Título en España: Infierno Azul
Año de Producción: 2016
Director: Jaume Collet-Serra
Director de Fotografía: Flavio Labiano
Ópticas: Leica Summilux
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa (ArriRaw) + Red Epic Dragon + GoPro, 2.4:1
Otros: fotografía submaria de Simon Christidis, ACS
Vista en DCP
The Shallows combina localizaciones australianas, rodaje en tanque y múltiples cámaras digitales para construir un suspense acuático de gran coherencia visual.
La película
Producción netamente veraniega que tiene como protagonista absoluta a Nancy, una chica interpretada por Blake Lively que acude a una desierta playa mexicana para hacer surf. Pero, tras disfrutar de unas cuantas olas, es atacada por un tiburón y queda cercada por el animal.
Nancy solo tiene la posibilidad de refugiarse en unas rocas que quedan fuera o dentro del agua en función de la marea, mientras el tiburón parece acecharla pacientemente sin que nadie acuda a socorrerla. El escaso argumento, mucho más sencillo incluso que el de las secuelas de «Jaws» (1975), no impide que el cineasta español afincado en Estados Unidos Jaume Collet-Serra lleve a cabo, durante la mayor parte del metraje, un entretenido ejercicio de estilo y puesta en escena.
La película se mantiene en pie al principio gracias a un punto de partida moderadamente verosímil. A medida que avanza la acción, lo que vemos en pantalla se hace menos creíble, y la resolución del filme resulta especialmente fallida en este aspecto.
Aun así, como vehículo de acción y suspense con pocas pretensiones, «The Shallows» cumple perfectamente su cometido, aunque decepcionará a quienes busquen una película de mayor elaboración.

El director de fotografía
El director de fotografía es el también español Flavio Martínez Labiano. Estudiante del American Film Institute (AFI) y activo asimismo en publicidad, su carrera cinematográfica se ha desarrollado a ambos lados del Atlántico y de forma muy curiosa.
Labiano ha alternado proyectos muy pequeños en España, como «Los Cronocrímenes» (2007), de Nacho Vigalondo, o «Justino, un asesino de la 3.ª edad» (1994), rodadas en 16mm, con segundas unidades de grandes espectáculos de acción, como «Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull» (2008) o «Exodus: Gods and Kings» (2014).
En sus inicios en Estados Unidos colaboró con el trío formado por Phedon Papamichael —«Nebraska» (2013)—, Janusz Kaminski y Wally Pfister; Kaminski y Pfister trabajaron para Papamichael antes de saltar a la fama.
Posteriormente, tras su vuelta a España, consiguió grandes éxitos junto a Álex de la Iglesia y rodó algunas de las películas más emblemáticas del realizador: «El Día de la Bestia» (1995), «Perdita Durango» (1997), «Muertos de Risa» (1999) y «800 Balas» (2002). En los últimos años ha trabajado fuera de España en títulos como «The Gunman» (2015), además de «Unknown» (2011) y «Non-Stop» (2014), también a las órdenes de Collet-Serra.

Análisis del estilo visual
De producción norteamericana, el equipo de «The Shallows» se desplazó hasta Australia en busca de las localizaciones paradisíacas necesarias para el rodaje. Los exteriores diurnos anteriores al ataque están rodados básicamente en localización, pero, una vez que la protagonista se refugia en las rocas y posteriormente en la boya, los cineastas recurrieron al estudio y a los fondos sustituidos por ordenador para afrontar de forma más eficiente las distintas situaciones y exigencias técnicas.
Esas escenas iniciales, rodadas a plena luz, son lo mejor y más vistoso del trabajo de Labiano, que obtiene un gran partido de los escenarios. «The Shallows» está rodada principalmente con Arri Alexa: los modelos XT y M emplearon ArriRaw, mientras que la Alexa Mini quedó reservada para algunas tomas subacuáticas en ProRes y Log C.
Los cineastas utilizaron la Red Epic Dragon para los momentos de alta velocidad con las olas y las tablas de surf, además de una GoPro para los planos subjetivos. Gracias al procesado mediante Digital Intermediate, las diferencias entre los distintos formatos de grabación y sensores, que no son tan grandes como cabría pensar, quedan perfectamente ocultas; destaca, eso sí, el metraje capturado con la GoPro como POV.
Aunque no se utilizan para mostrar sus bondades a grandes aperturas de diafragma, el aspecto que ofrecen las Leica Summilux-C es fabuloso, con el punto justo de resolución, nitidez y contraste. Su rendimiento está muy en la línea de sus predecesores, los Panavision Primo, aunque incorpora las mejoras en los tratamientos y coatings de los últimos veinticinco años.
Formatos de captura y sensores digitales
La combinación de cámaras, sensores y relaciones de aspecto empleada en el cine contemporáneo se explica en la Guía de Formatos Cinematográficos.

Con un claro precedente como «Jaws» a la hora de enfocar las noches americanas, Collet-Serra y Labiano optan por un aspecto grisáceo y poco contrastado, con los fondos correctamente desenfocados pero sin que los niveles de oscuridad oculten detalles en los segundos términos.
El aspecto, aunque resulta un poco obvio para un espectador interesado en cuestiones estéticas, también es funcional y sirve bien a los propósitos de la película. El escenario —un par de cientos de metros dentro del agua, en una playa tropical— estaría completamente oscuro en la vida real, quizá con la excepción de la luz de la luna.
En las pocas escenas que tienen lugar en tierra firme, como el inicio y el epílogo, Labiano intenta favorecer el aspecto de Blake Lively mediante palios y sedas que suavizan la luz que incide sobre la actriz, así como con reflectores dorados en la escena final. El resultado de esto último es quizá algo exagerado y demasiado comercial, aunque funciona correctamente dentro del código de la propia película.

En las escenas diurnas rodadas en estudio, el hecho de que este se encontrase a cielo abierto favorece mucho la credibilidad, ya que gran parte de la luz que incide sobre los sujetos es real y son los fondos los que han sido sustituidos en posproducción.
En cualquier caso, gracias a la utilización de palios, relleno negativo y grandes unidades de luz de 12kW y 18kW, estas escenas son muy convincentes. La película, en términos globales, goza de una muy buena coherencia de luz en función de las diferentes horas del día en las que se desarrolla la historia.
Conclusión final
Se trata, por tanto, de una película sin pretensiones, pero realizada con un elevado nivel técnico. Quizá los CGI del tiburón sean el elemento más flojo, aunque la integración de localizaciones, estudio y fondos digitales mantiene una notable continuidad visual.
Como mero entretenimiento, «The Shallows» funciona de manera notable, especialmente durante la primera mitad de la proyección, que sin duda es la más conseguida en todos los aspectos.
© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.