Título en España: Los cazafantasmas
Año de producción: 1984
Director: Ivan Reitman
Director de fotografía: Laszlo Kovacs, ASC
Ópticas: Panavision C-Series y Super PanaZoom Cooke
Emulsión: Kodak 5293 (250T)
Formato y relación de aspecto: 35 mm anamórfico (Panavision), 2.40:1
Otros: efectos visuales rodados en 65 mm
Vista en HDTV
Laszlo Kovacs equilibra una apariencia realista con una estética elegante y sedosa, sin que las exigencias de los efectos visuales perjudiquen en absoluto la fotografía.
La película
Uno de los superéxitos de la década de los ochenta fue esta disparatada comedia interpretada por Bill Murray, Dan Aykroyd y Harold Ramis, y escrita por estos dos últimos. El trío encarna a unos científicos que, tras ser despedidos por la universidad en la que trabajan, montan un nuevo negocio consistente en atrapar los fantasmas y espíritus que se manifiestan en la ciudad de Nueva York.
Sigourney Weaver, como la primera clienta; Rick Moranis, como el vecino de esta; y William Atherton, como el villano agente de medioambiente que pretende cerrarles el negocio, completan el reparto de una película a la que el tema musical de Ray Parker Jr. y la música de Elmer Bernstein también contribuyeron de forma decisiva.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el húngaro Laszlo Kovacs, ASC, en el primero de sus dos trabajos consecutivos para el realizador Ivan Reitman. «Ghostbusters» fue un proyecto de alto presupuesto de Columbia Pictures, con efectos visuales supervisados por Richard Edlund, ASC.
Edlund venía de ganar cuatro premios Oscar por su trabajo en «Star Wars» (1977), «The Empire Strikes Back» (1980), «Return of the Jedi» (1983) y «Raiders of the Lost Ark» (1981). Además, estaba formando su propia compañía, Boss Film Studios, tras dejar Industrial Light & Magic.
Que la película fuera asignada a Kovacs también pone de manifiesto lo mucho que había progresado la carrera de un hombre que había llegado a Estados Unidos tras huir de su país —junto con su amigo Vilmos Zsigmond, ASC— con el metraje de la invasión soviética de 1956. Había comenzado su carrera en películas de escaso o nulo presupuesto, hasta que el increíble éxito de «Easy Rider» (1969) le permitió entrar en el sistema y optar a títulos de mayor importancia.
Entre ellos se encuentran «Paper Moon» (1973), de Peter Bogdanovich; «Shampoo» (1975), de Hal Ashby; «New York, New York» (1977), de Martin Scorsese; «F.I.S.T.» (1978), de Norman Jewison; o incluso el debut de Stallone en la dirección, «Paradise Alley» (1978).

Análisis visual
Rodada en un elegantísimo formato panorámico anamórfico, la imagen de «Ghostbusters» es muy típica del estilo de Laszlo Kovacs. El director de fotografía fue también un claro representante del estilo europeo que llegó a Hollywood desde finales de la década de los sesenta, pero con fuertes raíces clásicas que su evolución dentro del cine norteamericano nunca llegó a borrar por completo.
Los niveles de intensidad de luz empleados por Kovacs, aunque algunas de las secuencias que aparecen en pantalla sean bastante oscuras, siempre son lo suficientemente altos como para poder emplear lentes zoom adaptadas al formato anamórfico en sus interiores, con un diafragma mínimo de T4.5.
También posibilitan que el equipo de efectos liderado por Edlund, cada vez que una escena requiere efectos de posproducción, pueda rodar sus tomas en formato de 65 mm con la suficiente profundidad de campo para realizar correctamente su trabajo.
Para ampliar el uso del negativo de 65 mm y los grandes formatos empleados en fotografía y efectos visuales, consulta Formatos Cinematográficos (III): VistaVision, Todd-AO y Super Panavision 70.

Aunque la principal y más evidente preocupación de Kovacs es hacer que la película y los actores luzcan bien —algo especialmente evidente con Sigourney Weaver, que rara vez ha aparecido mejor en pantalla y demuestra la sobrada pericia de Kovacs en esta especialidad—, lo lleva a cabo con un notable equilibrio entre un aspecto realista y una estética trabajada.
No hay rastro a lo largo del metraje de las luces duras y dirigidas sobre los actores propias de la época clásica, aunque sí de una ligera difusión, especialmente sobre la actriz principal. En su lugar, Kovacs emplea grandes fuentes de iluminación con material difusor entre los aparatos y los actores, como seguiría haciendo hasta el final de su carrera.
De esta manera, la luz es mucho más suave y posee, en muchas ocasiones, una apariencia delicada y sedosa, que también obtiene el máximo partido del elegante diseño de producción de John DeCuir.

A pesar de tener que acomodarse a los complicados efectos visuales, el trabajo de Kovacs no se ve perjudicado en absoluto. Incluso en alguno de los decorados que más dificultades podrían haber presentado a este respecto, como el apartamento de Weaver en modo nocturno, el operador se luce con una luz muy atmosférica y onírica, que juega muy bien en la frontera entre cine de terror y comedia por la que se mueve toda la película.
Resultan especialmente interesantes sus efectos lumínicos de gran intensidad, en la línea del trabajo de su compatriota y amigo Vilmos Zsigmond en «Close Encounters of the Third Kind» (1977), de Steven Spielberg, para la que el propio Kovacs también rodó bastante metraje. Aparecen en las escenas en las que los fantasmas y espíritus hacen acto de presencia y en el espectáculo final de luz y sonido que cierra la película.

La historia continuaría en «Ghostbusters II» (1989), también dirigida por Ivan Reitman.
Conclusión final
Se trata, por lo tanto, de un trabajo que no solo tiene un enorme oficio y un aspecto elegante —algo a lo que también contribuyen mucho las notables composiciones de imagen con angulares—, sino en el que Laszlo Kovacs muestra sus habilidades para retratar a los actores e incluso se luce con el espectáculo pirotécnico de muchas escenas. La película posee así un acabado absolutamente envidiable dentro de su tono ligero e intrascendente.
© Ignacio Aguilar, 2014. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.