Título en España: Drive
Año de Producción: 2011
Director: Nicolas Winding Refn
Director de Fotografía: Newton Thomas Sigel, ASC
Ópticas: Arri/Zeiss Master Prime (exteriores noche) , Cooke S4 (interiores), Angenieux Optimo (exteriores día)
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (Prores 4:4:4, 1080p), 2.4:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Vista en DCP y Blu-ray
La sensibilidad de la Arri Alexa permite a Newton Thomas Sigel redescubrir la noche de Los Ángeles, mientras la puesta en escena de Nicolas Winding Refn convierte un relato criminal en una experiencia tan lírica como violenta.
La película
Adaptación de un libro de James Sallis, protagonizada por un empleado de un taller de reparación de vehículos, interpretado por Ryan Gosling, cuyas habilidades al volante le permiten realizar otros trabajos: conductor especialista para rodajes cinematográficos y chófer al servicio de atracadores, a los que espera y ayuda a huir tras sus golpes. A través de su vecina, interpretada por Carey Mulligan, cuyo marido acaba de salir de prisión, se ve envuelto en una peligrosa operación con unos mafiosos, interpretados por Albert Brooks y Ron Perlman, que desencadena una espiral de violencia.
El debut estadounidense del cineasta danés Nicolas Winding Refn, premiado como mejor director en el Festival de Cannes, es un thriller violento, de desarrollo y situaciones en ocasiones extrañas, con arranques líricos y un notable uso de la banda sonora y de las canciones escogidas. Todo ello lo convierte en una propuesta que difícilmente deja indiferente, a pesar de su irregularidad y de la alternancia de instantes brillantes con otros ridículos.
Películas como «Per un pugno di dollari» (1964), de Sergio Leone; «Le Samouraï» (1967), de Jean-Pierre Melville; o «The Driver» (1978), de Walter Hill, son una inspiración más que evidente tanto en el nivel temático y argumental como en el retrato del personaje protagonista, muy bien encarnado por Ryan Gosling.

El director de fotografía
El director de fotografía Newton Thomas Sigel, ASC, muchas veces asociado a un cine muy comercial, generalmente de la mano de Bryan Singer —«X-Men» (2000), «Superman Returns» (2006)—, aunque en sus inicios estuvo ligado a operadores como Haskell Wexler y Robert Richardson, fue el encargado de rodar la película. Con localizaciones en el downtown de Los Ángeles y sus alrededores, realiza aquí uno de sus mejores trabajos.
Por supuesto, la imagen de «Drive» destaca por el rodaje con la cámara Alexa de Arri, cuya calidad resulta equivalente al formato de 35mm, con una amplia latitud de exposición y —al menos en proyección digital— ruido prácticamente inexistente, ni siquiera cuando Sigel la fuerza a 1600 ASA en sus exteriores nocturnos.

Análisis del estilo visual
Precisamente, los exteriores nocturnos son el punto fuerte de su trabajo. En combinación con las ópticas Zeiss Master Prime, la extraordinaria sensibilidad de la Alexa permite a Sigel captar imágenes de gran calidad, contraste y luminosidad solo con las luces de la propia ciudad: tanto en las tomas generales aéreas como en los numerosísimos planos que muestran a Ryan Gosling conduciendo, iluminado por LED, o cuando los personajes salen de los coches y se sitúan bajo fuentes de vapor de mercurio, con un extraordinario realismo.
Lógicamente, tanto la localización como el rodaje digital recuerdan inmediatamente a «Collateral» (2004), de Michael Mann. Sin embargo, el acercamiento en aquella era más crudo y tenía más aspecto de vídeo debido a la utilización del obturador abierto en múltiples ocasiones, así como un ruido mucho mayor y un contraste y color más pobres, por la inferioridad de las cámaras Sony F-900 y Thomson Viper Filmstream con respecto a la Alexa.
Para ampliar: ópticas Zeiss
Las características de las Arri/Zeiss Master Prime utilizadas en las noches se explican en la Guía de Ópticas de Cine (I).

Los exteriores diurnos, e incluso los interiores en general, lucen mucho más convencionales que los exteriores nocturnos; con total seguridad, tal y como lo habrían hecho de haber sido rodados en 35mm. En los exteriores, el rodaje es bastante directo, sin que se perciba la utilización de iluminación adicional, aunque sí hay un evidente intento de evitar las horas centrales del día, cuestión importante en una ciudad tan anodina a nivel estético como Los Ángeles.
Los interiores diurnos muestran un intento clarísimo de iluminar desde una única fuente, casi siempre justificada en las ventanas, aunque otras veces usan haces de luz dura, lo que produce un fuerte contraste e imágenes bastante crudas. Pero, en general, incluso de noche, cuando Sigel utiliza fuentes integradas para iluminar —por ejemplo, en el pasillo del edificio de apartamentos donde vive el protagonista—, el diseño de producción es tan mundano y tan poco estético, realmente porque así lo pide la historia, que la imagen queda a años luz del interés de sus exteriores nocturnos.

Es decir, no se trata de una fotografía inconsistente en su propuesta, puesto que sí es consistente, sino de un trabajo que luce mucho más en unas partes que en otras por la vistosidad de los propios escenarios. Quizá la escena en la que más brilla el operador sea la que tiene lugar en la playa, de noche, con la luz de un faro incluida, lo que seguramente supuso un buen problema para el montador de la película.
Sin embargo, hay un elemento que resulta disonante en la propuesta: la utilización en muchos interiores de filtros de difusión Tiffen Soft/FX, que generan halos en torno a las fuentes de luz —ventanas o lámparas— y reducen la nitidez y el contraste de la imagen, sobre todo en comparación con los muy brillantes y luminosos exteriores nocturnos.

La puesta en escena de Winding Refn también es destacable, porque está basada casi en exclusiva en focales tendentes al gran angular, entre 18 y 21mm, para una relación de aspecto de salida de 2.4:1. A ello se suman encuadres poco convencionales y una utilización de la cámara lenta que, en alguna ocasión, por ejemplo cuando se yuxtapone a una de las canciones de la banda sonora, resulta reminiscente del videoclip.
Pero esa cámara lenta también aporta los momentos líricos e incluso de inspiración: un primer plano de la actriz Christina Hendricks, sentada en la parte trasera de un Ford Mustang, mientras por la ventana trasera se ve ralentizado el accidente de un coche; o el plano de Carey Mulligan fuera del ascensor, mientras la puerta se cierra también a cámara lenta.

Conclusión final
Por todo ello, se trata de una fotografía que le va muy bien a la historia, con momentos de enorme plasticidad y otros más mundanos, pero con una puesta en escena que, como la propia película, es ciertamente poco convencional. Esto supone una apuesta de riesgo cuyo éxito final habla mucho a favor del director y del operador.
Curiosamente, como le ocurría a Roger Deakins con «In Time» (2011), la utilización de la Alexa —aunque solo sea por la previsualización en el set, grabando en HDCAM-SR y no en ArriRaw— ha hecho de Newton Thomas Sigel un operador con más arrojo, capaz de subexponer y prescindir de la luz de relleno en múltiples ocasiones. Es algo digno de elogio y una esperanza de cara a abandonar la sobreiluminación que resta tanto interés a gran parte del cine actual.
© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.