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Lacombe Lucien (1974): fotografía de Tonino Delli Colli
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Lacombe Lucien (1974), fotografía de Tonino Delli Colli

Lacombe Lucien (1974) – Fotografía de Tonino Delli Colli

Título en España: Lacombe Lucien
Año de Producción: 1974
Director: Louis Malle
Director de Fotografía: Tonino Delli Colli, AIC
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Vista en HDTV

Tonino Delli Colli busca una imagen naturalista con localizaciones reales, luz desde las ventanas y cámara en mano, aunque las limitaciones de la época dejan visible el artificio cinematográfico.

La película

Coproducción franco-italo-alemana ambientada en un pequeño pueblo de Francia en 1944. Tiene como protagonista al joven Lucien Lacombe (Pierre Blaise), cuyo padre es prisionero de guerra y que desea enrolarse en un grupo de la Resistencia. Sin embargo, es rechazado por ser demasiado joven, lo que provoca que, paradójicamente, termine integrándose en la policía colaboracionista que trabaja para la Gestapo. Allí puede desarrollar sus ansias de ser alguien importante a pesar de su escasa educación y sus modales, pero todo se complica cuando conoce a un sastre judío de París (Holger Löwenadler), de cuya hija (Aurore Clément) se enamora.

Louis Malle, en un relato posiblemente relacionado con sus propias experiencias como joven durante aquel periodo, fue coautor junto a Patrick Modiano del guion original en que se basa la película. El resultado es un relato fatalista que fue polémico en Francia porque vendría a sugerir que el apoyo del pueblo francés al régimen nazi era mayor de lo que normalmente se había mostrado en el cine. La película fue candidata al Oscar a mejor film de habla no inglesa y ganó el BAFTA a la mejor película.

Pierre Blaise en Lacombe Lucien

El director de fotografía

“Lacombe, Lucien” fue fotografiada por el italiano Tonino Delli Colli [AIC], que ya había trabajado con Louis Malle en el segmento “William Wilson” del largometraje de episodios “Histoires Extraordinaires” (1968). Fue, sin embargo, su única película completa juntos.

Aunque se trata de un gran trabajo del operador italiano, Delli Colli siempre ha sido identificado mucho más por sus tres películas con Sergio Leone: “The Good, the Bad and the Ugly”, “Once Upon a Time in the West” y “Once Upon a Time in America”.

En su larga carrera, desde los años cincuenta hasta finales de los noventa, también destacan sus colaboraciones con Pier Paolo Pasolini —“Accattone” (1961)—, Luis García Berlanga —“El Verdugo” (1963)—, Jean-Jacques Annaud —“The Name of the Rose” (1986)—, Federico Fellini —“Ginger e Fred” (1986)—, Roman Polanski —“Bitter Moon” (1992) y “Death and the Maiden” (1994)—, e incluso Roberto Benigni, para quien rodó su último largometraje, “La Vita è Bella” (1997).

Análisis del estilo visual

La imagen de “Lacombe, Lucien” es muy propia tanto del cine europeo como de la época en que fue realizada. Por un lado, es heredera de la tradición de la Nouvelle Vague, que proponía, por encima de todo en lo estético, el rodaje en localizaciones reales y una aspiración naturalista en sus imágenes. Por otro, también es propia de su época porque esas pretensiones realistas se ven limitadas, al menos parcialmente, por los medios técnicos y las modas del momento: emulsiones de apenas 100 ASA de sensibilidad y rodajes con lentes zoom, menos luminosas que las ópticas fijas. Ello hace que la fotografía sea absolutamente bienintencionada respecto de sus pretensiones naturalistas, pero que no consiga por completo ser una fotografía naturalista.

Aun así, se encuentra mucho más cerca de serlo que de asemejarse al cine en color de los años cincuenta y sesenta, del que Delli Colli se aleja por completo, aunque sus trabajos para Sergio Leone mantuvieran muchos de los convencionalismos del cine de estudio.

Fotografía naturalista de Tonino Delli Colli en Lacombe Lucien

En la película predominan los interiores, aparentemente rodados en localizaciones, en los que Delli Colli utiliza sobre todo mucha luz desde el exterior de las ventanas, proyectada directamente hacia los decorados y los intérpretes. El film posee así un fuerte arraigo en la realidad, aunque la textura de este tipo de luz resulta demasiado dura para ser verdaderamente natural en muchas ocasiones. Además, para controlar el contraste y reducir la dureza de esas fuentes principales, Delli Colli se ve obligado a emplear una gran cantidad de luz dentro de los interiores. A veces es una luz cenital, que ayuda a que la procedente de las ventanas defina las estancias y a exponer correctamente el negativo; otras veces llega desde el eje contrario al de la luz principal, produciendo sombras en la dirección opuesta.

Considerando las limitaciones técnicas de la época, el resultado es muy bueno. En la mayoría de las situaciones, aunque sea porque el grueso de la luz procede de los puntos de los que llegaría en la realidad, el director de fotografía sí consigue la ilusión de que el film está iluminado con luz natural, a pesar de que siempre, o casi siempre, se encuentra bajo sus luces de cine. Las escenas nocturnas incluyen a veces un curioso trabajo de cámara en mano con objetivos angulares —como una de las primeras que se desarrollan en el cuartel general de la policía alemana—. Los cineastas se esfuerzan además en conseguir composiciones con los personajes muy bien repartidos por el encuadre y en profundidad.

Iluminación nocturna en Lacombe Lucien

En dichas escenas, rodadas muy abiertas de diafragma y seguramente con revelado forzado para trabajar con los niveles de luz más bajos posibles, el aspecto es también muy bueno e interesante. Sigue mostrando, al menos en parte, ese carácter híbrido de Delli Colli: cuando coloca una lámpara como fuente integrada en el decorado, la complementa habitualmente con un Fresnel fuera de cuadro para exponer realmente el negativo y hacer que la luz llegue mucho más lejos de lo que lo haría la lámpara real.

Emulsión, sensibilidad y textura

La Kodak 5254, sus 100 ASA y la posible alteración de su sensibilidad se desarrollan en El Negativo Cinematográfico (II).

Conclusión final

Los resultados son muy buenos porque el film posee el aspecto bastante realista que pretendían los cineastas, y este mantiene una coherencia absoluta a lo largo de todo el metraje. Aunque dista de ser uno de los trabajos más famosos o reconocibles de Tonino Delli Colli, “Lacombe, Lucien” contiene grandes imágenes y un cierto tono triste y lúgubre —también en la fotografía— que le sienta estupendamente bien a la narración.

© Ignacio Aguilar, 2022. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.