Título en España: Muerte en el Nilo
Año de Producción: 1978
Director: John Guillermin
Director de Fotografía: Jack Cardiff, ASC, BSC
Ópticas: Cooke Varotal
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray
Jack Cardiff combina el clasicismo de su formación en Technicolor con difusión, zooms y una puesta en escena especialmente compleja.
La película
Lujosa adaptación de la novela de Agatha Christie, escrita por el dramaturgo Anthony Shaffer —"Sleuth" (Joseph L. Mankiewicz, 1972), "Frenzy" (Alfred Hitchcock, 1972)— y llevada a la pantalla por John Brabourne y Richard Goodwin, productores de la anterior "Murder on the Orient Express" (Sidney Lumet, 1974), aunque con un equipo técnico y artístico diferente.
Peter Ustinov interpreta a Hércules Poirot, el famoso detective encarnado por Albert Finney en la película de Lumet. Le acompaña un reparto de estrellas encabezado por Mia Farrow, David Niven, George Kennedy, Bette Davis, Simon MacCorkindale, Maggie Smith, Jane Birkin, Angela Lansbury, Olivia Hussey, Jon Finch, Lois Chiles y Jack Warden, entre otros.
Rodada en localizaciones naturales de Egipto y en interiores de estudio, con el británico John Guillermin en la silla del director, la película —quizá la adaptación cinematográfica más interesante de Christie— contó también con nombres tan notables como el compositor italiano Nino Rota o el diseñador de vestuario Anthony Powell, que obtuvo el Óscar por su labor de época.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Jack Cardiff, ASC, BSC, en su único trabajo para John Guillermin. El realizador venía de colaborar con Fred J. Koenekamp y Joseph Biroc en "The Towering Inferno" (1974), y con Richard H. Kline en "King Kong" (1976), las dos complicadas superproducciones que había filmado en los años setenta.
Cardiff, británico como el realizador, era un célebre director de fotografía especializado en Technicolor durante los años cuarenta. Rodó clásicos como "Black Narcissus" (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1947), por la que ganó el Óscar, y "The Red Shoes" (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1948). Después llegarían "The African Queen" (John Huston, 1951), "War and Peace" (King Vidor, 1956) y "The Vikings" (Richard Fleischer, 1958), que lo consagraron como maestro del color.
Por aquella época decidió dar el salto a la dirección y dejar la fotografía. Como realizador destaca "Sons and Lovers" (1960), por la que fue nominado al Óscar, pero a mediados de los años setenta recuperó su oficio original y se mantuvo en él hasta su retirada. De esta etapa son títulos menos destacables como "Conan the Destroyer" (Richard Fleischer, 1984), "Rambo: First Blood Part II" (George P. Cosmatos, 1985) y "Tai-Pan" (Daryl Duke, 1986).

Análisis del estilo visual
"Death on the Nile" mezcla localizaciones reales de Egipto, con algunos de sus templos y monumentos más famosos como fondo, y una cuidada recreación de interiores en estudio a cargo de Peter Murton. Como su predecesora, "Murder on the Orient Express" (1974), renuncia al formato panorámico anamórfico, a pesar de contener mucha más fotografía de localizaciones.
También recurre a elementos visuales típicos del cine de la época, como la utilización constante de un zoom —tanto como focal variable como para realizar acercamientos o alejamientos durante el plano— y de difusión en cámara, mediante filtros de tipo Fog para suavizar la imagen y huir de la dureza clásica del cine en color de los años cincuenta y sesenta. Resulta evidente que Cardiff buscaba una imagen más moderna que la de sus trabajos en Technicolor de la época dorada, aunque sin situarse ni mucho menos en la vanguardia estilística.

Cardiff ejecuta así una fotografía híbrida, aunque de reminiscencias muy clásicas. En todos los interiores de estudio utiliza aparatos de iluminación directos y dirigidos hacia los actores, pero ahora interpone algo de difusión entre la luz y el personaje, de modo que las sombras se suavizan ligeramente. El contraste es muy reducido, no solo por el empleo de las ópticas zoom —claramente el Cooke Varotal 20-100 mm y, posiblemente, la primera versión del 25-250 mm Cooke— y los filtros Fog, sino porque el ratio de iluminación apenas provoca zonas de sombra en el decorado.
Por desgracia, aparecen muchos momentos con dobles o triples sombras, así como sombras no intencionadas; por ejemplo, cuando un personaje se cruza ante otro y bloquea su luz principal. Es cierto que los decorados son quizá demasiado angostos —posiblemente para reproducir con fidelidad el barco en el que se rodaron los exteriores— y que hay muchos actores en el set durante buena parte de la acción.
Pero también es obvio que una aproximación mediante luz mucho más suave, como la que venían empleando compañeros de generación de Cardiff como Harry Waxman o Geoffrey Unsworth, habría facilitado mucho las cosas. En cualquier caso, los niveles de luz son siempre elevados, lo suficiente como para utilizar el zoom 10:1 incluso en interiores nocturnos.

Los exteriores también son clásicos, con la dureza de la luz egipcia contrarrestada por Cardiff mediante fuentes de iluminación artificial sobre los actores. Son seguramente los que mejor lucen, aunque el director de fotografía encuentra dificultades en las escenas sobre las cubiertas del barco: varias se desarrollan en sombra contra los brillantes fondos soleados del Nilo y lo obligan a proyectar una gran cantidad de luz sobre los intérpretes.
Las noches en cubierta, rodadas en estudio, también son muy interesantes aunque no del todo satisfactorias. La imitación de la luz de la luna en tonos azulados recuerda en cierto modo a los trabajos de Cardiff en Technicolor, aunque con colores menos saturados.

La puesta en escena de Guillermin incluye muchísimo movimiento de cámara, travellings, combinaciones de dolly y zoom, cámara al hombro para los momentos en que Poirot elucubra acerca del crimen y planos de 180 grados. Debieron ser movimientos muy complicados de ejecutar —por el operador Alec Mills, BSC— en decorados tan pequeños, repletos de actores y con un sistema de luces directas.
Conclusión final
"Death on the Nile" posee un estilo anticuado, aunque ello no resulte demasiado molesto debido a la ambientación de época y al clasicismo de la propuesta. Cardiff no está especialmente inspirado y ni la difusión —demasiado inconsistente— ni el empleo del zoom ayudan mucho. A pesar de la dificultad de la puesta en escena y de que su escala era inferior, el trabajo de Geoffrey Unsworth en "Murder on the Orient Express" resulta más satisfactorio que el presente.
© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.