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Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl - Ignacio Aguilar
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Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl

Superproducción de Jerry Bruckheimer, adaptando una atracción de Disney, ambientada en el Caribe en un ficticio siglo XVIII y que mezcla a partes iguales piratas, humor y fantasía. El débil argumento tiene como protagonista al estrafalario capitán pirata Jack Sparrow (Johnny Depp, que fue candidato al Oscar por su papel), el cual se ve envuelto en una aventura en la que sus antiguos compañeros piratas, liderados por el capitán Barbossa (Geoffrey Rush) se han convertido en fantasmas y únicamente pueden ser liberados de su hechizo realizando un conjuro con la sangre de un joven (Orlando Bloom) que es hijo de uno de ellos. Entre medias se encuentra una chica (Keira Knightley), hija del gobernador de la isla (Jonathan Pryce), que es quien rescató al joven tras avistarlo en el mar cuando ambos eran niños. Los resultados de «Pirates of the Caribbean» son muy irregulares, ya que aunque es innegable que el guión de Ted Elliott y Terry Rossio tiene cierto encanto, e incluso la dirección de Gore Verbinski por lo general es muy superior a la media de este tipo de productos «pre-fabricados», el film es larguísimo (casi dos horas y media de proyección) y reiterativo, de manera que incluso es excesivo para el público juvenil al que está orientada la propuesta.

El director de fotografía fue Darius Wolski [ASC], que realizaba aquí su segundo trabajo junto al realizador Gore Verbinski, con el que ya había trabajado en «The Mexican» (2001). Todavía trabajarían en dos películas más, precisamente la segunda y tercera parte de este film, e incluso Wolski, ya sin Verbinski a los mandos, rodaría en formato 3D la cuarta entrega, a las órdenes de Rob Marshall. Wolski es un nombre muy recurrente del cine comercial desde los años 90, cuando tras haber fotografiado muchos anuncios y videoclips, apareció en escena con películas como «Romeo is Bleeding» (Peter Medak, 1993) y «The Crow» (Alex Proyas, 1994), comenzó a trabajar con Tony Scott en «Crimson Tide» (1995) (por la que fue candidato al premio de la ASC a la mejor fotografía del año) y en «The Fan» (1996). Posteriormente se hizo cargo de «Dark City» (Alex Proyas, 1998) y «A Perfect Murder» (Andrew Davis, 1998). Dedicó gran parte de los 2000 a la presente saga, aunque hacia al final de la década trabajó en un par de films con Tim Burton («Sweeney Todd» y «Alice in Wonderland») y después, comenzó su relación profesional con el mayor de los hermanos Scott, Ridley, para el que ha rodado todo su cine, con la excepción de «Gladiator II», desde «Prometheus» en adelante, incluyendo «The Martian» o «The Last Duel«, seguramente los dos mejores films del realizador en este tiempo. Además, Wolski ha trabajado con Robert Zemeckis en «The Walk» (2015), Stefano Sollima en «Sicario: The Day of the Soldado» (2018) y con Paul Greengrass en «News of the World» (2020), por la que Wolski fue de nuevo candidato al premio de la ASC y, esta vez sí, también al Oscar.

La fotografía de «Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl» responde muy bien a lo que suele ser el trabajo habitual de Darius Wolski, pues alterna momentos muy estilizados con otros en los que la imagen es mucho más natural y más directa. En este último tipo de aspecto se encuadran gran parte de los exteriores diurnos de la película, en los que Wolski rehúsa todo lo que puede el empleo de grandes aparatos de iluminación en exteriores, de manera que, generalmente a través de aparatos más pequeños HMI para realizar algún relleno, deja que en gran medida la luz disponible y el contraluz sean sus mayores aliados, aunque esporádicamente (sobre todo sobre Johnny Depp) se aprecie que sí que emplea una luz sobre los personajes. Como consecuencia del uso del contraluz, o de la luz lateral, y de la renuncia a utilizar luz, gran parte de los exteriores poseen un aspecto algo sobreexpuesto en los fondos y algo subexpuesto sobre los personajes, a fin de equilibrar las exposiciones entre unos y otros. El aspecto es bueno, en parte también porque los decorados, las localizaciones o incluso el vestuario (como cuando aparecen los trajes rojos de los soldados) dan un aire muy vistoso a la película, que de otra manera quizá, con este mismo tratamiento, hubiera resultado demasiado cruda.

La estilización aparece sobre todo en las escenas nocturnas. Muchas de ellas, las menos fantásticas, están resueltas con lo que parecen ser globos de helio y HMIs a contraluz, sobre los actores, con un aspecto de la luz algo más neutro, aunque un poquito azulado. A veces, los actores portan antorchas o estas están presentes en algún punto del decorado, de manera que se crea un bonito contraste entre esa luz algo azulada y el amarillo-naranja del fuego. Pero sobre todo quizá donde Wolski se luzca más es empleando contraluces cenitales azulados, y un ambiente por lo general muy azul, incluso con entradas de luz y mucho humo, en las escenas de fantasía pura de la película, cuando los piratas muestran su verdadero aspecto fantasmagórico, en las que los cineastas, con la ayuda de Industrial Light & Magic (ILM) -rodando en VistaVision- buscan una total estilización. También tiene tiempo el director de fotografía polaco para rodar unas cuantas escenas con luces de velas, empleando velas de triple mecha y fuentes fuera de cuadro para suplementarlas, pero como verdaderamente las velas sí que están iluminando, esa luz suplementaria no es tan perceptible y el aspecto, combinado con luz de ambiente verde-azulada, es muy atractivo. También ayuda bastante, en general, que la puesta en escena de Gore Verbinski es buena. Aunque hay mucha cámara al hombro, multicámara, etc. por lo general es un realizador que rueda mucho con angulares y coreografía sus escenas, de manera que el film posee cierto aspecto orgánico que especialmente a día de hoy, 20 años después de su estreno, es muy loable, pues además sus 700 planos de efectos visuales digitales parecen un número relativamente pequeño si se compara con los que manejaría una producción de este estilo en la actualidad.

A pesar de la escala del proyecto, Wolski decidió rodarlo en formato Super 35, sobre todo para poder abrir el diafragma a T2.5 con lentes Panavision Primo esféricos en las escenas de las velas. Eso sí, recurrió en exteriores a la magnífica emulsión Kodak EXR 5245 (50D), de mucho contraste y grano fino, renunciando a la emulsión Kodak 5279 (500T) para emplear en su lugar la 5277 (320T), que era de bajo contraste y menor sensibilidad. Pero el problema, y que al parecer perdura porque la versión HDTV y al parecer, también la 4K, son un verdadero desastre, reside en que «Pirates of the Caribbean» fue uno de los primeros films en hacer uso íntegramente de un Digital Intermediate para escanear el material, corregir el color y filmarlo de nuevo a 35mm, obviando el paso óptico que previamente era obligatorio realizar cuando se rodaba en Super 35. Dicho DI, como los de «Seabiscuit» o «Kill Bill Vol. 1«, fue realizado por Tecnique (posteriormente, Technicolor Digital Intermediates, TDI), por el motivo que fuera, introducía mucho Digital Noise Reduction (DNR) y múltiples artefactos en todos sus proyectos, además de una aparente falta de resolución que lleva a cuestionar que realmente escaneasen o finalizasen sus proyectos en 2K. De manera que todos esos defectos, que ya eran visibles en la proyección en 35mm, continúan presentes en formatos domésticos (aunque sean los mejores del momento) y, lo peor de todo, tienen muy dificil solución porque son inherentes a todo el proceso de post-producción del film. Y es una pena, ya que estropean en gran medida el trabajo de Darius Wolski en el presente film.

Título en España: Piratas del Caribe, La Maldición de la Perla Negra
Año de Producción: 2003
Director: Gore Verbinski
Director de Fotografía: Darius Wolski, ASC
Ópticas: Panavision Primo
Emulsión: Kodak EXR 5245 (50D) y 5277 (320T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: VFX rodados en VistaVision

Vista en 35mm y HDTV

© Ignacio Aguilar, 2025.



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