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Carlito’s Way (1993): fotografía de Stephen H. Burum
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Al Pacino en contraluz en Carlito's Way

Carlito’s Way (Atrapado por su Pasado, 1993) – Fotografía de Stephen H. Burum

Título en España: Atrapado por su Pasado
Año de Producción: 1993
Director: Brian de Palma
Director de Fotografía: Stephen H. Burum, ASC
Ópticas: Panavision C-Series & Super Panazoom Cooke
Formato y Relación de Aspecto: 35mm anamórfico (Panavision), 2.4:1
Vista en Blu-ray

Stephen H. Burum combina tradición clásica, color saturado, luz suave y una técnica impecable al servicio de la puesta en escena más equilibrada de Brian De Palma.

La película

Adaptación de dos novelas del juez Edwin Torres, ambientada en Nueva York en 1975, que tiene como protagonista absoluto a Carlito Brigante (Al Pacino), un antiguo traficante de heroína que consigue salir anticipadamente de la cárcel gracias a la pericia de su abogado Dave Kleinfeld (Sean Penn). A su vuelta al antiguo barrio, Carlito rehúsa por completo reintegrarse en el mundo del hampa e intenta recuperar a su antigua novia, Gail (Penelope Ann Miller).

Su intención es conseguir 75.000 dólares de forma lícita lo antes posible y montar un negocio de alquiler de coches en las Bahamas. Sin embargo, su lealtad hacia sus amigos y su falta de adaptación a los nuevos tiempos hacen que cumplir sus sueños no resulte tan sencillo.

Con un estupendo reparto en el que también figuran Luis Guzmán, Viggo Mortensen, John Leguizamo o James Rebhorn, entre otros, Brian De Palma construye la que es, sin duda, su película más equilibrada en todos los aspectos. A la brillante puesta en escena, marca de la casa, se une una apabullante narrativa que hace que sus dos horas y media se pasen en un suspiro, con grandes interpretaciones de todo el reparto y, en especial, de un maduro y sobresaliente Pacino.

Al Pacino y Penelope Ann Miller en Carlito's Way

El director de fotografía

El director de fotografía fue el californiano Stephen H. Burum [ASC], ya por aquel entonces el operador predilecto de Brian De Palma, con quien rodó un total de ocho películas desde “Body Double” (1984) hasta la fallida “Mission to Mars” (2000), incluyendo clásicos como la presente, “The Untouchables” o “Mission: Impossible”.

Hay que recordar que, cuando De Palma llevó a cabo su primera adaptación sobre la vida de un gánster latino con “Scarface” (1983), recurrió al operador de origen mexicano John A. Alonzo, que había rodado previamente una de sus primeras películas. Para este film, en cambio, decidió que fuera su director de fotografía habitual quien se hiciera cargo de las imágenes.

Burum, retirado a los 65 años en 2004, también es conocido por haber trabajado para Francis Coppola en la dirección y la fotografía de segunda unidad de “Apocalypse Now” (1979). Además, se hizo cargo como director de fotografía principal de “The Outsiders” y “Rumble Fish”, ambas en 1983.

También se asoció con Danny DeVito, rodando dos películas del actor como director: “The War of the Roses” (1989) y “Hoffa” (1992). Ambas fueron nominadas por los compañeros de Burum en la American Society of Cinematographers (ASC), y la segunda, además de ganar el premio, constituyó la que a la postre sería la única nominación al Oscar de este operador.

Luis Guzmán y Al Pacino en Carlito's Way

Análisis del estilo visual

La imagen de “Carlito’s Way” es absolutamente propia de la personalidad de Stephen Burum, un operador de formación clásica y fanático de los directores de fotografía del Hollywood clásico, especialmente en blanco y negro. Pero, siendo un operador que trabajó principalmente en los años ochenta y noventa, supo adaptar esas raíces y gustos clásicos al cine de su época. Sus imágenes suelen tener lo mejor de los dos mundos: la inspiración en la tradición y el toque de modernidad propio de su tiempo, consiguiendo normalmente un punto de equilibrio muy interesante.

En “Carlito’s Way”, a pesar de tratarse de una película sobre el mundo del hampa y de que transcurre en el Nueva York de mediados de los años setenta, Burum y el diseñador de producción Richard Sylbert rehúyen por completo la habitual estética sucia del thriller de aquella década ambientado en ese entorno, como “The French Connection” o “The Three Days of the Condor”.

En su lugar, llevan a cabo un notable uso del color, con especial atención a los azules y rojos muy saturados, y no solo en las escenas del club donde se desarrolla parte de la historia. Las imágenes poseen una técnica notable, con negativos muy bien expuestos y sin grano, que permiten que la paleta sea rica y los colores muy intensos. Los diafragmas oscilan generalmente entre T4 y T4.5 por lo menos, lo que proporciona abundante profundidad de campo y permite que De Palma emplee en anamórfico una de sus herramientas predilectas: el zoom.

Para profundizar en las ópticas anamórficas, los zooms y la profundidad de campo del formato:

Formato anamórfico en cine: guía completa

Sean Penn y Al Pacino en el club de Carlito's Way

Burum suele emplear sin ningún tipo de vergüenza aparatos dirigidos hacia los actores, con muchos cortes en ocasiones, creando incluso marcas para los intérpretes en el decorado. Pero no lo hace con simples Fresnel, sino que introduce difusión entre estos y los actores, haciendo que la luz sea mucho más suave que en la época clásica, aunque el concepto resulte parecido.

En otras ocasiones, rebota aparatos muy grandes contra superficies que difuminan la luz sobre los intérpretes. El aspecto general es de luz suave, pero con una marcada direccionalidad y contraste, que tiende a reducir mediante un relleno general muy suave, también a la manera clásica.

En los fondos, tanto interiores como exteriores nocturnos, Burum emplea aparatos HMI sin corregir para crear efectos azulados, incluso cuando las escenas tienen lugar en la ciudad. Mediante gelatinas corrige o modifica en más de una ocasión el tono de sus luces principales, tanto para crear efectos —como los citados rojos o azules intensos— como para hacer que sean cálidas en una determinada escena romántica.

También, incluso para fomentar ese aspecto en algunas escenas entre Penelope Ann Miller y Pacino, podría existir una levísima difusión en cámara mediante una media o algo similar en el objetivo, produciendo cierto tono sedoso en las imágenes.

Sean Penn y Al Pacino bajo la iluminación del club

Conclusión final

Los resultados son muy buenos a nivel técnico y muy sofisticados en lo estético. Burum no trata de conseguir un aspecto especialmente natural o realista, sino de crear ambientes para el desarrollo de la historia y lograr que, dentro de ellos, las escenas resulten creíbles y los actores principales luzcan lo mejor posible.

Bajo ese prisma, aun sin imágenes que llamen mucho la atención por sí mismas —exhibicionismo del que Burum siempre trató de escapar—, se trata de un trabajo estupendo, que luce todavía más en manos de un virtuoso de la cámara como Brian De Palma. No solo por su brillante planificación de Steadicam en las escenas finales en el metro o en Grand Central, sino por la forma en que mueve o sitúa la cámara en cada escena, por la utilización del ancho de la pantalla panorámica, de los planos torcidos, las lentes bifocales o el mencionado zoom, por más que su apertura máxima en anamórfico, T4.5, complicase bastante la vida a Burum.

Tampoco hay que olvidar las brillantes selecciones de planos y tamaños en cada uno de los encuentros de Pacino con Penelope Ann Miller. En conjunto, es un trabajo estupendo en el que la excelente técnica de Burum y De Palma se convierte, más que nunca, en pura narrativa cinematográfica, quizá incluso más que en sus icónicas colaboraciones en “The Untouchables” o “Mission: Impossible”, que ya suponían verdaderos festivales de cámara e iluminación.

© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.