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A Quiet Place (2018): fotografía de Charlotte Bruus Christensen
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Imagen principal de A Quiet Place (2018)

A Quiet Place (Un Lugar Tranquilo, 2018) – Fotografía de Charlotte Bruus Christensen

«A Quiet Place»
Título en España: Un Lugar Tranquilo
Año de Producción: 2018
Director: John Krasinski
Director de Fotografía: Charlotte Bruus Christensen
Ópticas: C-Series, G-Series, T-Series & Super Speed MKII de Panavision, Angenieux Optimo
Emulsión: Kodak 5203 (50D), 5207 (250D) & 5219 (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision) + Super 35, 2.4:1

Charlotte Bruus Christensen combina negativo de 35 mm, ópticas anamórficas y esféricas y una iluminación nocturna de gran escala para sostener una narración basada en el silencio y la imagen.

La película

Tercera película del habitualmente actor John Krasinski ejerciendo las labores de director, sobre la base de un libreto escrito por los jóvenes guionistas Bryan Woods y Scott Beck, sobre el que Krasinski también firma el guion definitivo del filme, además de interpretar uno de los cuatro roles protagonistas.

El argumento presenta a una familia que vive aislada en algún lugar de los Estados Unidos en un futuro muy cercano, después de que unos monstruos extraterrestres hayan asolado el planeta y matado a todo aquel que hace el menor ruido. Como consecuencia, la familia vive en absoluto silencio y se comunica a través del lenguaje de signos aprendido para hablar con una hija sorda, mientras su granja es acechada por esos peligrosos seres.

Contando con su esposa en la vida real, Emily Blunt, también como su esposa en pantalla, Krasinski filma una película muy efectiva e interesante, que propone una situación novedosa en el cine: la del absoluto silencio. Por el camino se cruza con algunos filmes de género, como «Alien» (1979), «Predator» (1987) e incluso «Signs» (2002), y con momentos algo más trillados, lo que no impide el éxito global del conjunto y algunos instantes de gran tensión.

La familia protagonista de A Quiet Place (2018)

El director de fotografía

La directora de fotografía es Charlotte Bruus Christensen, ASC, DFF, en su primera colaboración con Krasinski, quien había contado con el veterano John Bailey y con Eric Alan Edwards en sus dos anteriores largometrajes.

Nacida en Dinamarca, Christensen era ya uno de los nombres al alza de la fotografía cinematográfica, no solo por el cambio de perspectiva de la industria que ha posibilitado que más mujeres alcancen la dirección de fotografía —situación coronada entonces con la nominación al Oscar de Rachel Morrison por «Mudbound» (2017)—, sino también porque había logrado encadenar una serie de películas importantes desde que «Jagten» (2012), conocida en España como «La Caza» y protagonizada por Mads Mikkelsen, la situase en el mapa.

Después llegaron títulos como «Far from the Madding Crowd» (2015), nueva adaptación de la novela de Thomas Hardy a cargo de Thomas Vinterberg, director de «Jagten»; «The Girl on the Train» (2016), con Emily Blunt; «Fences» (2016), dirigida por Denzel Washington; y el debut de Aaron Sorkin en la dirección, «Molly’s Game» (2017). «A Quiet Place» (2018) era entonces su último trabajo estrenado en cines.

Fotografía en 35 mm de Charlotte Bruus Christensen para A Quiet Place

Análisis del estilo visual

La imagen de «A Quiet Place» (2018) destaca por haber sido rodada íntegramente en formato de 35 mm y, además, porque mezcla de forma constante los formatos esférico y anamórfico. Este último está empleado por lo general en exteriores diurnos y secuencias interiores con buenos niveles de iluminación, mientras que para los exteriores nocturnos y las secuencias interiores con niveles bajos la directora de fotografía recurre a lentes esféricas.

Aunque los cineastas explicaron en American Cinematographer que el cambio respondía a la necesidad de mostrar a los personajes más cercanos —pero no en el sentido de enfocar a menor distancia—, lo cierto es que la decisión parece obedecer más a un criterio logístico que artístico, a pesar de que algunas escenas interiores sí mezclan los diferentes formatos dentro de una misma secuencia.

El aspecto es absolutamente moderno, con exteriores diurnos de fuerte contraste que aprovechan bien la luz natural y la escasa profundidad de campo del anamórfico rodado a grandes aperturas de diafragma. Así crean o recrean la sensación nostálgica de una familia que, por los sucesos que deja entrever y ver el filme, lo ha perdido todo. Además del buen uso de la luz natural y del contraluz, Christensen aprovecha la posibilidad de emplear grandes aparatos de tungsteno y HMI en exteriores para crear contraluces sobre los actores o resaltar los fondos, obteniendo imágenes de enorme solvencia y atractivo.

Formatos anamórfico y esférico

Las diferencias de cobertura, compresión, desenfoque y representación espacial entre ambos sistemas se explican en Formato anamórfico en cine: guía completa.

Contraluz y formato anamórfico en A Quiet Place

Los interiores también poseen un elevado contraste y, además de algunas fuentes integradas en el decorado, Christensen emplea luces puntuales para resaltar pequeños detalles o luz entrando por las ventanas —algo filtrada para suavizarla— durante las escenas diurnas.

Pero quizá lo más llamativo sea que la granja en la que transcurre casi toda la acción ocupa un área bastante extensa y Christensen tiene que iluminarla por completo para numerosas escenas nocturnas. Por un lado, cientos de pequeñas luces de cuerda integradas sirven para que los personajes se avisen unos a otros si acecha algún peligro. Cuando este aparece, las luces se vuelven rojas y justifican que Christensen emplee ese color sobre los personajes en las escenas de mayor tensión.

Por otro, sin ser una película de presupuesto elevado, todo el maizal y el área de la granja están iluminados con una luz de luna artificial que permite ver bien todo el espacio sin caer en la sobreiluminación. Mediante luces tipo BeBee —quince unidades HMI de 6K situadas en lo alto de una grúa, como si fueran un Maxibruto— y HMI de 18 kW a contraluz, Christensen consigue un buen aspecto en esas secuencias, complementando la sensación nocturna con linternas que aparecen en pantalla y realizan un verdadero trabajo de iluminación.

Iluminación nocturna del maizal en A Quiet Place

Conclusión final

Los resultados son muy buenos, siendo además «A Quiet Place» (2018) un filme muy visual. Como establecen sus propias reglas, al no poder hablar prácticamente los personajes, la única forma que tiene Krasinski de narrar la historia es a través de la imagen y de unos escasos subtítulos. En contra de las normas habituales del cine de terror, y en la medida de lo posible, el director sigue la senda del primer «Alien» (1979) y «Jaws» (1975), pues los monstruos que acechan a los protagonistas no se muestran claramente hasta la segunda mitad del filme.

Con todo, no es una película perfecta, aunque contiene muchas y buenas virtudes que quizá la conviertan con el paso del tiempo en un pequeño clásico del género. Los cambios de lentes y formatos pueden resultar algo caprichosos y no estar tan justificados como pretenden los cineastas, pero la combinación de anamórficos y lentes esféricas vintage Panavision —incluido un 55 mm T1.1 de la serie Super Speed— tampoco llama tanto la atención como para que el espectador medio se percate de ella. En cierto modo, eso también prueba que el cambio está correctamente realizado.

Vista en Blu-ray

ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2018. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía y autor del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica. Pueden consultarse su biografía y trayectoria profesional y sus trabajos como director de fotografía. Las opiniones expresadas son estrictamente personales.