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The Beguiled: fotografía de Bruce Surtees
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The Beguiled (1971), fotografía de Bruce Surtees

The Beguiled (El Seductor, 1971) – Fotografía de Bruce Surtees

Título en España: El Seductor
Año de producción: 1971
Director: Don Siegel
Director de fotografía: Bruce Surtees
Ópticas: Panavision esféricas
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y relación de aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en Blu-ray

En su debut como director de fotografía, Bruce Surtees rompe con la iluminación clásica de estudio para adentrarse en una oscuridad arriesgada, imperfecta y ya profundamente personal.

La película

Adaptación de una novela de Thomas Cullinan, «The Beguiled» supone una película extraña en las filmografías tanto de Don Siegel como de Clint Eastwood. De un lado, porque sus formas narrativas son más autorales que en el resto de la obra del realizador de «Invasion of the Body Snatchers» e, incluso, podría decirse que más europeas. De otro, porque la película presenta a Eastwood como villano.

El argumento, ambientado durante la guerra civil estadounidense, gira en torno a la revolución sexual que se produce dentro de una escuela-internado femenina cuando un soldado herido —Eastwood— es recogido por una de las chicas. A medida que se recupera, este va fomentando que las mujeres se sientan atraídas por él, con funestas consecuencias.

«The Beguiled», a pesar de ser un título no demasiado conocido, es una película más que notable. También muestra el temprano deseo de Eastwood de alejarse de su imagen habitual mediante un cine más arriesgado y menos comercial, ya desde su propia productora, Malpaso.

The Beguiled (1971), el soldado herido interpretado por Clint Eastwood

El director de fotografía

El director de fotografía fue el estadounidense Bruce Surtees. Tras trabajar como operador de cámara en varias películas a las órdenes de su padre, el célebre director de fotografía Robert Surtees —«Ben-Hur» (1959), «Mutiny on the Bounty» (1962) y «The Turning Point» (1977)—, comenzó su carrera como primer operador con la presente película.

A esta le seguirían títulos como «Dirty Harry» (Don Siegel, 1971), «Play Misty for Me» (1971), el debut de Eastwood en la dirección, y «High Plains Drifter» (1973).

También fotografió «Lenny» (Bob Fosse, 1974), por la que obtuvo su única candidatura al Óscar; «Night Moves» (Arthur Penn, 1975); «The Outlaw Josey Wales» (1976); «Escape from Alcatraz» (1979); «Firefox» (1982), y su último título con Eastwood, la maravillosa «Pale Rider» (1985).

Surtees, que había entrado en los equipos de Siegel y Eastwood también como operador de cámara, era visto por ambos como un hombre muy valiente y arriesgado, capaz de buscar formas de trabajo y estilos alternativos a los de la vieja escuela, además de una estética propia, con niveles muy bajos de iluminación y mucha oscuridad.

Ese estilo llega incluso al cine posterior de Eastwood a través, primero, de Jack N. Green y, después, de Tom Stern, quienes fueron a su vez miembros de los equipos de Surtees.

The Beguiled (1971), fotografía en exteriores de Louisiana de Bruce Surtees

Análisis visual

A pesar de que «The Beguiled» es el debut de un operador, lo cierto es que muestra un estilo ya muy maduro, en el que el joven Surtees se defiende muy bien pese a ciertas inconsistencias. Desde el comienzo se aprecia una huida de la estética tradicional de la fotografía en color del cine estadounidense de los grandes estudios.

Los exteriores, rodados en Louisiana, incorporan mucho humo artificial y apenas recurren a unidades de iluminación artificial, excepto cuando el contraste es tan alto que resultan necesarias para rellenar un poco los rostros. Posteriormente, Surtees sería capaz de rodar sin absolutamente nada de este tipo de luces, ya a las órdenes de Eastwood. Es comprensible que aquí todavía no se atreviera o que Siegel, un realizador de mentalidad abierta pero más veterano, se lo pidiera.

The Beguiled (1971), haces de luz dura en un interior diurno

Los interiores son mucho más interesantes, porque en ellos se demuestra la verdadera filosofía del operador. Cuando se trata de escenas diurnas, Surtees hace que la luz entre por las ventanas mediante potentes haces de luz dura, que no siempre producen un efecto natural con esa textura, pero suponen un importante paso adelante respecto a la ya citada fotografía clásica de Hollywood, de la que aquí apenas hay un atisbo.

No existe pretensión alguna de embellecer a los actores, aunque sí se emplea sobre ellos la luz de relleno necesaria para que resulten suficientemente visibles. Las escenas nocturnas contienen, al mismo tiempo, el material más logrado y el menos conseguido.

The Beguiled (1971), escena nocturna iluminada con velas

Surtees rueda algunas escenas con candelabros o velas y personajes que se mueven por lugares oscuros mediante una mezcla de estilos. En ocasiones emplea el truco de esconder una bombilla en el propio candelabro —véase «La Nuit Américaine» (1973), de François Truffaut—, pero en otras recurre también a resistencias y a eléctricos que tapan aparatos y los desplazan por el decorado, a la manera de la antigua escuela. Da la impresión de que estas escenas se rodaron antes que las otras.

Asimismo, recurre a fuentes de iluminación puntual en el decorado, con tono azulado, para marcar fuertes contrastes, siempre con grandes niveles de oscuridad. Sin embargo, cuando tiene que mostrar una cena bajo la luz de las velas, las limitaciones técnicas de la época —100 ASA y ópticas con aperturas aproximadas de T2.3— le impiden obtener resultados más creíbles, pese a que resulta evidente la huida del aspecto del Hollywood clásico.

The Beguiled (1971), iluminación de bajo nivel en los interiores nocturnos

La puesta en escena de Siegel, en formato esférico convencional, contiene un buen número de zooms y no constituye uno de los puntos fuertes de la propuesta. A nivel de dirección, funciona mejor por su pausada y detallada narrativa que por su virtuosismo con la cámara.

Conclusión final

«The Beguiled» es irregular a nivel estético, con secuencias muy interesantes y otras que intentan algo diferente a lo clásico, aunque no siempre funcionen del todo bien.

Con todo, se trata de una película interesante en este apartado, como no podría ser de otra forma tratándose del debut de uno de los operadores más adeptos al riesgo que ha dado Hollywood en toda su historia.

© Ignacio Aguilar, 2015. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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