Electra Glide in Blue (La Piel en el Asfalto, 1973) – Fotografía de Conrad L. Hall
Título en España: La Piel en el Asfalto
Año de Producción: 1973
Director: James William Guercio
Director de Fotografía: Conrad Hall, ASC
Ópticas: Panavision Anamórfico
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Otros: fotografía de segunda unidad de Richard A. Kelley, ASC
Copia vista: Blu-ray
Conrad L. Hall contrapone el paisaje monumental del oeste americano a una fotografía moderna, naturalista y filtrada, muy alejada del clasicismo que James William Guercio parecía buscar.
La película
Electra Glide in Blue es una extraña película rodada tres años después del éxito de Easy Rider (Dennis Hopper, 1969), de la que vendría a ser una especie de versión opuesta. El argumento gira en torno a John Wintergreen, un policía de carretera interpretado por Robert Blake que investiga un posible asesinato ocurrido en áreas rurales de Arizona y Utah, al tiempo que se muestran algunas de sus costumbres y comportamientos.
Más que un filme de investigación, es un estudio sobre el personaje y la única película que firmó como realizador el productor musical James William Guercio. Según Blake —excelente en un papel difícil—, Guercio era tan inexperto que la película tuvo que ser dirigida por el propio actor y por el director de fotografía.
En la época también circularon informaciones que atribuían a Conrad Hall la dirección de buena parte de la película. Hall lo negó y afirmó que Guercio dirigió el filme y tomó las decisiones finales sobre lo que aparece en pantalla. Sea como fuere, Electra Glide in Blue es una verdadera rareza, no exenta de interés, que contiene ratos de buen cine, un excelente acabado visual y una impactante persecución rodada por la segunda unidad.

El director de fotografía
El director de fotografía fue Conrad L. Hall, ASC. Según parece que comentó Guercio, pudo hacerse cargo de la fotografía gracias a que el realizador renunció a su sueldo a cambio de tener junto a él a uno de los directores de fotografía más importantes de aquella época y de todos los tiempos.
Hall había ganado el Óscar a la mejor fotografía por Butch Cassidy and the Sundance Kid (George Roy Hill, 1969). Trabajaba como primer operador desde mediados de los sesenta y ya había sido candidato por Morituri (Bernhard Wicki, 1965), The Professionals (Richard Brooks, 1966) e In Cold Blood (Richard Brooks, 1967).
También había firmado Harper (Jack Smight, 1966), Cool Hand Luke (Stuart Rosenberg, 1967), Hell in the Pacific (John Boorman, 1968) y Fat City (John Huston, 1972). Hall fue uno de los operadores estadounidenses que efectuaron la transición desde una fotografía en color construida con técnicas heredadas del blanco y negro —aprendidas de su maestro Ted McCord— hacia un estilo absolutamente moderno.
Ese estilo seguía siendo contemporáneo en dos de sus últimos trabajos, por los que obtuvo sendos Óscar: American Beauty (Sam Mendes, 1999) y Road to Perdition (Sam Mendes, 2002).

Análisis del estilo visual
Fuera quien fuera quien llevase la voz cantante en el plató, lo cierto es que Electra Glide in Blue posee un aspecto visual muy elaborado que puede considerarse uno de los más interesantes de Hall. Parece que Guercio quería una imagen a lo John Ford, mientras que Hall, ya mucho más próximo a la vanguardia que al clasicismo con el que comenzó su carrera, no deseaba emplear ese estilo.
Según contó Guercio, llegaron a un acuerdo: los exteriores tendrían ese toque de John Ford y Hall dispondría de libertad para fotografiar los interiores. Sin embargo, el filme no posee el aspecto fordiano típico —colores fuertes y saturados, cielos completamente azules e imagen nítida—, sino que, exteriores incluidos, se acerca mucho más a lo que Hall hacía y quería hacer entonces.
Además de rodar en la hora mágica, con escenas espectaculares durante el crepúsculo, hay mucho contraluz y numerosos exteriores filmados cuando el sol ya está bajo. Hall utiliza extensivamente filtros tipo Fog o Low-Contrast, que suavizan la imagen a pesar de la dureza de la luz desértica. Al contrario que Ford o los directores de fotografía clásicos del western, evita en lo posible grandes aparatos de iluminación en exteriores y solo rellena algunos planos cortos con pequeñas luces de cuarzo o similares.

Los interiores, revelado forzado mediante, tratan de poseer un aspecto completamente naturalista desde la enigmática secuencia inicial. Se separan así del estilo de fotografía en blanco y negro aplicado al color que define tantas películas de los años cincuenta y sesenta, incluidos los primeros títulos de Hall como primer operador.
En Electra Glide in Blue se abandona por completo el esquema clásico de tres puntos de luz y se sustituye por haces suaves que proceden de las fuentes naturales del decorado o por luces integradas, como las bombillas, que hacen las veces de fuente principal. Hall tampoco prescinde de la difusión en exteriores.
En los interiores aparece asimismo la sobreexposición que había comenzado a explorar en Hell in the Pacific. Este recurso le permitió omitir las luces de relleno en exteriores en muchas circunstancias, aunque con ello perdiera los cielos azules y las áreas sobreexpuestas adquirieran intensos halos por efecto del filtraje.
Para ampliar: la Guía de ópticas de cine (IV): el formato anamórfico explica las características del sistema Panavision empleado en esta película y su influencia sobre el encuadre, la profundidad de campo y la textura de la imagen.
Rodada en un vistoso formato panorámico anamórfico, fue la última película de Hall en este sistema. Desde entonces prefirió trabajar con ópticas esféricas muy abiertas de diafragma, que le permitían utilizar niveles de luz mucho más reducidos y aprovechar la luz natural.

Conclusión final
La excelente persecución fue dirigida por Bill Hickman, en su único crédito como director de segunda unidad. Su labor no sorprende: había sido coordinador de especialistas tanto en Bullitt (Peter Yates, 1968) como en The French Connection (William Friedkin, 1971).
Hickman estuvo acompañado por Richard A. Kelley, ASC, como director de fotografía. Además de la colocación de la cámara en varios momentos, destaca un uso de la cámara lenta directamente importado del cine de Sam Peckinpah y empleado de la misma forma en que después lo haría Walter Hill.
Los resultados globales son muy buenos. A la labor de Hall con la luz natural, el filtraje, la iluminación, la exposición y el negativo se suma el rodaje en Monument Valley, entre Arizona y Utah: un escenario de primer nivel que el director de fotografía explota magníficamente, aunque el estilo no sea exactamente el de John Ford que, en principio, deseaba Guercio.
© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.
El autor
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.