«Le Cercle Rouge»
Título en España: El círculo rojo
Año de Producción: 1970
Director: Jean-Pierre Melville
Director de Fotografía: Henri Decaë
Ópticas: zoom Angénieux 25–250mm
Emulsión: Kodak 5254 (100T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico en color, 1.85:1
Vista en Blu-ray
Azules metálicos, luces duras y silencios visuales en la fotografía de Henri Decaë.
La película
Maravilloso thriller policíaco que sigue las andanzas de tres personajes principales: un preso fugado, un expresidiario que se une a él para cometer un robo y el policía que les sigue la pista. La película, en términos estrictamente cinematográficos, funciona como un reloj suizo, gracias a un estupendo trabajo de escritura de guion y una dirección que consigue extraer y plasmar en pantalla todas sus virtudes.
El director de fotografía
Asimismo, cabe destacar que «Le Cercle Rouge», penúltimo largometraje de Melville, fue su última colaboración con uno de los operadores estrella de la Nouvelle Vague, Henri Decaë. Su relación profesional había comenzado con «Bob Le Flambeur» y también produjo, entre otros títulos, «Le Samouraï».
Análisis del estilo visual
Narrada por Melville de tal forma que los diálogos no tienen demasiada importancia e incluso son inexistentes durante largos segmentos del film, el director francés se apoya en elementos como el montaje, el uso —o desuso— del sonido y, sobre todo, en la labor de su director de fotografía, que consigue trasladar al film una atmósfera muy efectiva y un trabajo con bastante personalidad.
Podría decirse que, sin lugar a dudas, la inspiración de Henri Decaë es naturalista. Sin embargo, por lo general, no hace uso de la luz disponible, sino que, introduciendo iluminación artificial u otras técnicas, moldea las imágenes para conseguir un estilo que, al mismo tiempo, mantenga una apariencia natural.
De esta forma, gran parte de los exteriores están impregnados de tonos azulados, fruto a buen seguro de prescindir de una completa corrección a luz diurna en el negativo Kodak 5254, equilibrado para luz de tungsteno. Estos exteriores, que predominan en la primera parte de la película, resultan por tanto desapacibles y fríos, lo cual no solo resulta real, sino que además consigue transmitir al espectador esas mismas sensaciones.
Aunque en muchos de estos exteriores Decaë sí emplea exclusivamente la luz disponible, no son pocos los momentos en los que necesita rellenar sombras o iluminar artificialmente, sin que ello afecte a las cualidades de la imagen, porque, de no ser por la introducción de sombras imposibles, en muchos casos sería imperceptible.
La fotografía de interiores y la de exteriores nocturnos es similar, puesto que Decaë utiliza una mezcla de fuentes integradas en los decorados y de luces duras y puntuales dirigidas hacia los actores o diversas partes del decorado, cuando las primeras son insuficientes para hacer el trabajo real. Se sacrifica de esta forma parte de la naturalidad, pero, a cambio, se obtiene una atmósfera mucho más opresiva, oscura y a veces más contrastada, como la del aspecto decididamente noir del despacho del policía.
El film también posee otros exteriores nocturnos realmente oscuros, algunos rodados bien en la hora mágica, bien con la técnica dusk for night o bien iluminados por Decaë, e incluso mezclando varias de estas técnicas en una única secuencia.
Lo curioso es que, a pesar del aspecto oscuro de gran parte del metraje, muchísimas secuencias —incluso exteriores nocturnos— tienen al menos una toma captada mediante ópticas zoom. Por ello, parece improbable que, aun cuando se recurriera al revelado forzado de la emulsión —hasta los 200 ASA—, se pudiera rodar más abierto de T/4.0, de modo que el mérito de Decaë, puesto que logra el aspecto descrito empleando niveles de luz muy altos, es aún más reseñable.
Conclusión final
Por consiguiente, la fotografía de «Le Cercle Rouge» es un trabajo muy bueno por parte del operador francés, que incluye muchos de los vanguardismos que se pusieron de moda durante la década de 1970, solo que al justo inicio de la misma. Si a día de hoy el aspecto no parece tan moderno como otros títulos, ello se debe principalmente a que el diseño de producción no está a la altura, en tanto que emplea una estética que se asocia más bien a la década anterior y luce muy anticuada, así como a la presencia de algunas retroproyecciones en las escenas de trenes o coches que restan algo de credibilidad a un más que notable conjunto, aunque sin impedir que se disfrute de él.
ON FILM & DIGITAL
© Ignacio Aguilar, 2012. Revisada en 2026.
Este artículo forma parte del archivo ON FILM & DIGITAL de análisis de fotografía cinematográfica, que reúne reseñas, pruebas técnicas y artículos de Ignacio Aguilar AEC.
Estos textos no son resúmenes argumentales ni críticas generalistas, sino análisis centrados en la fotografía cinematográfica escritos desde la perspectiva de un director de fotografía en activo.
Sobre el autor
Ignacio Aguilar, AEC es director de fotografía con base en Madrid. Su trabajo abarca largometrajes, televisión, publicidad y escritura técnica sobre cinematografía, con experiencia en cine digital, 16mm y 35mm, ópticas anamórficas, grandes formatos, pruebas de objetivos y flujos fotoquímicos.
Es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Fotografía (AEC) y de la Academia de Cine, Sony I.C.E. Certified Expert y embajador de las ópticas Cooke SP3. Sus artículos han aparecido en American Cinematographer y Camera & Light.
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