Título en España: Rocky II
Año de Producción: 1979
Director: Sylvester Stallone
Director de Fotografía: Bill Butler, ASC
Ópticas: Panavision esférico
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray
La fotografía de Rocky II sustituye la irregularidad visual del original por una exposición más sólida, luz difundida y un uso constante de filtros de bajo contraste.
La película
Secuela directa de la película original de John G. Avildsen —ganadora del Óscar en 1976— que arranca con el final de aquella y propone un nuevo drama centrado en Rocky —Sylvester Stallone— y Adrian —Talia Shire—, quienes, tras el combate contra Apollo Creed —Carl Weathers—, han contraído matrimonio, esperan un hijo y se han comprado una nueva casa.
Sin embargo, Rocky tiene problemas físicos que le impiden boxear al más alto nivel y no puede encontrar un trabajo fijo con el que sacar adelante a su familia. En muchos aspectos, «Rocky II», escrita y, en esta ocasión, dirigida por Stallone, no es más que un remake de «Rocky» (1976): recrea situaciones prácticamente exactas y los mismos ambientes, aunque ahora con mayores y mejores medios a disposición de los cineastas.
En ciertos aspectos, esta secuela mejora el original y es una película muy digna en todos los apartados. Lo que no puede evitar es la absoluta falta de originalidad de la propuesta, lo cual no impidió que «Rocky» siguiera acumulando secuelas y derivados incluso cuarenta años después de su estreno.

El director de fotografía
Sylvester Stallone había debutado el año anterior en la dirección con «Paradise Alley» (1978), mientras que también había actuado a las órdenes de Norman Jewison en «F.I.S.T.» (1978). En ambos casos, la fotografía fue obra del húngaro László Kovács, ASC. Sin embargo, en esta ocasión Stallone recurrió a un director de fotografía norteamericano que venía de completar la que sería la mejor década de su larga carrera.
Se trata de Bill Butler, ASC, un hombre que comenzó su carrera muy tardíamente, después de haber trabajado en una cadena de televisión, y debutó a las órdenes de William Friedkin con un par de películas documentales. A ellas les seguirían «The Rain People» (Francis Ford Coppola, 1969), «Drive, He Said» (Jack Nicholson, 1971) o las segundas unidades de «The Godfather» (1972) y «Deliverance» (1972).
Este último trabajo, según el propio Butler, le habilitó técnicamente para rodar la emblemática «Jaws» (Steven Spielberg, 1975), director con el que ya había trabajado en 1971 en la película para televisión «Something Evil». A mediados de la década también sustituyó a Haskell Wexler en dos películas consecutivas: «The Conversation» (Francis Ford Coppola, 1974) y «One Flew Over the Cuckoo’s Nest» (Miloš Forman, 1975), por la que recibió una nominación al Óscar.
Después de «Jaws» comenzó a recibir encargos muy comerciales, que también son algunos de sus trabajos más famosos: «Grease» (1978), «Capricorn One» (1978) o «Damien: Omen II» (1978). Su carrera decayó en los años ochenta y noventa, con títulos como las dos siguientes secuelas de «Rocky» —entre ellas «Rocky III» (1982)—, «Hot Shots!» (1991) o «Anaconda» (1997).

Análisis del estilo visual
Si bien en «Rocky» el director de fotografía James Crabe tuvo que ingeniárselas para sacar adelante la película sin una posibilidad real de imponerse estilísticamente a sus decorados o localizaciones —la película evidencia, en cierto modo, una fotografía poco coherente, que parece tratar de adaptarse a las circunstancias—, para esta secuela Bill Butler gozó de medios mucho mayores.
Entre ellos se incluía el acceso a equipos Panavision, en lugar de la variedad de ópticas, cámaras y zooms de la primera entrega, que tampoco favorecían la coherencia del material. Butler era ya un director de fotografía muy experimentado, acostumbrado a películas de difícil logística y códigos muy comerciales, lo que le convertía en un hombre muy indicado para un film como «Rocky II», en el que el director tenía también un complicado trabajo delante de las cámaras.
A nivel estilístico, esta secuela es mucho más coherente que la película anterior, cuyo estilo iba de la luz dura a la luz rebotada y de las lentes sin filtros a la difusión con demasiada frecuencia. Incluso la estructura de grano de la película fotografiada por Crabe era muy inconsistente, algo que Butler soluciona dando una exposición mejor y más adecuada a su negativo.
Kodak 5247, exposición y estructura de grano
La sensibilidad, la exposición y la evolución de las emulsiones cinematográficas se desarrollan en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Hay una escena en la película en la que el personaje de Stallone intenta rodar un anuncio de televisión y en ella se ven los aparatos de luz de Butler detrás de bastidores de difusión. Ese es el planteamiento del director de fotografía a lo largo de toda la película: luz directa y dirigida, pero a través de difusión para hacerla más suave y menos contrastada.
Butler, a diferencia de Crabe, lo hace en cada escena, con una rara excepción que parece salida de la primera película: aquella en la que Stallone acude a pedirle trabajo a su antiguo entrenador —Burgess Meredith—, fotografiada con luz dura. El planteamiento se mantiene incluso durante el combate final, menos contrastado y en el que se ven los aparatos de luz reales —cenitales— detrás de un bastidor de tela difusora.
Además, Butler utiliza filtros de bajo contraste a lo largo de todo el metraje. No siempre con la misma intensidad, pero sí en cada plano, lo que acentúa la apariencia de suavidad de su luz. El estilo general intenta ser realista, justificando las luces en las fuentes naturales de los decorados, aunque Butler nunca fue un operador totalmente moderno y emplea muchas convenciones del cine clásico —por eso es tan divertido verle forzado por Peter Hyams en «Capricorn One» para que realice cosas que no le van en absoluto—.

Conclusión final
La puesta en escena de Stallone no tiene nada que envidiar a la de John G. Avildsen, que ciertamente era limitada. El actor y realizador repite el uso del zoom de la primera entrega, no solo durante los combates, sino durante buena parte de las escenas dramáticas y, por ejemplo, en las secuencias del entrenamiento de Rocky, que también se repiten aquí.
La Steadicam de Garrett Brown también hace acto de presencia, e incluso Stallone la utiliza durante el combate con Apollo, aunque la base del mismo continúan siendo las cámaras situadas fuera del ring que le funcionaron bien a Avildsen.
Los resultados distan mucho de ser brillantes, aunque lo cierto es que esta película también está bien montada —la primera ganó el Óscar de la especialidad— y, al ritmo de la banda sonora de Bill Conti, las imágenes de Butler cobran cierta vida e incluso parece que contienen más interés del que realmente tienen.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.