Título en España: El Último Duelo
Año de Producción: 2021
Director: Ridley Scott
Director de Fotografía: Dariusz Wolski, ASC
Ópticas: Panavision Primo 70
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa LF (ArriRaw 4.5K), 2.4:1
Vista en DCP
Dariusz Wolski combina Alexa LF, Primo 70, fuego, velas y una paleta fría para una Edad Media visualmente sólida, aunque quizá demasiado limpia y definida.
La película
Adaptación cinematográfica de un libro de Eric Jager, ambientado en Francia a finales del siglo XIV, que tiene como protagonistas a Jean de Carrouges (Matt Damon), su esposa Marguerite (Jodie Comer) y el viejo amigo del primero, ahora enemigo, Jacques Le Gris (Adam Driver). La rivalidad queda forjada después de que Carrouges contraiga matrimonio y Le Gris, por decisión del conde Pierre (Ben Affleck), adquiera la propiedad de unas tierras que originalmente iban a formar parte de la dote de Marguerite.
Con guion de Nicole Holofcener —nominada al Oscar por “Can You Ever Forgive Me?”— y de los propios Damon y Affleck, “The Last Duel” lleva a Ridley Scott a territorios ya conocidos: los duelos y el honor de “The Duellists” (1977), su debut en cine, y la reconstrucción de época de “1492: Conquest of Paradise” (1992), “Gladiator” (2000), “Kingdom of Heaven” (2005) o “Robin Hood” (2010).
En este caso, la estructura episódica y los diferentes puntos de vista recuerdan claramente a “Rashomon” (Akira Kurosawa, 1950). El resultado es una película hábil e interesante, bien interpretada y realizada, que, sin enamorar, supone uno de los mejores trabajos de su director en bastantes años.

El director de fotografía
El director de fotografía es el polaco afincado en Estados Unidos Dariusz Wolski, ASC, habitual del cine de Ridley Scott desde hace años. Wolski apareció en la escena cinematográfica a comienzos de la década de 1990 con películas como “The Crow” (Alex Proyas, 1994) y dos títulos del hermano de Ridley, Tony Scott: “Crimson Tide” (1995) y “The Fan” (1996).
Consolidado en la industria como un director de fotografía especializado en crear imágenes atractivas y preciosistas, y con orígenes en el videoclip, trabajó después en “A Perfect Murder” (Andrew Davis, 1998) y “Coyote Ugly” (David McNally, 2000). Inició su relación profesional con Gore Verbinski en “The Mexican” (2001), que a buen seguro le llevó a “Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl” (2003) y sus tres primeras secuelas.
También colaboró con Tim Burton en “Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street” (2007) y “Alice in Wonderland” (2010), antes de comenzar su extensa relación con Ridley Scott en “Prometheus” (2012). Entre medias rodó “The Walk” (2015) con Robert Zemeckis, “Sicario: Day of the Soldado” (Stefano Sollima, 2018) y obtuvo su primera nominación al Oscar con “News of the World” (Paul Greengrass, 2020).

Análisis del estilo visual
El rodaje de “The Last Duel” duró alrededor de seis semanas y media en Francia e Irlanda, durante dos periodos separados por la pandemia de marzo de 2020. Ridley Scott pertenece a ese tipo de cineastas que alardean de rodar muy rápido, cosa que realmente hace, aunque su cine a veces muestra una dejadez que evidencia precisamente esas prisas. Afortunadamente, aquí se observa una planificación algo más elaborada que en otros trabajos recientes.
Continúan apareciendo sus técnicas habituales, como el rodaje con multicámaras para captar varias acciones o distintos valores de plano en cada interpretación, pero lo que se aprecia en pantalla parece más elaborado que en “The Martian”, posiblemente su última película anterior con buenos resultados, o que en las desastrosas “Alien: Covenant” y “All the Money in the World”. Ni siquiera llega a molestar el uso de una obturación entrecortada de 90 grados en las escenas de acción.

Estéticamente hay muy poca o prácticamente ninguna novedad. El aspecto visual de “The Last Duel” es una fusión de “Gladiator”, “Kingdom of Heaven” y “Robin Hood”, pero también tiene mucho de “Game of Thrones”, incluido un uso del color y de las fuentes de iluminación para sugerir el ambiente medieval que podría decirse que es idéntico.
Wolski rueda con la Arri Alexa LF y las modernas ópticas Panavision Primo 70, diseñadas para cubrir 5-perf 65mm y, por tanto, más que sobradas para Full Frame. Además del fantástico aspecto que siempre proporciona el cristal Leitz, una ventaja de las Primo 70 es su apertura constante T2.0, que posibilita trabajar con bajos niveles de iluminación, especialmente en los interiores nocturnos.
Las noches lucen muy bien, con muchas velas de triple mecha y chimeneas proporcionando la fuente principal. Es probable que Wolski, además de abrir por completo el diafragma, elevara la Alexa LF a 1280 o 1600 ISO para conseguir una exposición adecuada. Las secuencias casi seguro están complementadas por fuentes fuera de cuadro, probablemente algún tipo de panel LED, pero aparentan estar rodadas solo con fuego, sin ruido o grano visible, aunque conlleven mucho trabajo invisible de iluminación.

Los interiores diurnos emplean sobre todo las ventanas para introducir grandes cantidades de luz suave, generalmente fría y azulada, que suponemos fruto de grandes unidades HMI en el exterior, rebotadas y difuminadas hasta crear una iluminación uniforme. A menudo se mezcla con fuego en el interior, dando lugar a bonitas combinaciones de color. Wolski también moldea discretamente a sus personajes con algo de luz día para mejorar su aspecto.
Le queda muy bien el uso de un poco de humo ambiental para marcar la entrada de luz por las ventanas sin crear haces, o quizá de algún filtro tipo Tiffen Smoque. Esa delicada difusión es difícil que se produzca de forma natural u orgánica con unas ópticas como las Primo 70.

Los exteriores poseen el consabido y consistente efecto de luz azulada y cielos encapotados, ya presente en “The Duellists”, “Gladiator” o “Kingdom of Heaven”. Antaño se obtenía con emulsión equilibrada para tungsteno sin el filtro 85B; ahora basta con ajustar la cámara a 3200K o conseguirlo en etalonaje. Wolski huye del sol y de cualquier fuente artificial: suponemos que su labor consistió sobre todo en controlar el tenue sol del invierno francés o irlandés mediante telas y palios y, si acaso, rebotar algo de luz sobre los personajes.
Las escenas lucen tan bien como permite este planteamiento y logran transmitir un clima frío y desapacible. Quizá lo peor sea que, en bastantes ocasiones, el aspecto parece algo forzado en posproducción, como si determinadas inconsistencias climatológicas —o el hecho de rodar fuera de la hora óptima— se hubieran compensado en el etalonaje digital. Por muy logrado que esté, siempre resulta algo más evidente que obtener el look directamente en rodaje.
Ópticas para sensores Full Frame
La cobertura, el carácter y las diferencias entre los juegos diseñados para sensores de gran formato se desarrollan en la guía de ópticas Full Frame.
Conclusión final
Además de la poca originalidad, por parecerse estéticamente a anteriores películas del realizador —fotografiadas por John Mathieson, un director de fotografía habitualmente más interesante que Wolski— o incluso a series recientes con el mismo planteamiento, uno de los problemas de “The Last Duel” es que su rodaje digital produce una textura demasiado limpia y definida que no termina de enlazar bien con el periodo.
De la misma manera que el look tecnológico de “No Time to Die” quizá no encaje del todo con su rodaje en celuloide, aquí podría ocurrir lo contrario. El negativo habría proporcionado un lienzo más sucio, menos detallado y menos definido que posiblemente retratara mejor la Baja Edad Media. No es que un film medieval deba lucir forzosamente como “The Name of the Rose” (1986), pero decorados, localizaciones, vestuario y maquillaje aparecen con una limpieza propia de la Alexa LF y las Primo 70, una combinación que no es precisamente la menos nítida del cine digital.

Es absolutamente lógico que, con los calendarios de Scott y la pretensión evidente y lícita de retratar las noches a través del fuego, se recurriera a una cámara tan eficiente como la Alexa y a ópticas luminosas como las Primo. Pero quizá un tratamiento de posproducción destinado a reforzar una imagen menos nítida, definida y limpia hubiera resultado beneficioso para una película que, aun así, es bastante loable en casi todos sus aspectos, incluidos los formales.
© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.