The Year of Living Dangerously (El Año Que Vivimos Peligrosamente, 1982) – Fotografía de Russell Boyd
«The Year of Living Dangerously»
Título en España: El Año Que Vivimos Peligrosamente
Año de Producción: 1982
Director: Peter Weir
Director de Fotografía: Russell Boyd, ASC, ACS
Ópticas: Super High Speed de Panavision & Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: fotografía de segunda unidad a cargo de John Seale, ASC, ACS.
Russell Boyd mantiene en «The Year of Living Dangerously» una filosofía naturalista sobre negativo de 100 ASA y formato anamórfico, aunque el resultado queda lejos de la inspiración visual de sus mejores trabajos con Peter Weir.
La película
Adaptación de una novela de C. J. Koch, con la que el prestigioso cineasta australiano Peter Weir volvió a reunirse con Mel Gibson, protagonista de su anterior y superior filme, «Gallipoli» (1981).
En esta ocasión, Weir utiliza el recurso de situar a los protagonistas ficticios en un contexto histórico verdadero, como el golpe de Estado que se produjo en Indonesia en 1965. Pero el filme, en el que Gibson interpreta a un periodista australiano y Sigourney Weaver tiene un papel secundario haciendo pareja con el protagonista de «Mad Max» (1979), se queda a medio camino entre el documento histórico y un filme romántico al uso, sin ser del todo satisfactorio en ninguna de ambas facetas.
Curiosamente, lo mejor es el papel de Linda Hunt —Óscar a la mejor actriz secundaria— interpretando a un diminuto cámara de televisión. Y decimos curiosamente porque Hunt encarna a un hombre, no a un hombre haciéndose pasar por mujer o viceversa, como en «Tootsie» (1982) o «Victor/Victoria» (1982), estrenadas aquel mismo año.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el colaborador habitual de Peter Weir por aquella época, su compatriota Russell Boyd, ASC, ACS, con quien había rodado anteriormente «Picnic at Hanging Rock» (1975), «The Last Wave» (1977) y la citada «Gallipoli» (1981).
No volverían a colaborar hasta 2003, cuando Boyd se hizo cargo de «Master and Commander: The Far Side of the World», por la que obtuvo —al menos en opinión de quien suscribe estas líneas— un discutible premio Óscar. Su última colaboración hasta la fecha es «The Way Back» (2010).
Fuera de su colaboración con Weir, lo cierto es que la carrera de Boyd en cine posee títulos no demasiado destacables más allá de «Tender Mercies» (Bruce Beresford, 1983), «A Soldier’s Story» (Norman Jewison, 1984) o «High Tide» (Gillian Armstrong, 1987). Incluso tiene títulos puramente alimenticios como la saga de «Crocodile Dundee», «White Men Can’t Jump» (Ron Shelton, 1992), «Liar Liar» (Tom Shadyac, 1997) o «Ghost Rider» (Mark Steven Johnson, 2007).
Aun así, sobre la base de los títulos rodados para Weir, Boyd recibió en 2018 el International Award de sus compañeros de la American Society of Cinematographers (ASC), siguiendo la estela de sus compatriotas John Seale —antiguo operador de Boyd y director de fotografía de segunda unidad del presente filme— y Dean Semler.

Análisis del estilo visual
Salvo error u omisión, «The Year of Living Dangerously» es el segundo y último filme de Peter Weir rodado en formato panorámico anamórfico, siguiendo los pasos inmediatos de «Gallipoli», que contenía imágenes absolutamente meritorias y de un estupendo naturalismo, sobre todo si se tiene en cuenta que las emulsiones de la época eran únicamente de 100 ASA de sensibilidad.
En 1981 y 1982 es justo cuando Fuji y Kodak lanzaron sus primeras emulsiones de —en aquel entonces— alta sensibilidad, con 250 ASA. Pero es poco probable que Boyd, en un filme australiano rodado a primeros de 1982 y parcialmente en Filipinas, gozase del privilegio de obtener los primeros rollos.
En cualquier caso, Boyd no emplea aquí niveles tan bajos como en la película anterior —que tiene secuencias rodadas a diafragma abierto o casi abierto con la serie Super High Speed de Panavision— e incluso varias secuencias emplean el zoom, lo cual en anamórfico, en aquella época, exigía un diafragma mínimo de T/4.5.
Sensibilidad, emulsiones y grano
La evolución desde los negativos de 100 ASA hacia las primeras emulsiones de alta sensibilidad se desarrolla en El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.

Sí mantiene, no obstante, la misma filosofía, en cierto modo compartida con el John Alcott de la época —quien rodó un filme de temática similar, «Under Fire» (1983), al año siguiente—, de tratar de ser naturalista o realista en la medida de lo posible.
Boyd es consciente de que en ocasiones no puede serlo, como en los exteriores nocturnos en la ciudad, en los que emplea luces de arco para obtener sobre los fondos y los personajes un aspecto azulado, a fin de crear el correspondiente efecto nocturno.
A veces sus interiores nocturnos son algo planos, incluso a pesar de integrar luces en los decorados. Ello responde en cierto modo al estilo naturalista de la época, que no trataba de contrastar situaciones que en la vida real no lo serían.
Incluso en la calle, en sus exteriores diurnos, hay mucha fotografía con la luz disponible que no está tratada en absoluto. Por ello, el aspecto global es coherente, más bien realista y está lo suficientemente bien hecho, pero no resulta destacable ni crea una atmósfera en particular. Más bien se limita a salir del paso y solucionar sus propios problemas y, quizá, el encorsetamiento que el anamórfico producía a Boyd rodando a 100 ASA.

Conclusión final
Por lo tanto, no es una fotografía destacable. Eventualmente tiene algún toque de distinción interesante, pero estos se encuentran con mayor facilidad en la propia «Gallipoli», que además posee imágenes brillantes en más de una ocasión.
Así pues, ni a nivel estético —a pesar de las posibilidades de la historia por su exótica ambientación e incluso de las de la propia narrativa— es la colaboración más interesante entre Russell Boyd y Peter Weir, ni mucho menos uno de los trabajos más conseguidos o celebrados del cineasta australiano, cuyo oficio está siempre presente, pero sin la inspiración que le distingue en otros trabajos.
Vista en HDTV
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid, miembro activo de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y miembro de la Academia de Cine. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre fotografía cinematográfica, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, gran formato, pruebas de lentes y procesos fotoquímicos.
Es Sony I.C.E. Certified Expert y embajador en España de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light, y ON FILM & DIGITAL reúne sus ensayos, guías técnicas y reseñas bilingües.
Para trabajos profesionales, colaboraciones, clases, talleres o asesoramiento sobre fotografía cinematográfica, pueden consultarse su biografía profesional, una selección de sus trabajos o la página de contacto. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.