Título en España: Camino a la Libertad
Año de Producción: 2010
Director: Peter Weir
Director de Fotografía: Russell Boyd, ACS, ASC
Ópticas: Panavision Primo, Angenieux Optimo
Emulsión: Kodak 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: Super 35, 2.4:1
Otros: 4K Digital Intermediate
Vista en 35mm & Blu-ray
Russell Boyd convierte una travesía extrema en un relato visual de paisajes inmensos, luz naturalista y textura fotoquímica, aunque sus noches desérticas rompan esa coherencia.
La película
Último largometraje del cineasta australiano Peter Weir, quien confirmó su retirada años después, inspirado en el famoso libro de Sławomir Rawicz —cuya autenticidad ha generado dudas— acerca de un grupo de hombres que, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, se evadieron de un gulag siberiano en el que la Unión Soviética estalinista los tenía cautivos. Su travesía de más de 6.000 kilómetros los llevaría hasta la India.
Sea una obra de ficción o la adaptación de unos hechos reales, lo cierto es que «The Way Back» es una notable película de Weir, muy bien interpretada por Jim Sturgess, Colin Farrell, Saoirse Ronan y, especialmente, Ed Harris. El realizador australiano adopta un tono épico a lo David Lean y muestra enormes paisajes con gran talento para la puesta en escena y el montaje.
Sin embargo, a pesar de sus casi dos horas y cuarto de proyección, el filme parece quedarse algo corto de metraje y no tiene tiempo de profundizar debidamente en los personajes. A pesar de sus muchas virtudes, esto le otorga un tono frío que seguramente contribuyó de forma decisiva a que pasase mucho más desapercibida de lo que merecía.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el australiano Russell Boyd [ASC, ACS]. Esta fue su sexta colaboración con Peter Weir, después de «Picnic at Hanging Rock» (1975), «The Last Wave» (1977), «Gallipoli» (1981), «The Year of Living Dangerously» (1982) y «Master and Commander: The Far Side of the World» (2003), por la que obtuvo el Oscar a la mejor fotografía.
Más allá de sus títulos junto a Weir, que son los que le otorgan su prestigio como director de fotografía, Boyd tiene una mediocre carrera en Estados Unidos, con comedias como «White Men Can’t Jump» (1992), «Tin Cup» (1996), «Liar Liar» (1997) o «Dr. Dolittle» (1998), además de títulos a medio camino entre América y su Australia natal, como «Crocodile Dundee» (1986) y su secuela, o «Almost an Angel» (1990).
Aun así, tradicionalmente se le ha considerado uno de los padres de la moderna dirección de fotografía australiana, junto con Donald McAlpine, Dean Semler y John Seale. Este último trabajó para él como operador de cámara en varios títulos de Weir y se formó en los equipos de cámara de Boyd.

Análisis del estilo visual
En «The Way Back», Boyd y Weir regresaron al método de adquisición que ya habían utilizado en «Master and Commander»: emplearon el área de negativo reservada para la pista de sonido —Super 35— y la combinaron con un escaneado digital del negativo, en esta ocasión a 4K. Así evitaron utilizar ópticas anamórficas en las remotas localizaciones de Bulgaria, Marruecos e India en las que se rodó la película.
Desde el comienzo, y como se aprecia también en «Gallipoli» (1981), queda claro que Boyd se encuentra más cómodo utilizando ópticas esféricas a grandes aperturas de diafragma. La película comienza con una serie de interiores y exteriores nocturnos en el gulag en los que los niveles de iluminación son bajos y la profundidad de campo, también muy reducida.
En este segmento, Boyd busca un aspecto muy realista y algo feísta, con luz cenital en los interiores —y una transición desde la luz hacia la oscuridad a medida que esta desciende—, además de algo de luz azulada de HMI en el exterior, combinada con grandes unidades de tungsteno para las luces de vigilancia.

En Blu-ray, la capa de grano —fruto de rodar toda la película con negativo Kodak 5219 de 500T— es muy evidente y queda muy bien. En el cine, en 35mm, la combinación del negativo de alta sensibilidad con el positivo de proyección resultaba demasiado sucia.
Para ampliar
El artículo El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano explica la relación entre sensibilidad, emulsión y estructura de grano en negativos como el Kodak 5219 utilizado en esta película.
Durante la huida de los personajes, Boyd debe hacer frente a todo tipo de situaciones. Por lo general responde muy bien: tanto en grandes exteriores nevados como en exteriores desérticos, así como en interiores de estudio que simulan exteriores de día y de noche en bosques, busca una estética muy natural, con un contraste muy reducido que proporciona a la imagen una textura de época muy agradable.
Podría decirse que Boyd se limita a utilizar el contraluz siempre que puede, junto con pantallas y paneles de reflexión y HMI para rellenar a los personajes y los escenarios, pero quizá ello sería minusvalorar un gran trabajo de exteriores. Con la excepción de un final de mucho color y saturación, nunca busca el lucimiento propio, una renuncia a veces difícil para un operador cuando dispone de escenarios tan vastos delante de su cámara.
Sin embargo, «The Way Back» contiene un gran pero a nivel estético: sus exteriores nocturnos. En ellos, Boyd parece hacerse un lío con las fuentes de luz y adopta una solución contraria a su filosofía naturalista en el resto de la película y a la propia lógica. En mitad del desierto introduce una fuerte luz principal azulada, como si fuera luz de luna, y una segunda luz de relleno sobre los personajes. Esto crea una evidente multiplicidad de fuentes y una claridad —una sobreiluminación— más que evidente.

Conclusión final
A pesar de ello, la película contiene numerosísimas composiciones con teleobjetivo para situar a los personajes en el duro paisaje que los rodea. Los resultados globales son muy notables e incluso hacen que una película de presupuesto relativamente limitado —30 millones de dólares— luzca como lo haría una producción de mucha mayor envergadura.
El uso de la luz solar lateral, con el sol a punto de ocultarse en el horizonte, o incluso de la hora mágica en exteriores, quizá no sea tan brillante como en «Gallipoli» (1981). Pero «The Way Back», aun con sus problemas, contiene a lo largo de su proyección imágenes de gran mérito y estilo que hacen que su estética visual y puesta en escena sean muy estimulantes.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.