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Twilight’s Last Gleaming (1977) – Fotografía de Robert B. Hauser
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Twilight’s Last Gleaming (1977), fotografía de Robert B. Hauser

Twilight’s Last Gleaming (Alerta: Misiles, 1977) – Fotografía de Robert B. Hauser

Título en España: Alerta: Misiles
Año de Producción: 1977
Director: Robert Aldrich
Director de Fotografía: Robert B. Hauser, ASC
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Ópticas: Bausch & Lomb Super Baltar
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray

Una fotografía deliberadamente plana y televisiva contrasta con la extraordinaria puesta en escena de Robert Aldrich, cuyo uso de la pantalla partida sostiene buena parte del suspense.

La película

Adaptación de un libro de Walter Wager que parte de una extraña premisa: un antiguo general del ejército de los Estados Unidos —Burt Lancaster— entra en un silo de misiles para coaccionar al Gobierno con una petición. Exige que este desclasifique una serie de documentos sobre la guerra de Vietnam de la época de la Administración Nixon, así como viajar en el Air Force One hasta un país seguro junto con el mismísimo presidente —Charles Durning—.

Todo ello, claro está, bajo la amenaza de iniciar una guerra nuclear con los nueve misiles que se encuentran a su disposición. La película evoluciona desde el típico suspense hasta un thriller político de implicaciones muy serias. Robert Aldrich tuvo que rodarla en Alemania y, en su estreno, sufrió diversos cortes que eliminaban la parte más interesante y valiente de su trama. Sin embargo, en su versión íntegra de 140 minutos es un estupendo e inteligente entretenimiento que merece grandes elogios.

Jerry Goldsmith, en su momento de mayor plenitud, escribió la banda sonora. El excelente reparto de secundarios incluye a Melvyn Douglas, Joseph Cotten, Roscoe Lee Browne, Richard Jaeckel, Paul Winfield, William Smith, Burt Young y Richard Widmark como el general encargado de impedir el lanzamiento de los misiles.

Burt Lancaster en Twilight’s Last Gleaming (1977)

El director de fotografía

El director de fotografía fue el norteamericano Robert B. Hauser, ASC, en el primero de sus dos trabajos consecutivos para Robert Aldrich, en sustitución del habitual operador de este, Joseph Biroc. Como indicábamos, la película se rodó íntegramente en Alemania, con diseños y ambientación de Rolf Zehetbauer.

Zehetbauer, responsable también de «Das Boot» (1981), «Querelle» (1982), «The NeverEnding Story» (1984) y «Enemy Mine» (1985), recreó el interior y el exterior del silo de misiles y la Casa Blanca en los estudios Bavaria de Múnich.

Decorados del silo de misiles en Twilight’s Last Gleaming (1977)

Robert Aldrich fue un cineasta que siempre renunció al formato panorámico anamórfico, aunque rodó algún título en los falsos formatos panorámicos, como «Veracruz» (1954) o «The Dirty Dozen» (1967), y «Twilight’s Last Gleaming» no fue una excepción.

Ello y la elección del televisivo Hauser —que, con la excepción de «The Odd Couple» (1968), «A Man Called Horse» (1970) y «Le Mans» (1971), desarrolló prácticamente toda su carrera en la pequeña pantalla— provocan que la película desprenda un fuerte aroma a producto para la televisión, a pesar de que sus diseños, en manos de un operador muy diferente, podrían haber ofrecido mucho más juego.

Para ampliar: Bausch & Lomb Super Baltar

La evolución y las características de estas ópticas esféricas clásicas se abordan en la Guía de Ópticas de Cine (III).

Fotografía de Robert B. Hauser en Twilight’s Last Gleaming (1977)

Análisis del estilo visual

Hauser lleva a cabo en todo momento un trabajo de iluminación absolutamente plano y monótono. En lugar de aprovechar los modernos decorados para integrar sus luces en ellos, inunda el interior del silo con luz de tungsteno y utiliza fuentes duras y dirigidas sobre los actores para evitar cualquier tipo de sombras, obviando cualquier tendencia estilística aparecida en los quince o veinte años anteriores.

En exteriores se comporta de la misma forma y, en el despacho Oval, también pierde la oportunidad de llevar a cabo una luz con un mínimo de interés y justificada en los grandes ventanales, por su deseo expreso de mantener este aspecto televisivo.

Aldrich seguramente tuvo mucho que ver, puesto que su habitual Joseph Biroc tampoco aportaba mucho más en la etapa final de su carrera. En el momento del rodaje de esta película, Biroc tenía 74 años y todavía rodó hasta bien entrada la década de los ochenta. Pero, en el caso de Hauser, era como contratar al operador más anticuado posible y pedirle que iluminase de la forma más plana y anodina que fuera capaz.

Iluminación dura en Twilight’s Last Gleaming (1977)

Si acaso, hay una cosa buena en su labor: dentro de que el estilo es absolutamente anacrónico, al menos la luz dura de Hauser es muy limpia, en el sentido de que emplea una fuente de luz principal muy clara y un poquito de relleno. Aunque el aspecto no es contrastado, por lo menos se evidencia cierta claridad en el uso de la luz.

La película, además de emplear los Bausch & Lomb Super Baltar, fue rodada a diafragmas muy cerrados —entre T4.5 y T5.6, seguramente—, casi siempre con dos cámaras y objetivos desde el 50mm hasta el 100mm aproximadamente. De esta manera, a pesar de ello, siempre hay una profundidad de campo razonable.

Por ello, lo mejor es el trabajo del realizador, que sin duda muestra una gran habilidad con la cámara, no ya para componer sus tomas —algo que es evidente que poseía—, sino especialmente a la hora de coreografiar un buen número de escenas para la pantalla partida. Así, la película puede mostrar varias acciones simultáneas y paralelas sin obedecer a ningún tipo de capricho y con un enorme gusto e inteligencia, ya que gran parte del suspense que genera se debe precisamente a esa destreza.

Uso de la pantalla partida en Twilight’s Last Gleaming (1977)

Conclusión final

Por ello, aunque se trate de una película muy interesante desde el punto de vista fílmico, su parte estética no está a la altura por el viejo y televisivo estilo de su fotografía. Sin embargo, la parte de puesta en escena que cabe achacar a su realizador es muy solvente e incluso estimulante, con uno de los mejores usos de la pantalla partida que se recuerdan.

© Ignacio Aguilar, 2013. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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