The Power of the Dog (El Poder del Perro, 2021) – Fotografía de Ari Wegner
Título en España: El Poder del Perro
Año de Producción: 2021
Directora: Jane Campion
Directora de Fotografía: Ari Wegner, ACS
Ópticas: Panavision APO (Ultra) Panatar
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa LF (ArriRaw 4.5K), 2.4:1
Vista en HDTV
Ari Wegner aprovecha la luz natural, el gran formato digital y el carácter de los Ultra Panatar para construir una fotografía de exteriores excepcional.
La película
Adaptación de una novela de Thomas Savage, ambientada en un rancho de Montana en 1925. El lugar está dirigido con mano férrea por Phil, uno de dos hermanos (Benedict Cumberbatch), mientras que el otro, George, de mejor carácter (Jesse Plemons), acaba de contraer matrimonio con una mujer (Kirsten Dunst) que tiene un hijo adolescente (Kodi Smit-McPhee), cuyos modales y formas le hacen parecer afeminado para los rancheros. El drama aparece cuando ambos se mudan al rancho y comienzan a sentir temor por la presencia y las acciones de Phil.
“The Power of the Dog” es un western inusual: más allá de la ambientación y de las localizaciones empleadas —el film fue rodado en Nueva Zelanda en lugar de Norteamérica, con un paréntesis por la pandemia—, se trata de un drama sobre una serie de personajes y sus relaciones, trasladable a cualquier otro periodo o lugar. Es una película de cocción lenta, muy bien interpretada y de acción inexistente, rodada con esmero y que funciona muy bien, aunque quizá podría haberse resuelto con una duración algo inferior si Jane Campion hubiera decidido acelerar su pausado ritmo.

El director de fotografía
La directora de fotografía es Ari Wegner, ACS, que antes se había encargado de películas como “Lady Macbeth” (William Oldroyd, 2016), “Stray” (Dustin Feneley, 2018), “True History of the Kelly Gang” (Justin Kurzel, 2019) o “Zola” (Janicza Bravo, 2020), además de otros largometrajes, documentales y bastantes cortometrajes.
“The Power of the Dog” se convirtió en el trabajo que consolidó su carrera: por él obtuvo nominaciones al Oscar, al BAFTA y al premio de la American Society of Cinematographers, además de ganar el de la British Society of Cinematographers. Wegner ingresó posteriormente en la ASC, confirmando el estupendo futuro que ya anticipaban estas imágenes.

Análisis del estilo visual
La imagen de “The Power of the Dog” está claramente dominada por sus imponentes escenarios naturales, que no solo resultan absolutamente convincentes como la Montana de 1925 a pesar del rodaje neozelandés, sino de los que además las cineastas obtienen un gran partido estético. Es una producción rodada en gran formato digital con la Arri Alexa LF y que hace muy buen uso de las lentes Panavision Ultra Panatar, diseñadas originalmente para el formato 5-perf 65mm anamórfico denominado primero MGM Camera 65 y, posteriormente, Ultra Panavision 70.
Son, por consiguiente, las lentes de “Ben-Hur”, “Mutiny on the Bounty”, “The Fall of the Roman Empire”, “Battle of the Bulge” o, más recientemente, las empleadas por Quentin Tarantino y Robert Richardson en “The Hateful Eight” en celuloide de 65mm, o por Greig Fraser tanto en “Rogue One” (2016) como en “Mary Magdalene” (2018).
Son diseños que proceden de la década de 1950, al menos en los elementos que siguen siendo originales tras las actualizaciones. Panavision especifica un factor anamórfico de 1.3x, de modo que se encuentran entre los anamórficos “menos anamórficos” que existen, aunque los fondos estirados y el bokeh ovalado son claramente perceptibles a lo largo de toda la proyección.
En los exteriores, posiblemente beneficiándose de un calendario de rodaje muy generoso —unos cuatro meses en total—, las cineastas hacen uso de las mejores horas del día en cuanto a calidad de luz. No se limitan a la hora mágica, el amanecer o el crepúsculo, aunque algo hay de eso, sino que evitan sobre todo las horas centrales, cuando la luz es más dura, cenital y menos estética. La calidad de la luz disponible es espléndida y Wegner escoge casi siempre rodar a contraluz.
Con la latitud de la Alexa y la suavidad de las lentes, la directora de fotografía tiene que rellenar poco o, a veces, nada, siendo posiblemente más importante su labor al controlar los rellenos negativos para generar contraste. Las exposiciones están muy atinadas y dejan que, como es procedente, los rostros queden debidamente subexpuestos frente a la fuente de luz, circunstancia absolutamente real y naturalista en esas condiciones.

Únicamente un par de momentos en exteriores nocturnos, con una luz quizá demasiado evidente o poco creíble para esas situaciones, detraen algo de un conjunto excepcional en su vertiente diurna. Ni siquiera algunos planos en noche americana, típicos del género, desvirtúan una gran fotografía de exteriores.
Los interiores están también bien realizados, pero no alcanzan el elevadísimo nivel de los exteriores, que son sin duda el plato fuerte de la propuesta. Wegner lleva a cabo una iluminación que también pretende ser muy naturalista y, en su mayor parte, lo consigue con mucha solvencia. Introduce luz suave a través de las ventanas de las estancias recreadas para la película, valiéndose seguramente de grandes fuentes desde el exterior, bien difuminadas o probablemente rebotadas.
Este estilo produce un contraste elevado y transiciones de luz a sombra muy bonitas, aunque, teniendo en cuenta la ambientación y el tipo de historia, en ocasiones lucen incluso demasiado elaboradas y pulidas. Hay variedad, con interiores que a veces utilizan directamente luz dura —como las escenas en la parte alta de las escaleras—, pero quizá sea una fotografía demasiado perfeccionada a la que le hubiera venido bien ir algo más allá con el contraste y la oscuridad, más allá de algunas vistosas siluetas. También aparecen tonos fríos y haces de luz solar, o imitaciones del efecto del fuego de velas o chimeneas, que están bien ejecutados, aunque por desgracia son escasos.

Ópticas para sensores Full Frame
La cobertura, el carácter y las diferencias entre los juegos diseñados para sensores de gran formato se desarrollan en la guía de ópticas Full Frame.
Conclusión final
Respecto al uso de cámaras digitales nuevamente en una producción de época —como comentábamos a raíz de “The Last Duel”, del dúo Dariusz Wolski y Ridley Scott—, sigue echándose algo en falta la mayor prominencia de una textura de celuloide. Sin embargo, las buenas noticias son sobre todo las relativas al comportamiento de las ópticas Ultra Panatar.
Con sus tratamientos antirreflectantes de los años cincuenta, se comportan de manera mucho más parecida a unas Super Baltar o Cooke Speed Panchro que a un moderno cristal Leitz, como el de las Panavision Primo 70 de la película citada. Existen veladuras, entradas de luz, flares y una textura suavizada a lo largo de la proyección que luce más agradable en la película de Jane Campion que en la de Ridley Scott, cuya imagen es comparativamente nítida y carente de imperfecciones.
No es que un acercamiento sea objetivamente más válido o mejor que el otro, pero, al menos subjetivamente, a quien suscribe estas líneas dichas imperfecciones e incluso la moderada anamorfosis de las lentes de “Ben-Hur” le sientan extraordinariamente bien a los paisajes y a los interiores. “The Power of the Dog”, por consiguiente, luce muy bien como conjunto y destaca sobre todo por sus poderosísimos exteriores.
© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.