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Predator (1987): fotografía de Donald M. McAlpine
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Predator (1987), fotografía de Donald M. McAlpine

Predator (Depredador, 1987) – Fotografía de Donald M. McAlpine

Título en España: Depredador
Año de Producción: 1987
Director: John McTiernan
Director de Fotografía: Donald M. McAlpine, ASC, ACS
Ópticas: Panavision Super Speed y Z Series
Emulsión: Kodak 5247 (100T) & 5294 (400T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Vista en HDTV

Donald M. McAlpine convierte las limitaciones de la selva mexicana en una imagen naturalista de día y poderosa, oscura y llena de contraluces durante el enfrentamiento final.

La película

Predator es un título emblemático de los años ochenta que consolidó a Arnold Schwarzenegger como héroe de acción, después de películas como Conan the Barbarian (1982), The Terminator (1984) o Commando (1985).

También puso en el mapa al realizador John McTiernan, quien al año siguiente obtendría uno de los grandes éxitos de la historia del género con Die Hard (1988).

El argumento de Predator no es más que una traslación de Alien (1979) desde el espacio hasta una jungla sudamericana. Un grupo de mercenarios de élite recibe la orden de acudir a una misión de rescate en un paraje perdido y se encuentra allí, de forma sorpresiva, con un extraño ser extraterrestre que va acabando uno a uno con los soldados mientras se mimetiza y esconde en el entorno.

Los resultados artísticos quizá sean discretos, pero se trata de una película entretenida, vistosa y bien rodada por McTiernan. Su ejecución principalmente física, con predominio de los efectos mecánicos sobre los ópticos y anterior a la irrupción del CGI, hace que perdure muy bien casi cuatro décadas después de su estreno.

Patrulla de mercenarios entre la vegetación de Predator

El director de fotografía

El director de fotografía fue el australiano Donald M. McAlpine, un hombre ya veterano en aquella época y el mayor de los directores de fotografía australianos que triunfaron entre los años setenta y ochenta; Russell Boyd, Dean Semler y John Seale serían los otros.

McAlpine no obtuvo el Oscar con el que sí se alzaron sus compatriotas, aunque fue nominado por su labor en Moulin Rouge! (Baz Luhrmann, 2001). Instalado en Hollywood desde los años ochenta, es un director de fotografía recordado por sus películas de acción, con títulos como The Hard Way (John Badham, 1991), Patriot Games (1992) y Clear and Present Danger (1994), ambas a las órdenes de Philip Noyce, o The Edge (Lee Tamahori, 1997).

Volvió a trabajar con McTiernan en Medicine Man (1992), así como con Baz Luhrmann en Romeo + Juliet (1996). Nacido en 1934, McAlpine procedía del documental y de la nueva ola del cine australiano, dentro de una carrera que lo llevó después a las grandes producciones estadounidenses.

Arnold Schwarzenegger bajo la luz natural de la selva en Predator

Análisis del estilo visual

Predator tuvo un rodaje complicado, dividido en dos partes separadas por ocho meses. La primera fase, de seis semanas, contó con la participación de Boss Film Studios, la compañía de efectos de Richard Edlund. Tras los problemas con el diseño original de la criatura, Stan Winston se hizo cargo de su rediseño y de los efectos de maquillaje para la segunda etapa.

Por si ello fuera poco, el rodaje se realizó en localizaciones remotas de México. McAlpine incluso tuvo que llevar compatriotas australianos para completar su equipo ante la falta de trabajadores locales en los lugares de filmación. La segunda fase, centrada sobre todo en el enfrentamiento final, se trasladó a Palenque, en el sur del país.

La película es algo extraña para McTiernan y McAlpine porque ambos son cineastas que generalmente han trabajado —al menos en sus títulos más conocidos— con el formato panorámico anamórfico. Pero se dice que 20th Century Fox, aventurando posibles problemas con los efectos visuales, rechazó la idea y prefirió el formato esférico 1.85:1.

Para profundizar en las ópticas esféricas, las focales luminosas y los zooms empleados en cine:

Guía de ópticas de cine

McAlpine recurrió a las Panavision Z Series T1.9 durante la primera parte del rodaje y a las Zeiss Super Speed, alojadas en monturas Panavision, durante la segunda. La mayor parte de la película se realizó con focales fijas y los zooms solo se emplearon cuando eran necesarios. A veces hubo que trabajar con diafragmas muy abiertos incluso en las escenas diurnas, pues la densidad de la jungla apenas dejaba pasar luz natural entre la maleza.

Luz disponible filtrada por la selva en Predator

A pesar de convertirse en un especialista en películas de acción, McAlpine era —o es— un director de fotografía de formación documental, capaz de resolver muchas situaciones con pocos medios y buscando siempre un aspecto natural y suavizado. Esa formación y ese gusto se aprecian en las escenas diurnas de Predator.

Por mucho que a McTiernan le guste realizar movimientos de cámara complicados, ya sea con Steadicam, grúas e incluso algún zoom, o que la película posea múltiples efectos ópticos y mecánicos, McAlpine no comete el error de intentar iluminar demasiado en la jungla.

Es cierto que, además de Schwarzenegger, en el reparto estaban Bill Duke y Carl Weathers, lo cual en cierto modo lo obligaba a emplear algo de luz artificial en la jungla; de lo contrario, hubiera sido complicado verlos correctamente en pantalla junto al actor austríaco. Pero el director de fotografía lo hace solo de forma puntual, pues las escenas diurnas utilizan de manera muy amplia la luz disponible.

Cuando necesita llegar a un actor en un plano abierto o ha perdido la luz natural, McAlpine emplea una luz dura puntual para iluminarlo. Este aspecto, fruto de las limitaciones técnicas y logísticas, es quizá lo peor y lo que más desentona de su trabajo.

Contraluz y humo en el enfrentamiento final de Predator

Conclusión final

Las escenas finales, con la famosa lucha entre Schwarzenegger y el personaje que da título a la película, están fotografiadas con mucho oficio e incluso cierto brillo. McAlpine utiliza grandes unidades de tungsteno en la jungla, escondidas detrás de los árboles, alejadas y elevadas, que generan un bonito e interesante contraluz entre abundante humo.

El diafragma en estas situaciones también era muy escaso, pero las imágenes poseen un tono oscuro adecuado y permiten seguir muy bien la acción. Los resultados, teniendo en cuenta todos los factores, son casi notables, con algunos momentos —generalmente en la parte final— muy conseguidos y en los que McAlpine obtiene grandes imágenes.

El grueso de la proyección transcurre durante el día y tiene menos interés, pero tampoco desentona en el conjunto. La sobriedad de McAlpine, su aprovechamiento de la luz disponible y el atractivo de las imágenes nocturnas contribuyen decisivamente a que la película conserve hoy buena parte de su eficacia física y visual.

© Ignacio Aguilar, 2019. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.