Título en España: Marnie, La Ladrona
Año de Producción: 1964
Director: Alfred Hitchcock
Director de Fotografía: Robert Burks, ASC
Emulsión: Kodak 5251 (50T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: el operador de cámara fue el futuro director de fotografía Leonard J. South, ASC.
Vista en HDTV
Robert Burks combina luz dura, difusión extrema y artificio de estudio en una de las películas visualmente más discutibles de Alfred Hitchcock.
La película
Marnie es una irregular adaptación de una novela de Winston Graham a cargo de Alfred Hitchcock, en la que el director británico contó por segunda y última vez en su carrera con Tippi Hedren en el papel principal.
Hedren interpreta a una mujer con problemas psicológicos y traumas que se dedica a conseguir empleos en empresas y, en cuanto puede, roba grandes cantidades de dinero. Pero en una de ellas Marnie se encuentra con Mark (Sean Connery), un hombre decidido a ayudarla aunque para ello deba casarse con ella.
Los problemas de la película son, sobre todo, los giros de un guion que nunca resulta lo suficientemente convincente y los pobres resultados interpretativos de Hedren y Connery en los papeles principales. Esto hace que el argumento resulte aún menos creíble de lo que ya era por sí mismo. Aun así, el realizador se las ingenia para mantener cierto interés y suspense, pero la película se encuentra muy lejos de sus obras más conseguidas en casi todos los aspectos.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el norteamericano Robert Burks, ASC, quien fotografió doce películas de Hitchcock desde Strangers on a Train (1951) hasta el presente título, el último de todos ellos. Entre medias, Burks hizo todos los títulos del director en VistaVision, entre los que destacan To Catch a Thief (1955), por la que obtuvo el Óscar a la mejor fotografía en color, Vertigo (1958) y North by Northwest (1959).
No rodó Psycho (1960), de la que se hizo cargo John L. Russell, porque se trataba de una producción de bajo presupuesto para la que Hitchcock quiso contar con el mismo equipo que rodaba habitualmente sus series de televisión.
Después de The Birds (1963) y Marnie, Hitchcock contó con John F. Warren, uno de sus operadores televisivos, para Torn Curtain (1966). Nunca se podrá saber si su relación profesional con Burks había finalizado para siempre, porque este falleció trágicamente junto a su esposa en un incendio en su casa en mayo de 1968.

Análisis del estilo visual
En cualquier caso, puede afirmarse que la fotografía de Marnie era convencional para los estándares de la época y que, desde una perspectiva actual, ha quedado terriblemente anticuada. Ello se debe a una mezcla de varios factores, pero sobre todo, quizá, a que Burks o Hitchcock no eran hombres innovadores en el apartado de la imagen y la película arrastra, siendo en color, casi todos los convencionalismos de la etapa en blanco y negro.
No solo está iluminada siguiendo el esquema básico de los tres puntos de luz, como si fuese una película en blanco y negro propiamente dicha, sino que Burks lo hace con altísimos niveles de intensidad y sin la menor pretensión de que sus escenas parezcan otra cosa que cine de estudio, incluso en los exteriores diurnos.
En lo relativo a estos, además, Marnie es una de esas películas muy lastradas porque el realizador rara vez quería salir de los platós de rodaje. Las escenas exteriores, generalmente, están rodadas contra fondos proyectados, situando a los actores ante pantallas de retroproyección, o haciendo un uso extensivo de fondos pintados y matte paintings a cargo de Albert Whitlock.

Ello hace que, globalmente, el aspecto sea muy acartonado y teatral, circunstancia que el acercamiento de Burks, propio de otra época, hacia el aspecto de los actores no hace sino agravar. El director de fotografía, bien por ideas propias o bien del realizador, hace que Hedren tenga tratamiento de estrella.
A pesar de ser una mujer joven en aquel momento, Burks no solo emplea sobre ella luz frontal, que evita cualquier tipo de sombra o que cualquier defecto en su rostro aparezca en pantalla, sino una fortísima difusión en cámara cada vez que esta se acerca a la actriz. La película en general tiene una textura suave porque casi toda ella está rodada con filtros difusores, solo que cuando aparece Hedren de cerca el efecto es máximo.
A veces Burks también emplea esa difusión en el contraplano del actor que comparte escena con ella, pero a veces no, generando una inconsistencia muy molesta a nivel fotográfico.
Para profundizar en los zooms clásicos, su rendimiento y su relación con las focales fijas:

La puesta en escena de Hitchcock siempre es uno de los puntos fuertes del realizador británico y Marnie no es una excepción, incluyendo esos segmentos sin diálogo, a lo Vertigo, que tanto influyeron, por ejemplo, a Brian De Palma. También incorpora una temprana adopción del zoom 25-250mm, que acababa de aparecer en el mercado muy poco tiempo antes.
Conclusión final
Nos encontramos ante un conjunto irregular, muy lastrado por el escaso trabajo real en localizaciones —inexistente, de hecho, por parte de la primera unidad— y por una fotografía en color muy deudora del estilo clásico en blanco y negro de los años treinta y cuarenta.
Por ello no es del todo extraño que Hitchcock prescindiera de Robert Burks para su siguiente película y que, además, John F. Warren pusiera especial énfasis en conseguir un estilo más moderno y suave. No lo hizo mediante gruesos filtros difusores, sino empleando por primera vez en la carrera del realizador británico, y de forma extensiva, una técnica que venía de Europa y que poco a poco comenzaría a calar en Estados Unidos: la luz reflejada o rebotada.
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.