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J’Accuse (2019): fotografía de Pawel Edelman
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Jean Dujardin en J’Accuse

J’Accuse (El Oficial y el Espía, 2019) – Fotografía de Pawel Edelman

Título en España: El Oficial y El Espía
Año de Producción: 2019
Director: Roman Polanski
Director de Fotografía: Pawel Edelman, PSC
Ópticas: Cooke S7/i
Formato y Relación de Aspecto: Sony Venice, 1.85:1
Vista en HDTV

Pawel Edelman reconstruye el caso Dreyfus mediante una imagen digital de gran formato, fría, precisa y extraordinariamente controlada, cuya pulcritud constituye a la vez su principal virtud y su mayor limitación.

La película

Adaptación de una novela de Robert Harris, autor con el que el director Roman Polanski ya trabajó en “The Ghost Writer”, que a su vez está basada en la historia real de Alfred Dreyfus —Louis Garrel—, un militar francés, judío, que fue erróneamente acusado y considerado culpable de un delito de alta traición, por el que fue enviado a la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa.

Sin embargo, cuando es ascendido en los servicios secretos del ejército francés, el capitán Picquart —Jean Dujardin— tiene conocimiento de una serie de documentos que podrían significar que Dreyfus era inocente, así como que el procedimiento por el que fue declarado culpable habría sido un fraude en colaboración con el ejército, la justicia y el Gobierno francés.

Se trata de una sobria película de Polanski, lejos de sus mayores logros como cineasta, pero interesante y bien llevada, que, como cabría esperar, sugiere determinados paralelismos con la vida del propio director, además de ofrecer un retrato crítico del antisemitismo imperante en la Francia de finales del siglo XIX. Emmanuelle Seigner, Grégory Gadebois, Hervé Pierre, Vincent Perez y Mathieu Amalric, entre otros, completan el reparto del filme.

Jean Dujardin en J’Accuse

El director de fotografía

El director de fotografía, una vez más en la carrera de Roman Polanski, es el polaco Pawel Edelman [PSC], con quien coincidió por vez primera en “The Pianist” (2002) y con quien ha repetido siempre desde entonces. “Oliver Twist” (2005), “The Ghost Writer” (2010), “Carnage” (2011), “Venus in Fur” (2013) y “D’après une histoire vraie” (2017) llevan su firma. Es decir, todos los largometrajes que Polanski ha rodado desde entonces.

Después de “The Pianist”, por la que obtuvo nominaciones al Oscar y al BAFTA, así como a los premios de la British y la American Society of Cinematographers —BSC y ASC—, Edelman se estableció temporalmente en Hollywood, donde parecía que iba a hacer carrera después de “Ray” (Taylor Hackford, 2004), por la que obtuvo una nueva candidatura al premio de la ASC, “All the King’s Men” (Steven Zaillian, 2006) y “The Life Before Her Eyes” (Vadim Perelman, 2007).

Pero, por el motivo que fuera, Edelman dejó Hollywood, volvió a Polonia y allí ha permanecido desde entonces. Era ya un veterano de 62 años en el momento de escribir estas líneas y las películas que ha rodado para Roman Polanski son también las más destacables de su carrera.

Fotografía de Pawel Edelman en J’Accuse

Análisis del estilo visual

“J’Accuse”, a pesar de su ambientación de época, recurre a la adquisición digital, nada menos que en gran formato, al estar rodada con la cámara Sony Venice y con lentes Cooke S7/i. La combinación ofrece imágenes de enorme resolución y definición y un aspecto muy limpio y alejado del aspecto típico de la adquisición en celuloide.

Para algunos puristas de la imagen, este lienzo puede plantear determinados problemas que pueden agravarse porque ciertas escenas —como la apertura, algunos exteriores del París de la época y, en especial, una escena entre Dujardin y Seigner en una terraza hacia el final de la proyección— poseen fondos de efectos visuales de forma evidente, lo cual tampoco favorece precisamente un aspecto orgánico.

Por otro lado, Roman Polanski siempre ha sido un cineasta conocido y reconocido por su utilización de focales gran angular, que están presentes en “J’Accuse”, pero el formato full frame de la Sony Venice las enmascara en gran medida. Ello se debe a que emplea focales algo más largas para capturar el mismo ángulo de visión que en el tradicional formato Super 35, de modo que se produce cierto aplanamiento de la perspectiva —o una ausencia de la distorsión de barril que se asocia habitualmente a los angulares— que las hace más invisibles.

Para profundizar en el formato Full Frame, la cobertura de las ópticas y su efecto sobre el ángulo de visión y la perspectiva:

Formato Full Frame en cine: guía práctica sobre Large Format y VistaVision (I)

Sony Venice y Cooke S7/i en J’Accuse

La iluminación de Pawel Edelman es la típica que ha ido empleando este director de fotografía en sus películas con Roman Polanski, de modo que no sorprende demasiado. Parece ser que la idea visual era dar continuidad al aspecto de la secuencia de apertura, fría y nublada, a lo largo de toda la proyección. Y el filme, rodado principalmente en localizaciones reales, es lo que hace en gran medida.

Edelman normalmente justifica sus luces fuera de las estancias y a través de las ventanas, tratando de crear un aspecto de luz desde una única fuente que está más o menos conseguido, pero que el director de fotografía polaco matiza en todo momento. Por ejemplo, introduce contraste en los rostros de los personajes situados frente a esa luz, simulando que esta es más lateral que frontal.

El efecto es especialmente perceptible cuando los personajes se encuentran a contraluz, pues Edelman los modela con una luz de relleno a unos treinta grados que hace que uno de los dos lados de cada rostro —y algo del otro— siempre sea perfectamente visible. El aspecto, complementado por algunas escenas nocturnas con luz suave, cálida y cenital que imita la de las lámparas de aceite, es bueno.

Su principal problema es que está ejecutado con tal precisión y consistencia que no deja ningún margen a la aleatoriedad que se produciría en la realidad, lo cual termina ocasionando que el trabajo de Edelman resulte demasiado pulido y aburrido.

Iluminación de época en J’Accuse

Conclusión final

Por consiguiente, se trata de una película de época pero de aspecto moderno, debido a su combinación de una cámara digital de última generación con lentes nítidas y contrastadas. Esta no termina de casar del todo bien con las imágenes que ilustra, por su textura —lo cual, evidentemente, es subjetivo, pero representa la opinión del autor de estas líneas— y por el tipo de iluminación de Pawel Edelman.

Eso mismo ya estaba presente en sus anteriores colaboraciones con Roman Polanski, en las que todas las escenas están demasiado medidas, controladas e incluso pulidas. Es cierto que hoy en día, con los pequeños aparatos portátiles LED que están a disposición de los directores de fotografía, es difícil en ocasiones huir de la tentación de emplearlos casi en exclusiva, pero esta es una de esas ocasiones en las que se echa en falta la magia de los grandes aparatos de luz de tungsteno y HMI, que parecen empleados nada más que de forma esporádica.

A ese aspecto demasiado consistente para ser natural, Edelman añade el de fuentes pequeñas pero cercanas, que hace que su labor, como conjunto, parezca más televisiva de lo que debiera —de hecho, renuncia al formato panorámico— e incluso algo anodina. Ello se debe a la mera repetición de esquemas de luz, exposiciones y relaciones de contraste, en contra de una realidad que se pretende imitar pero en la cual las imágenes nunca gozarían de este tipo de consistencia.

© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.