«THE LAST WAVE»
Título en España: La Última Ola
Año de Producción: 1977
Director: Peter Weir
Director de Fotografía: Russell Boyd, ASC, ACS
Ópticas: Panazoom (Angenieux) 20-120mm T3, Ultra Speed MKII
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: operador de cámara John Seale
Russell Boyd fotografía lo extraordinario desde un naturalismo discreto: zoom Panazoom, luz rebotada, fuentes integradas y noches subexpuestas al servicio del misterio.
La película
Curiosa película a cargo del cineasta australiano Peter Weir, rodada solo dos años después del título que lo lanzaría a la fama, «Picnic at Hanging Rock» (1975), y contando con el mismo equipo de aquella.
En esta ocasión, la acción, ambientada en Sídney, se centra en un abogado interpretado por Richard Chamberlain, con una brillante carrera dedicada al derecho tributario y especializado en fiscalidad empresarial, quien, sin embargo, decide aceptar un caso que afecta a varios aborígenes acusados de asesinato. Poco a poco y en paralelo, el abogado comienza a tener extraños sueños relacionados, de un lado, con algún tipo de cataclismo acuático y, de otro, con los propios aborígenes y sus ritos tribales.
El resultado es una película interesante y sugerente que, a pesar de lo extraño de su planteamiento, está bien llevada por Weir hasta que los acontecimientos se desatan en su parte final. Quizá no sea su mejor película; aun así, contiene largos segmentos de buen cine.

El director de fotografía
El director de fotografía volvió a ser Russell Boyd, ASC, ACS, que venía de fotografiar para el propio Weir la citada «Picnic at Hanging Rock» y que después rodaría también los dos siguientes títulos del director, ya con presupuestos mucho más amplios: «Gallipoli» (1981) y «The Year of Living Dangerously» (1982).
Después de muchos años sin trabajar juntos, Weir y Boyd retomaron su relación en 2003 con «Master and Commander: The Far Side of the World», que le proporcionó a Boyd un premio Óscar muy discutible, así como en la notable «The Way Back» (2010), última colaboración de ambos y último largometraje de Weir hasta la fecha.
Boyd recibió en 2018 el premio internacional que otorgan sus compañeros de la American Society of Cinematographers. Pero lo mejor de su carrera son, sin duda, estas películas rodadas junto a Weir, ya que el resto de su filmografía —especialmente la norteamericana— consiste principalmente en títulos de marcado carácter comercial y sospechosamente alimenticios.

Análisis del estilo visual
La fotografía de «The Last Wave» es una lógica continuación tanto del aspecto buscado por Weir y Boyd en «Picnic at Hanging Rock» como del naturalismo que comenzaba a imponerse como condición estética a finales de la década de los setenta.
A diferencia del título anterior, que hacía un uso extenso de filtros difusores, «The Last Wave» está rodada de forma directa en su mayor parte. Aunque Boyd asegurara a «American Cinematographer» que no emplearon filtros Fog ni Low Contrast, las escenas de apertura resultan muy sospechosas al respecto. El resto ofrece un aspecto nítido y limpio.
Curiosamente, aquí John Seale, entonces operador de cámara, ya le había cogido el gusto a la Mini Jib y a los zooms. La película emplea casi siempre la versión Panavised del zoom Angenieux 20-120mm T3, que ofrece una calidad de imagen similar a la del clásico 20-100mm de Cooke, también habitual en las producciones esféricas y anamórficas rodadas con equipos Panavision. Boyd recurre únicamente a las lentes fijas en las escenas con bajos niveles de luz, sobre todo en la parte final.
Para profundizar en el rendimiento y las características de los zooms cinematográficos clásicos:

Estéticamente, no es una película en la que Boyd invente o trate de hacer cosas raras. Es cierto que hay un buen número de escenas con abundantes efectos especiales físicos para crear vientos, tormentas, lluvias, etc., y en ellas procura ofrecer los cielos encapotados necesarios para la historia, así como algunos exteriores azulados que hacen más creíbles los efectos. Pero el grueso de su fotografía es muy directo.
Gran parte de la película transcurre en interiores —sobre todo en la casa del protagonista— en los que Boyd hace un trabajo sencillo, con mucho uso de la luz rebotada y algunas fuentes integradas en el decorado. Los resultados son naturales y no llaman demasiado la atención por sí mismos, ofreciendo un perfil bajo que es interesante precisamente por las pocas complicaciones que busca, estilo trabajado después por el propio Seale cuando comenzó a ser director de fotografía.
Únicamente cuando los cineastas muestran las lluvias o tormentas en los exteriores recurren a efectos como introducir luz azulada a través de las ventanas en los interiores nocturnos, aunque siempre con bastante subexposición. Se alejan mucho, por lo tanto, de las luminosas noches «Amblin» que se pondrían de moda poco después.

Conclusión final
Los resultados son muy buenos, aunque «The Last Wave» contiene una de esas fotografías que llaman muy poco la atención por sí mismas, a pesar de que siempre se ajusta perfectamente a las necesidades narrativas de la propia película —o quizá precisamente no llama la atención por este hecho—.
La economía de medios con que está rodada —casi siempre con un zoom como focal variable— e iluminada es digna de admiración en muchos momentos. Es una de esas películas de las que deberían aprender muchos aspirantes a directores y directores de fotografía, pues a veces se obtienen trabajos mucho mejores partiendo de una base sencilla que complicando más de lo debido tanto la puesta en escena como el trabajo de luz.
Vista en Blu-ray
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.