Nuovo Cinema Paradiso (Cinema Paradiso, 1988) – Fotografía de Blasco Giurato
Título en España: Cinema Paradiso
Año de Producción: 1988
Director: Giuseppe Tornatore
Director de Fotografía: Blasco Giurato
Ópticas: Cooke Varotal & Zeiss Superspeed T1.3
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Premios: BAFTA a la mejor fotografía (nom)
Blasco Giurato alterna textura, grano, luces duras y exteriores sicilianos en una fotografía irregular, pero capaz de acompañar los momentos más emotivos de Giuseppe Tornatore.
La película
Uno de los títulos más conocidos del cine italiano de la década de los 80 fue este film, que tiene como protagonista a un niño que se enamora del cine a través de su amistad con el proyeccionista —Philippe Noiret— de la pequeña sala cinematográfica de su pueblo siciliano, poco después de la Segunda Guerra Mundial.
Ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa, «Nuovo Cinema Paradiso» está ambientada además en diversos momentos temporales: la infancia y juventud del protagonista, por un lado, y su etapa presente como famoso director de cine, por otro. Constituye —al menos en su versión cinematográfica de dos horas de duración— un sincero y emotivo homenaje tanto al cine como a los propios cines, entendidos como locales de exhibición cinematográfica e incluso como punto de encuentro o reunión entre personas.
Quizá, eso sí, se trate de una película un tanto maniquea y de lágrima fácil, aunque como conjunto funciona muy bien y posee un final estupendo, además de una de las bandas sonoras más célebres de Ennio Morricone, en su período de esplendor de los años 80.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el italiano Blasco Giurato, autor de la fotografía de cuatro películas del director Giuseppe Tornatore: «Il Camorrista» (1985), «Nuovo Cinema Paradiso» (1988), «Stanno tutti bene» (1990) y «Una pura formalità» (1994).
Fuera de su colaboración con Tornatore, a la que pertenecen las películas mejor valoradas de Giurato, destacan su trabajo junto a John Frankenheimer en «Year of the Gun» (1990), además de «Sostiene Pereira» (Roberto Faenza, 1995) o sus colaboraciones con Enzo G. Castellari, como «Fuga dal Bronx» y «Sinbad of the Seven Seas», estrenadas respectivamente en 1983 y 1989. Como se puede apreciar, no fue un director de fotografía de una filmografía especialmente extensa ni de excesivo reconocimiento.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «Nuovo Cinema Paradiso», al menos en su versión internacional de dos horas de duración, es muy errática e irregular, alternando de manera constante imágenes absolutamente fallidas y pasadas de moda —pero no en el sentido de evocación nostálgica que pretende Giuseppe Tornatore—, con técnicas pertenecientes a décadas pasadas y que ya prácticamente no se usaban en esta época, junto con otros momentos en los que, por lo que sea, la imagen funciona mucho mejor y sí consigue esa magia necesaria para trasladar esta historia a la pantalla.
Toda la proyección es una constante alternancia entre subexposiciones involuntarias que provocan mucho grano en los resultados finales, luces duras sobre los personajes o un exceso de luz en general —sobre todo sobre las paredes de los decorados o localizaciones— que hacen que los resultados globales sean muy mejorables. Sin embargo, en determinados momentos, como durante las proyecciones en el cine, en la sala de proyección o incluso en las proyecciones en exteriores —especialmente la que tiene lugar junto al mar—, Giurato consigue imágenes no memorables, pero sí muy meritorias. Quizá le apoya que esos momentos de la narración sean los de mayor fuerza, aunque es difícil explicar cómo existe esa alternancia incluso a nivel técnico dentro de la misma película.

Los exteriores, como suele ser habitual, hacen que las cosas mejoren sustancialmente, jugando Giurato a su favor con las localizaciones sicilianas en las que se desarrolla la historia. No estamos hablando, lógicamente, de un nivel como el de Giuseppe Rotunno en «Il Gattopardo» (Luchino Visconti, 1963) ni, desde luego, de la evocación de esa tierra a cargo de Gordon Willis en «The Godfather» o «The Godfather, Part II» (Francis Ford Coppola, 1972 y 1974), pero los colores de la tierra y el mar lucen con mucha fuerza en pantalla.
Estilísticamente, la puesta en escena cumple su cometido, pero no sin algunos problemas quizá derivados de ese retraso tecnológico y de lo pasado de moda que está Giurato en este film. No hay grandes tomas ni grandes momentos con la cámara y sí, en cambio, un uso del zoom, tanto para realizar acercamientos propiamente dichos como para emplearlo como focal variable, que enlaza también con lo peor de «Once Upon a Time in America» (Sergio Leone, 1984), en la que Tonino Delli Colli seguía empleando técnicas de los años 60. También hay que destacar que el propio Tornatore parece beber muchísimo del film de Leone en su película.

Conclusión final
Los resultados, por lo tanto, son muy irregulares. La fotografía cumple su propósito de ilustrar las imágenes alternando momentos muy deficientes, incluyendo múltiples planos desenfocados, con otros que, por el motivo que sea —haber dispuesto de más tiempo, un mayor esfuerzo por parte de los implicados, etc.—, lucen notablemente mejor y más acordes con lo que se espera de una película de estas características.
La evocación nostálgica funciona mucho mejor por la dirección, las interpretaciones y la música de Ennio Morricone que por unas imágenes desfasadas y con notables carencias técnicas. No en vano, el momento más recordado de la película, su final, está constituido a base de imágenes de terceros y no del propio Blasco Giurato, que obtuvo una nominación al premio BAFTA a la mejor fotografía por su trabajo, posiblemente beneficiado por la buena acogida global de la película más que por los resultados de su propia labor.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2020. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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