The Conjuring (Expediente Warren: The Conjuring, 2013) – Fotografía de John R. Leonetti
Título en España: Expendiente Warren: The Conjuring
Año de Producción: 2013
Director: James Wan
Director de Fotografía: John R. Leonetti, ASC
Ópticas: Leica Summilux-C, Fujinon Premier
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (Arriraw, 2.8K), 2.4:1
Vista en Blu-ray
John R. Leonetti acompaña la precisa puesta en escena de James Wan con una cámara observacional, angulares, zoom y una iluminación digital consistente, aunque de textura demasiado contemporánea para su ambientación.
La película
Adaptación de un supuesto caso real de casa encantada, acontecido en Rhode Island a comienzos de la década de 1970. Según los testimonios, tras la mudanza de un matrimonio y sus cinco hijas a una vivienda aislada, comenzaron a percibir extrañas presencias que se hicieron progresivamente más intensas. Las entidades llegaron a atacar a los nuevos habitantes a través de la madre y la familia tuvo que pedir ayuda a los Warren, un matrimonio especializado en este tipo de fenómenos.
En manos de James Wan, director de “Saw” e “Insidious”, “The Conjuring” es una película de terror muy convencional, pero que se deja ver con cierto agrado gracias especialmente a la habilidad del realizador para la puesta en escena y para crear secuencias terroríficas. El conjunto busca demasiado los sustos y dedica muy poco espacio al desarrollo de situaciones o personajes.
Con todo, se trata de un film muy influyente que, además de sus propias secuelas, ha dado lugar a decenas de imitaciones. Muchas lo han tomado como modelo, a pesar de que “The Conjuring” tampoco era ya una película demasiado original.

El director de fotografía
El director de fotografía fue John R. Leonetti [ASC], menos conocido que su hermano mayor Matthew F. Leonetti, solvente autor de la fotografía de películas como “Breaking Away” (1979), “Raise the Titanic” (1980) y “Poltergeist” (1982), además de “Strange Days” (1995).
Como su hermano, es seguro que John también tuvo acceso desde muy pequeño a todo tipo de herramientas cinematográficas, ya que su padre, Frank Leonetti, antiguo gaffer, era dueño de una casa de alquiler de equipos en Los Ángeles. John comenzó además como ayudante de Matthew y llegó a ser director de fotografía a finales de los años ochenta.
Ya desde los noventa se especializó en películas de géneros muy marcados. Comedias como “Hot Shots: Part Deux” (1993), “The Mask” (1994) o “Spy Hard” (1996) se encuentran entre sus primeros títulos conocidos.
Después de “The Scorpion King” (2002) se concentró en el género fantástico, con películas como “Dead Silence” (2007), su primera colaboración con James Wan; “Death Sentence” (2007); “Piranha 3D” (Alexander Aja, 2010); “Insidious” (2010) e “Insidious: Chapter 2” (2013). Compagina su labor como director de fotografía con la dirección de títulos relacionados con este universo, como “Annabelle” (2014).

Análisis del estilo visual
A pesar de su ambientación de época, “The Conjuring” es una película rodada digitalmente con la ARRI Alexa, en formato ARRIRAW y con una mezcla de ópticas fijas y zoom modernos: Leica Summilux-C y Fujinon Premier.
El resultado, desgraciadamente, es el de una película con una imagen y, sobre todo, una textura absolutamente contemporáneas. En este aspecto no se parece ni de lejos al cine de comienzos de los setenta, sino al de una producción nueva o totalmente reciente. La ambientación principalmente rural hace además que con mucha frecuencia se olvide que la historia transcurre varias décadas atrás.
Esto no impide disfrutarla, puesto que lo que ocurre en pantalla podría haber sucedido en los setenta o en los años dos mil, pero sí produce ciertos elementos disonantes. El film no parece hacer un esfuerzo suficiente por lucir como una obra de la época y, desde luego, tampoco lo consigue.
Más allá de esta crítica —que para muchos espectadores puede ser irrelevante—, “The Conjuring” posee valores formales muy superiores a la media del género. Una vez que la acción se traslada a la localización principal, James Wan comienza empleando el zoom de manera muy extensiva. No lo utiliza solo para acercarse o alejarse sin mover la cámara. Desde grúas o posiciones fijas, la cámara parece sugerir el punto de vista observacional de los fantasmas que habitan la casa, como si contemplaran a los nuevos ocupantes mientras se instalan en las diferentes habitaciones y estancias.

Esta parte es la mejor del film en cuanto a valores formales. Después aparecen composiciones más trabajadas de lo habitual en el cine moderno, aunque en el tramo final se introduce un planteamiento de cámara al hombro que probablemente resulta excesivo. Quizá su uso debería haber sido más acotado o reservado a los momentos de mayor suspense o terror. La sobreutilización termina por alertar demasiado al espectador ante esos instantes, algo que quizá no fuera la intención de Wan y Leonetti.
En cuanto a la luz, el trabajo del operador es moderno. Excepto quizá en los exteriores de la casa, apenas emplea grandes aparatos y parece optar por unidades medianas o incluso de poca potencia, en plena transición entre los HMI y fluorescentes clásicos y la iluminación LED. Esto le permite trabajar de manera cómoda y sencilla y mantener un buen aspecto con rapidez.
En muchos interiores, Leonetti parte de una base subexpuesta, azulada en las secuencias nocturnas y cálida cuando dominan las lámparas del decorado. Sobre ella deja entrar altas luces que enriquecen la imagen: luz azul desde las ventanas o fuentes integradas que imitan tungsteno en los interiores. A menudo combina ambos planteamientos en distintas zonas de una estancia o en habitaciones contiguas. En ocasiones obtiene imágenes con tan poca luz como la de una cerilla, seguramente abriendo el obturador y empleando los Summilux a T1.4.
Ópticas luminosas y zoom cinematográfico
El contraste, la apertura y el comportamiento de las ópticas fijas y los zoom se contextualizan en la Guía de Ópticas de Cine (I).
Conclusión final
Los resultados son buenos y, sobre todo, consistentes y coherentes a lo largo de la proyección. Leonetti ejecuta con solvencia el enfoque elegido, con más oficio que brillo propio, pues el talento más visible de la película parece proceder de su realizador.
La cámara observacional, los angulares, el zoom y la precisa organización del espacio doméstico sostienen el suspense mejor que la textura digital o la iluminación, correctas pero poco evocadoras de la época narrada. La película resulta así formalmente superior a buena parte del terror contemporáneo, aunque su imagen no termine de resolver la distancia entre ambientación histórica y acabado moderno.
© Ignacio Aguilar, 2022. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.