The Ninth Configuration (La Novena Configuración, 1980) – Fotografía de Gerry Fisher
Título en España: La Novena Configuración
Año de Producción: 1980
Director: William Peter Blatty
Director de Fotografía: Gerry Fisher, BSC
Ópticas: C-Series de Panavision, Super Panazoom Cooke
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray
Gerry Fisher, BSC, combina composiciones anamórficas, luz suave y dura, oscuridad y difusión en la extraña película de William Peter Blatty.
La película
Extrañísima película con la que debutó en la dirección el escritor William Peter Blatty, también guionista y productor cinematográfico famoso, sobre todo, por haber asumido estas tres funciones en «The Exorcist» (William Friedkin, 1973), la película que le dio fama y prestigio.
Basada en otra novela de Blatty, publicada originalmente en los años sesenta como «Twinkle, Twinkle, Killer Kane» y reescrita por el propio autor en los setenta ya con el mismo título que esta adaptación cinematográfica, la historia gira en torno a un psiquiatra (Stacy Keach) enviado a un extraño castillo en el que el Gobierno de Estados Unidos mantiene encerrados a varios militares y a un astronauta (Scott Wilson) que aparentemente han perdido la razón.
La relación entre el psiquiatra y el astronauta, al que está decidido a curar, se vuelve cada vez más estrecha hasta que se produce un inesperado giro de los acontecimientos. El reparto incluye además a Jason Miller, Robert Loggia, Joe Spinell, Tom Atkins y Moses Gunn.
«The Ninth Configuration» es una película brillantemente escrita e interpretada, con ingeniosos diálogos y situaciones delirantes que, desgraciadamente, Blatty no es capaz de explotar al máximo como director. Aun así, es toda una curiosidad y posee valores más que suficientes para justificar su visionado, a pesar de que globalmente sea fallida o no plenamente satisfactoria.

El director de fotografía
El director de fotografía fue el británico Gerry Fisher, BSC, que también se hizo cargo diez años después del otro film dirigido por Blatty, «The Exorcist III» (1990). Como curiosidad, Blatty asumió personalmente el 50 % de la financiación de esta película después de que ningún estudio quisiera producirla y consiguió el resto de la compañía Pepsi, con la condición de que se rodase principalmente en Hungría, donde la empresa tenía retenidos dos millones de dólares que no podía sacar del país.
Esto seguramente hizo que Blatty rodase con un equipo británico, cuyos técnicos eran excelentes en aquella época. Se fijó en Fisher, que se había formado primero como ayudante y luego como operador de cámara de Jack Hildyard —«The Bridge on the River Kwai» (David Lean, 1957)— y que en 1966 dio el salto al puesto de director de fotografía.
Famoso sobre todo por su asociación con Joseph Losey en ocho películas, Fisher trabajó también para John Huston —«Victory» (1981)—, Billy Wilder —«Fedora» (1978)—, Michael Wadleigh —«Wolfen» (1981)—, Sidney Lumet —«The Offence» (1973)— y Richard Lester —«Juggernaut» (1974)—.
Asimismo, rodó para Jack Gold —«Aces High» (1976)—, John Frankenheimer —«The Fourth War» (1990)— y Russell Mulcahy —«Highlander» (1986)—, entre muchos otros, poniendo de manifiesto su versatilidad y adaptabilidad a todo tipo de cine a ambos lados del Atlántico. Gerry Fisher falleció en 2014.

Análisis del estilo visual
Rodada en Europa central, aunque ambientada en Estados Unidos, «The Ninth Configuration» hace uso del formato panorámico anamórfico en toda su plenitud, con composiciones que ocupan todo el ancho del encuadre y resultan ingeniosas e inusuales.
La utilización de este formato debió de resultar complicada para Fisher, puesto que Blatty recurre en algunas ocasiones a planos con lentes zoom para realizar rápidos acercamientos hacia los personajes. Como mínimo, estos debieron necesitar niveles de luz en torno a T/5.6 para ejecutarse correctamente, una cantidad ya significativa, aunque Fisher forzase el revelado de casi toda la película hasta al menos 200 ASA.
El estilo de iluminación del operador británico es interesante y muy propio de la época —el rodaje tuvo lugar en 1978—. Se percibe con claridad que Fisher era un hombre permeable y abierto a las nuevas ideas de iluminación, como ya había demostrado en «Juggernaut», pero conservaba ciertas convenciones del cine clásico en el que se había formado. Casi toda la fotografía de «The Ninth Configuration» es, por tanto, una mezcla entre luz suave y luz dura que, por lo general, queda bastante bien en pantalla.
Para ampliar: Guía de Ópticas de Cine (V): Juegos de Lentes Anamórficas
La guía explica las Panavision C-Series y los Super Panazoom Cooke citados en la ficha, además de su relación con el formato anamórfico, la apertura y el rendimiento óptico.

De igual modo que en pantalla se produce la clásica lucha entre el bien y el mal propia de un autor como William Peter Blatty, estéticamente Gerry Fisher lucha entre su formación y la necesidad, ya casi acuciante a finales de la década de 1970, de obtener una imagen menos recargada y más natural.
Esto sucede a pesar de tener que rodar en anamórfico y además con múltiples zooms, que eliminaban la posibilidad de recurrir a las ópticas ultraluminosas de las que hizo uso poco después, por ejemplo, en «Wolfen». «The Ninth Configuration» posee así ese típico estilo híbrido de la época: en unas escenas predomina la luz suave y un aspecto natural, mientras que en otras la imagen es más dura y teatral.
En ambos casos, la intención clara es respetar la coherencia y la dirección de lo que serían las fuentes de luz naturales o reales de cada decorado. Fisher era además un director de fotografía sin miedo a la oscuridad, por lo que son múltiples las escenas en las que los personajes aparecen silueteados o con niveles de oscuridad llamativos, lo que ofrece una capa adicional de interés a su trabajo.

Conclusión final
Sí han quedado más desfasados algunos tics de la época: el uso de filtros de bajo contraste o de niebla en los pocos exteriores nocturnos —quizá para aumentar un poco la exposición de las zonas negras del negativo— y, especialmente, el aspecto filtrado, casi «angelical», de la escena final. Su sobreexposición y nivel de difusión guardan muy poca relación con la estética vista hasta ese momento.
Los resultados son bastante interesantes, aunque las virtudes de esta difícil y extraña película tienen más que ver con los diálogos, los simbolismos y las interpretaciones que con la parte visual. No es un plato para todos los paladares, sino más bien el clásico ejemplo de una película fallida que, por no estar exenta de virtudes, se convierte en una obra de culto con el transcurso del tiempo.
© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.