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The Prestige (2006): fotografía de Wally Pfister
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Christian Bale y Hugh Jackman en The Prestige

The Prestige (El Truco Final, 2006) – Fotografía de Wally Pfister

Título en España: El Truco Final
Año de Producción: 2006
Director: Christopher Nolan
Director de Fotografía: Wally Pfister, ASC, BSC
Ópticas: Panavision C Series, E Series y anamórficas high-speed especiales
Emulsión: Kodak 5205 (250D) & 5218 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Premios: Oscar a la mejor fotografía (nom), British Society of Cinematographers (nom)
Vista en 35mm & 4K HDR

Wally Pfister combina el 35mm anamórfico con un contraste extremo y una iluminación muy elaborada para recrear el Londres de los ilusionistas.

La película

Adaptación de la novela de Christopher Priest, escrita para la pantalla por los hermanos Jonathan y Christopher Nolan y dirigida por el segundo de ellos, que tiene como protagonistas a dos magos (Christian Bale y Hugh Jackman) que rivalizan en el Londres del siglo XIX. Su enfrentamiento comienza cuando ambos trabajan juntos para otro mago y, por error, la novia de uno de ellos (Piper Perabo) fallece durante uno de los trucos.

Cuando ambos se independizan, recíprocamente, el uno quiere acabar con el otro e incluso sabotear sus actuaciones, con funestas consecuencias. Hábilmente narrada con una compleja estructura temporal —marca de la casa—, la película fragmenta los acontecimientos y los va ofreciendo al espectador con cuentagotas, lo que favorece determinados aspectos que el director dosifica a la audiencia de cara al desenlace de la historia.

Pero quizá ese artificio sea lo más criticable de la que, por otro lado, es una de las obras más completas de su director. Además, ofrece sólidas interpretaciones de un elenco que incluye a Rebecca Hall, Michael Caine, David Bowie, Andy Serkis y Scarlett Johansson, y una excelente ambientación de época al servicio de una historia que siempre mantiene un elevado nivel de interés, a pesar de que el desarrollo y el desenlace ofrezcan serias dudas sobre su plausibilidad.

Christian Bale en The Prestige

El director de fotografía

El director de fotografía fue Wally Pfister [ASC], uno de los más importantes de la pasada década, aunque desgraciadamente dejara el oficio —al menos de manera temporal— después de encargarse de “The Dark Knight Rises” (2012).

Unido casi por completo a Christopher Nolan, para el realizador se encargó de “Memento” (2000) e “Insomnia” (2002), y comenzó a recibir nominaciones al Oscar con “Batman Begins” (2005), el presente título y “The Dark Knight” (2008). Finalmente lo ganó con “Inception” (2010).

Con estos títulos, además, se convirtió junto con Nolan en un firme defensor de la adquisición en formato 35mm anamórfico, renunciando incluso, siempre que les era posible, a la finalización mediante Digital Intermediate, plenamente establecida ya en esta época como un estándar en el cine norteamericano de casi cualquier presupuesto.

Desde “The Dark Knight” y continuando en sus siguientes películas, comenzaron a mezclar el anamórfico con escenas rodadas en IMAX y en 65mm convencionales para conseguir el máximo impacto en determinadas secuencias, algo que sería imitado por otras producciones posteriores. Pero Pfister, que fuera de su trabajo con Nolan hizo películas como “The Italian Job” (F. Gary Gray, 2003) o “Moneyball” (Bennett Miller, 2011), dejó la fotografía por la dirección, con poco éxito, a partir de “Transcendence” (2014), habiendo sido capaz nada más de rodar algo de televisión desde entonces.

Fotografía de Wally Pfister en The Prestige

Análisis del estilo visual

Rodada principalmente en localizaciones y platós de Los Ángeles especialmente escogidos para recrear el Londres del siglo XIX, la imagen de “The Prestige” es muy elaborada en su conjunto y constituye, sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de la película. Toda ella responde al estilo que Nolan y Pfister venían desarrollando desde sus primeras colaboraciones, pero que cristalizó especialmente a partir de “Batman Begins”, con la que tiene muchos puntos en común.

Entre ellos se encuentra, además del citado uso del formato panorámico anamórfico, el empleo de la cámara al hombro a pesar de que se trata de una historia de época, así como una iluminación de altísimo contraste, con altas luces muy intensas y negros muy profundos. También destaca una iluminación cenital muy extendida durante la proyección que muchas veces obliga al director de fotografía a emplear algo de relleno frontal sobre los intérpretes o, sobre todo, constantes luces de ojos para evitar que la mirada de los actores se pierda en la oscuridad.

Unido al gusto de Nolan y Pfister por mezclar temperaturas de color —las dominantes cálidas de los interiores están aquí justificadas por el uso de fuentes de luz derivadas del fuego—, el resultado es una fotografía muy rica y elaborada. Posee una base realista en la iluminación de los interiores, pero absolutamente matizada por el empleo de múltiples fuentes de luz para crear un aspecto mucho más vistoso, rico y sofisticado.

Iluminación de alto contraste en The Prestige

A pesar de recurrir principalmente a la vieja serie C de ópticas anamórficas de Panavision, basada en los Cooke Speed Panchro como lentes primarias, “The Prestige” luce muy nítida en 4K, como ya lucía nítida proyectada en 35mm. Ese altísimo contraste de la luz de Pfister crea una apariencia de alta resolución cuando, en realidad, las lentes no ofrecen un gran nivel de detalle en la imagen.

Actualización (noviembre de 2026): Según explica Wally Pfister en «Lords of Illusion: The Prestige», artículo de Jay Holben publicado originalmente en American Cinematographer en febrero de 2007, el equipo también utilizó anamórficas Panavision high-speed desarrolladas por Dan Sasaki para la película. Eran focales de 35, 40, 50 y 85mm, con elementos esféricos Zeiss de alta luminosidad y cilindros anamórficos Panavision, montados en carcasas E-Series. Su apertura máxima rondaba T1.4; Pfister señala que rodó una parte considerable de la película a T2 o T2.4, combinándolas con las C y E Series.

Nolan rueda, como indicábamos, generalmente al hombro, con muchos planos frontales de los actores captados con focales que suelen rondar los 50, 75 y 100mm —rara vez más abiertas y rara vez más cerradas—. A diafragmas amplios hay mucho desenfoque en los fondos y numerosos artefactos anamórficos a lo largo de la película, como los óvalos desenfocados o incluso flares procedentes de las fuentes de luz integradas en pantalla.

Aunque también aparecen ocasionalmente las famosas líneas azules horizontales cuando un aparato incide directamente sobre las ópticas, e incluso con mucha intensidad —véase la escena en la que Christian Bale sube al escenario durante la actuación de Jackman—, lo cierto es que dichos artefactos no están especialmente buscados como en la moda posterior. Es una película que emplea el anamórfico en un sentido más tradicional: para conseguir un área de negativo lo más grande posible y una calidad de imagen orgánica como corresponde a la adquisición fotoquímica.

En este sentido, aunque para conseguir este aspecto tan contrastado normalmente es necesario recurrir a luces de positivado muy altas y un negativo muy denso, la exhibición cinematográfica mostraba una fina capa de grano que acompañaba muy bien a las imágenes. Por suerte, se ha mantenido en su moderna masterización en 4K HDR, creando un lienzo muy apropiado para la ambientación de la historia.

Anamórfico Panavision en The Prestige

El anamórfico Panavision en 35mm

Las Panavision C y E Series, el bokeh ovalado y los flares se contextualizan en la guía completa del formato anamórfico.

Conclusión final

Los resultados son, sobre todo, muy vistosos, porque la película traslada muy bien a la época, pero de una forma muy elaborada y estética, con su elevadísimo contraste y fuertes claroscuros. Es cierto que Pfister parte de luces suaves laterales y muy intensas que podrían llevar a pensar que el aspecto es naturalista, pero también es más cierto aún que estas, o las fuentes integradas en pantalla como las lámparas de aceite, están complementadas de forma muy visible por luces fuera de cuadro —las citadas luces cenitales y de ojos—, de modo que el aspecto termina siendo mucho más elaborado que realista.

Por supuesto, Pfister se luce en múltiples secuencias con mezclas de temperaturas de color y, sobre todo, con ese enorme contraste tan apropiado para su visionado en HDR, ya que su rango va desde el negro puro hasta el blanco sobreexpuesto en múltiples ocasiones. Sin embargo, todo hay que decirlo, sus técnicas no son especialmente favorecedoras ni para Scarlett Johansson ni, especialmente, para Rebecca Hall.

Con esa mezcla de luz día lateral, luz noche cenital y luz de ojos, no lucen especialmente bien o, al menos, de la manera cuidada en que suele tratarse a las actrices en los proyectos de este tipo, sobre todo en una producción americana. Aun así, el conjunto es muy aparente, muy elaborado y de gran interés estético. Por más que existan elementos algo disonantes, como el tratamiento de las actrices o la excesiva luz de ojos —a veces demasiado frontal cuando debería ser más lateral—, los resultados son más que notables y especialmente interesantes cuando Pfister y Nolan buscan el máximo contraste para sus imágenes.

© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.