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Sinners (Los Pecadores, 2025) - Fotografía de Autumn Durald Arkapaw - Ignacio Aguilar
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Sinners (Los Pecadores, 2025) – Fotografía de Autumn Durald Arkapaw

«Sinners»
Título en España: Los Pecadores
Año de Producción: 2025
Director: Ryan Coogler
Director de Fotografía: Autumn Durald Arkapaw, ASC
Ópticas: Ultra Panatar, Panavision Sphero 65
Emulsión: Kodak 5219 (500T), Kodachrome 5294 (100D)
Formato y Relación de Aspecto: 5-perf 65mm anamórfico (Ultra Panavision, 2.76:1) + 15-perf 65mm (IMAX, 1.43:1)
Otros: 4K Digital Intermediate

La directora de fotografía es Autumn Durald Arkapaw, ASC, y su trabajo en «Sinners» convierte el 65mm y el IMAX en un despliegue tan ambicioso como discutible.

La película

Acción y terror ambientados en el sur de los Estados Unidos durante la época de la gran depresión, que tienen como protagonistas a dos hermanos (ambos interpretados por Michael B. Jordan) que acaban de volver de Chicago, en donde se supone que han estado dedicados al mundo del hampa. Su plan es comprar un viejo aserradero y convertirlo en un local de ocio nocturno, con música blues y alcohol en abundancia, para que acudan allí personas de raza negra. Sin embargo, algo sobrenatural se cierne sobre el lugar y, cuando la noche parece que avanza bien, todo se torcerá irremediablemente.

«Sinners» es uno de los éxitos de la temporada 2025; sin embargo, más allá de su ambientación de época y de algún momento musical aislado (como el plano secuencia prácticamente al inicio de las escenas nocturnas), es una película que tarda mucho en arrancar y, cuando lo hace, roba sin gracia y sin disimulo de clásicos incuestionables como «The Thing» (John Carpenter, 1982) o incluso de otros ya más cuestionables (como «From Dusk Till Dawn», Robert Rodríguez, 1996), de la que extrae su planteamiento de forma evidente.

Los resultados, por consiguiente, dejan mucho que desear, siendo un film que ofrece poco entretenimiento, ningún disfrute y, más allá de llevar a un terreno racial las situaciones ya vistas en otras películas, tampoco resulta original. Hailee Steinfeld, Miles Caton, Jack O’Connell, Wunmi Mosaku, Jayme Lawson, Omar Benson Miller, Delroy Lindo y Li Jun Li completan el reparto.

Sinners, fotografía de Autumn Durald Arkapaw, imagen 1

La directora de fotografía

La directora de fotografía es Autumn Durald Arkapaw [ASC], quien hasta ahora ha tenido una carrera cinematográfica que ha alternado pequeñas películas y de corte más bien personal (como las que ha fotografiado para Gia Coppola: «Palo Alto» en 2013, «Mainstream» en 2020 o «The Last Showgirl» en 2024), pero también, en una vertiente diferente, se ha encargado previamente de «Black Panther: Wakanda Forever» (2022), ya a las órdenes de Ryan Coogler, quien se está especializando en rodar con directoras de fotografía, pues sus títulos anteriores como «Creed» (2015) o «Black Panther» (2018) fueron rodados por Maryse Alberti y por Rachel Morrison. Autumn Durald toma además su nombre de su marido, el también director de fotografía Adam Arkapaw, y con «Sinners», se ha convertido en la primera mujer en rodar tanto 65mm como IMAX para cines.

Sinners, fotografía de Autumn Durald Arkapaw, imagen 2

Análisis del estilo visual

Lo curioso del caso es que Ryan Coogler pretendía rodar «Sinners» en 16mm, algo que a Autumn Durald Arkapaw parece ser que le parecía muy bien (estaba rodando precisamente «The Last Showgirl» en dicho formato cuando recibió la propuesta). Sin embargo, debido a los VFX necesarios para duplicar a Michael B. Jordan en los dos papeles principales, los cineastas decidieron rodar en 35mm, para evitar los problemas que habrían tenido con un negativo inferior. Sin embargo, Warner Bros. les sugirió la posibilidad de rodar en gran formato, a fin de tratar de crear una película «evento» que llevase a más gente a la sala de cine, de manera que los cineastas terminaron con una extraña (o extrañísima) mezcla: el grueso del film está rodado en Ultra Panavision 70, el formato de «Ben-Hur», «Mutiny on the Bounty», «Battle of the Bulge» o «The Hateful Eight», mientras que determinadas escenas específicas están rodadas en IMAX.

La mezcla de IMAX con otros formatos, incluso con 65mm, no es novedosa, pero sí es una novedad que se mezcle el IMAX (1.43:1 de relación de aspecto, 1.90:1 en proyección digital) con un formato 5-perf 65mm anamórfico, con una relación de aspecto de 2.76:1, la más ancha de un formato comercial. Por lo tanto, en proyección en celuloide, «Sinners» alterna el 1.43:1 del IMAX con el 2.76:1 del Ultra Panavision; en proyección digital IMAX, 1.90:1 con 2.76:1 (que es como está planteado el Blu-ray 4K) y en proyección digital convencional, todo el film es 2.76:1. Más allá de que la mezcla resulte o no cuestionable —a mi juicio, en cines, se desaprovecha mucha pantalla proyectando en 2.76:1, mientras que los cambios de relación de aspecto son aún más llamativos que con el 5-perf 65mm esférico, que es 2.21:1— la sensación que ofrece «Sinners» es que está rodada en estos formatos simplemente porque pudieron hacerlo, no porque exista una razón narrativa, o ni siquiera estética, detrás de la decisión.

Sinners, fotografía de Autumn Durald Arkapaw, imagen 3

En cualquier caso, «Sinners» no es un film que aproveche especialmente bien, o que siquiera aproveche, los diferentes formatos. El film está tratado con un grado de subexposición que impide obtener la calidad máxima; es sabido que el celuloide rinde mejor, por su rango dinámico, cuando es expuesto normalmente o, si acaso, sobreexpuesto, mientras que el digital suele rendir mejor en las sombras, por tener más rango y gradaciones por debajo del gris medio.

Pues bien, «Sinners» parece que está rodada en celuloide pero expuesta como si se tratara de una película digital, por lo que la subexposición deliberada hace que las sombras no sean todo lo densas que debieran y la película posee negros no demasiado densos, sino que más bien son grisáceos. A ello es posible que colabore el diseño de los objetivos Panavision Ultra Panatar, versión moderna de los APO Panatar de «Ben-Hur» con anamorfosis 1.3x, que hacen que el contraste sea más bien pobre cuando gran parte de la información se acumula en la parte baja de la curva (talón). Unido a que los actores son también de raza negra y que, de cuando en cuando, hay cambios a IMAX con lentes esféricas (aunque también sean antiguas), cuando se produce el cambio de formato, el IMAX siempre da la sensación de una mayor luminosidad y mucho más detalle en sombras, algo en lo que a priori sólo podrían tener algo que ver el mayor tamaño de negativo y las ópticas.

Pero puesto que el film, al contrario que los de Christopher Nolan, finalizados fotoquímicamente, está finalizado mediante Digital Intermediate, es difícil saber a ciencia cierta dónde está el problema, si bien parece una mezcla de subexposición y lentes poco contrastadas (es curioso, porque Arkapaw dice en «American Cinematographer» que le preocupa mucho tener negros bien densos, cuando es el problema del que adolece su película, de forma evidente además).

Sinners, fotografía de Autumn Durald Arkapaw, imagen 4

Estéticamente, como decíamos, «Sinners» está caracterizada por una iluminación moderna y unos dos pasos de subexposición, que probablemente hubieran funcionado mucho mejor con una Alexa 65 que en celuloide. Pero en cualquier caso, el planteamiento general de Autumn Durald Arkapaw en la primera parte de la película es iluminar desde fuera de las estancias/construcciones (como en la capilla, o la tienda) con luz suave y difusa, que iguale en la medida de lo posible el exterior y el interior, poniendo además algo de luz cenital suave, luz día, para rellenar los rostros.

El problema de este planteamiento es que sus LED dentro de estos lugares resultan muy evidentes, por más que sean necesarios para poder ver a los actores, que sin el brillo que generan en sus pieles, probablemente apenas serían visibles. La situación, evidentemente, es muy compleja de resolver, pero Autumn Durald Arkapaw deja muchas dudas sobre si, aún siendo algo difícil de hacer, no se podría haber hecho mejor. Quizá la mejor parte de su trabajo es la que tiene lugar en los interiores del club nocturno. En este caso, toda la luz es también cenital, pero ahora está mucho más justificada en fuentes integradas como bombillas que se ven en plano.

A pesar de ello, como es evidente, sus fuentes de luz reales suelen ser luces suaves (tipo linternas chinas con mucha difusión y CTO) que se sitúan habitualmente encima de la acción, pero modelando a los actores y dejando mucho contraste, dentro de un aspecto general muy cálido, en todos y cada uno de los planos. A veces, en este tipo de escenas, se echa en falta si acaso algo más de luz a la altura de los actores, en lugar de tanta luz cenital, algo que queda acentuado porque con la subexposición, parece que hay mucho detalle en la imagen comprimido en el negro o en las regiones más cercanas al mismo.

Sinners, fotografía de Autumn Durald Arkapaw, imagen 5

Lo que es difícil de encajar son los exteriores nocturnos; es cierto que el club es un plató y en ningún momento se percibe que los exteriores —que tienen que estar resueltos con CGI— no estén allí mismo. Pero el problema es que la luz de Autumn Durald Arkapaw es la más facilona posible para una situación así: utiliza grandes paneles de iluminación LED desde grúas, para simular fuentes de luz cenital suave, azuladas, que causen una separación con respecto a los primeros términos cálidos del propio club.

Y con esto, en lugar de contraluces, un contraste de aparatos de luz dura, etc. consigue un contraste muy bajo, una luz muy plana y un aspecto que, a juicio de quien suscribe estas líneas, no tiene ningún tipo de interés. Es difícil de explicar cómo en una película que tiene presupuesto para rodar IMAX y 65mm en sus escenas convencionales alguien pueda tomar la decisión de dejar que todos esos exteriores noche, que son bastantes, posean un aspecto tan vulgar y dejado; ese tipo de fuentes puede que tengan que usarse para cubrir exteriores amplísimos y dar algo de luz de ambiente, o bien como emergencia, en casos puntuales.

Pero en lugar de eso, «Sinners» recurre a las mismas como principal y único recurso, lo cual deja aún más dudas acerca de la capacidad de encontrar no ya soluciones, sino planteamientos creativos, por parte de los involucrados en la producción, para hacer unas noches interesantes, atractivas, con profundidad y contraste.

Sinners, fotografía de Autumn Durald Arkapaw, imagen 6

Conclusión final

Así pues, quizá lo más reseñable sea el plano secuencia musical al comienzo de la sección nocturna, en IMAX, que además alterna de manera onírica diferentes tipos de música según las épocas, así como algunas composiciones de dos o incluso tres personajes a la vez, en planos medios o planos cortos, especialmente durante la secuencia del club, que hacen buen uso de la relación de aspecto 2.76:1, con toda su (abundante) anchura.

Pero el planteamiento general, de mezcla de formatos, de decisiones de (sub)exposición en celuloide —casi ignorando, por más que sea deliberado, que es un medio orientado a las altas luces— y las decisiones estéticas en cuanto a iluminación de los exteriores nocturnos son absolutamente cuestionables, y en mi opinión, lastran mucho a una película que puede que haya tenido mucho dinero para su rodaje, pero que deja mucho que desear —y tiene un muy amplio margen de mejora— en cuestiones de técnica y narrativa cinematográfica que son competencia directa de la directora de fotografía.

Si «Sinners» se encuentra en los rankings entre lo mejor del año, se debe únicamente a un «hype» que sobrevalora el género, el formato de rodaje y sus responsables, muy apreciados en Hollywood, porque si se analizan sus supuestas virtudes fílmicas únicamente nos encontramos ante un desperdicio de los 65mm (anamórficos e IMAX) y ante una serie de decisiones artísticas que dejan entrever muchas limitaciones técnico-creativas.

Vista en Blu-ray 4K HDR

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2026.

El Autor

Ignacio Aguilar, AEC, además de ser autor y editor de ON FILM & DIGITAL, es director de fotografía en activo. Ha fotografiado películas como «La Pasajera» (Fernando González Gómez, Raúl Cerezo, 2021), «Viejos» (ídem, 2022), «Rabios@» (Luis Mª Ferrández, 2025), o las escenas españolas del Western «Dead Souls» (Alex Cox, 2025). Tiene pendiente de estreno «Los Que Vienen» (Víctor Català, 2026). Además colabora en diversos centros educativos, tanto en Master, como Grados o Diplomaturas, en TAI, ESCAC, THE CORE o ECAM, entre otros. Es «Independent Certified Expert» (ICE) de Sony, así como embajador en España para las lentes Cooke SP3. Las opiniones del autor son estrictamente personales. No dudes en contactar para cualquier proyecto creativo.



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