el presente título o «Howard the Duck» (Willard Huyck, 1986) hicieron que su nivel de trabajo y la calidad de sus proyectos descendieran hasta su retiro en los años 90.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «Breathless» es un poco deslabazada, quizá como la propia película, que no termina de decidirse entre el relato convencional y el onírico. Así se mueve también el trabajo de Richard H. Kline, que siempre fue un director de fotografía muy hábil en lo técnico y también capaz de iluminar muy bien películas de estudio como las de Robert Wise.
Sin embargo, en este «Breathless», Kline se encontraba claramente fuera de su elemento (quizá el reciente éxito de «Body Heat», conectando además con un realizador joven, le consiguió el trabajo). Pero el de Kasdan era un claro drama «noir», con ideas muy claras. Fruto de esta indecisión, algunos de los momentos de Richard Gere en el coche (solo o acompañado), como en la secuencia de apertura, apuestan por colores rojos como atardeceres oníricos, mientras que las secuencias de diálogo, excepto algún breve momento, apuestan por una proyección frontal tan evidente que no es posible saber si es un «homenaje» como el de Quentin Tarantino en «Pulp Fiction» (1994), o bien si simplemente se trata de un resultado pobre de la misma.

El resto del film, más allá de algunas secuencias nocturnas —como la persecución al final de la proyección— con buenos e interesantes contraluces en las calles de Los Ángeles, o incluso la secuencia del cine, que sería otro momento aislado de apuesta onírica, se desarrolla de manera más o menos convencional, sin que existan siquiera esfuerzos demasiado evidentes de favorecer a Gere o Kaprisky.
Se trata en general, por tanto, del típico trabajo realista de finales de la década de los años 70 o primeros de los años 80, sin que ni mucho menos caiga en las tendencias esteticistas que empezaban ya a aflorar hacia 1983. Es este «Breathless», por tanto, un film relativamente directo, en el que Richard H. Kline, dentro de su carácter y formación clásica, se muestra relativamente permeable a los nuevos avances técnicos y estilísticos, pero sin abandonar del todo sus raíces, lo que hace que, cuando ilumina, rellena, etc. a sus actores, se le suela «notar el truco» con relativa facilidad.
Y ello a pesar de ciertos avances, pues además de estar rodado casi íntegramente con lentes ultraluminosas, recurriendo a diafragmas muy amplios cuando es necesario, el aspecto granulado también parece indicar que el director de fotografía recurrió a su vez a la entonces novedosa emulsión Kodak 5293 (250 ASA), que permitía rodar con niveles de luz inferiores a los de la clásica 5247 (100T).

Conclusión final
En este sentido, de todos modos, «Breathless» demuestra que Richard Kline tampoco era precisamente un Owen Roizman, quien por ejemplo ofrecía una clase magistral de naturalismo casi invisible en «Straight Time» (1978), rodada en entornos similares. O no digamos ya: no hay en este film ni el menor atisbo de la innovación y rupturismo del trabajo de Raoul Coutard en el original de Godard.
Queda, por tanto, esta versión del director de fotografía de «Soylent Green» un tanto en tierra de nadie, pero que más bien acaba en un aspecto teatral que explica, en cierto modo, su desconexión con la primera línea de Hollywood en los años 80, lo cual resulta extraño en un director de fotografía que, si bien nunca fue un absoluto vanguardista, sí logró alejarse en el pasado del estilo artificial en el que le habían formado sus maestros.
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ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.
El Autor
Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía de películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026).
Además colabora en diversos centros educativos, tanto en másteres como en grados o diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales.