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Logan (2017): fotografía de John Mathieson
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Hugh Jackman como Logan

Logan (2017) – Fotografía de John Mathieson

Título en España: Logan
Año de Producción: 2017
Director: James Mangold
Director de Fotografía: John Mathieson, BSC
Ópticas: Panavision E-Series, T-Series 37-85mm, Cooke Varotal, Optica Elite.
Formato y Relación de Aspecto: Arri Alexa XT & Mini (ARRIRAW), 2.4:1
Vista en HDTV 4K

John Mathieson combina anamórfico clásico, contraste elevado y un rodaje físico para llevar el universo mutante hacia un realismo áspero.

La película

Vuelta de tuerca al universo cinematográfico de los X-Men, ambientada en el año 2029, en la que Logan (Hugh Jackman) vive renegando de sí mismo y de su pasado mientras los mutantes han ido desapareciendo. Pero, repentinamente, su monótona existencia se ve perturbada cuando aparece una enfermera que lleva consigo a una niña mutante (Dafne Keen), a la que persiguen unos científicos.

Con la ayuda de Charles (Patrick Stewart), que a sus noventa años sufre ataques que ponen en peligro a todos los que se encuentran cerca, Logan emprende una huida para poner a salvo a la niña y encontrar a un grupo de niños mutantes que corren el mismo peligro que ella.

En manos de James Mangold, “Logan” adopta un enfoque más realista, mundano y terrenal que cualquier otra película con los mismos personajes: una especie de “Unforgiven” (Clint Eastwood, 1992) del género de superhéroes, aunque ciertas partes de la historia y su desarrollo quizá nos lleven más a “Hook” (Steven Spielberg, 1991), en una versión obviamente feísta. Los resultados son buenos, especialmente por el clasicismo que rebosa globalmente la propuesta, en claro contraste con los resultados habituales de este tipo de productos, aunque su nominación al Oscar al mejor guion parezca exagerada.

Hugh Jackman como Logan

El director de fotografía

El director de fotografía es el británico John Mathieson [BSC], que saltó mundialmente a la fama por su colaboración con Ridley Scott en “Gladiator” (2000), por la que obtuvo candidaturas al Oscar y a casi todos los premios importantes de aquella temporada.

Posteriormente colaboró con el director de “Blade Runner” en “Hannibal” (2001), “Matchstick Men” (2003), “Kingdom of Heaven” (2005) y “Robin Hood” (2010), aunque desde entonces parece que el mayor de los hermanos Scott ha preferido colaborar con Dariusz Wolski, con quien el aspecto visual de sus obras ha caído decididamente a su nivel más bajo desde su irrupción en el cine en 1977 con “The Duellists”.

Además de su trabajo con Scott, Mathieson fue nominado al Oscar por “The Phantom of the Opera” (Joel Schumacher, 2004) y conoce el universo de Logan por su labor en “X: First Class” (Matthew Vaughn, 2011). También fotografió la versión de “Great Expectations” a cargo de Mike Newell en 2012, así como “47 Ronin” (Carl Rinsch, 2013), “The Man From U.N.C.L.E.” (Guy Ritchie, 2015), “King Arthur: Legend of the Sword” (Guy Ritchie, 2017), “Mary Queen of Scots” (Josie Rourke, 2018) o “Doctor Strange in the Multiverse of Madness” (Sam Raimi, 2022), pendiente de estreno en el momento de escribir estas líneas.

Fotografía de John Mathieson en Logan

Análisis del estilo visual

La imagen de “Logan” es muy tradicional de John Mathieson en muchos aspectos, comenzando por la elección de la Arri Alexa, que ha empleado en casi todos sus proyectos en cine digital, especialmente en combinación con las lentes anamórficas Panavision E-Series, sus predilectas cuando rueda en este formato, algo que ha hecho en numerosas ocasiones.

Además, entre las lentes empleadas en “Logan” se encuentra algún zoom como el nuevo 37-85mm, lanzado con la serie T de Panavision, el habitual Cooke Varotal Mk2 (50-500mm T5.6) e incluso Optica-Elite (120-520mm T2.8). El resultado es una película rodada principalmente para una única cámara, en la que la imagen es muy nítida. Aunque las E-Series sean ópticas de los años ochenta, producen ese tipo de textura en la Alexa, al tiempo que los flares y defectos clásicos del anamórfico se emplean a lo largo del metraje para crear un aspecto muy cinematográfico, como la propia narrativa, a veces prácticamente clásica.

Mathieson, que colaboró por primera y de momento última vez con James Mangold en este film —seguramente porque su habitual Phedon Papamichael no estaría disponible—, emplea en numerosas ocasiones fuentes de luz dura que recrean la luz solar a través de las ventanas, a modo de poderosos haces, y por lo general un contraste elevadísimo. Deja que los actores se muevan entre zonas de luz y penumbra e incluso, a veces, directamente en la oscuridad. Ello hace que la imagen de “Logan” resulte realista y posea una estética interesante, aunque no es una fotografía que, ni mucho menos, desee o se plantee mejorar el aspecto de lo que vemos en pantalla.

Contraste y luz dura en Logan

En las escenas nocturnas, Mathieson sigue el planteamiento clásico de emplear fuentes de luz muy grandes, lo más alejadas y altas que le es posible, además de situarlas a contraluz, para iluminar los fondos y crear profundidad. A veces estas luces poseen un aspecto azulado y se combinan con otras fuentes presentes en el cuadro, como farolas o luces industriales.

En toda circunstancia, el aspecto es bueno, cuando no directamente muy bueno, con un rodaje muy físico, en el sentido de que pocas cosas se han dejado para la posproducción, especialmente cuando era posible llevarlas a cabo en el set. Ello es algo muy de agradecer, sobre todo tratándose de una película de este corte y género. Por supuesto, no impide que haya escenas de acción captadas con varias cámaras, especialistas y efectos digitales, pero existe una premisa muy clara: conseguir cierta verosimilitud y cercanía en lo que se cuenta y en cómo se cuenta, faceta en la que Mangold y Mathieson resultan ampliamente exitosos.

Escena nocturna fotografiada por John Mathieson en Logan

El anamórfico Panavision en formato digital

Las E-Series, sus aberraciones y su combinación con Alexa se contextualizan en la guía completa del formato anamórfico.

Conclusión final

A pesar de lo bien que lucen las E-Series en pantalla, esporádicamente aparecen algunas lentes que poseen distorsión de cojín —pincushion distortion—, en contraposición a la distorsión de barril típica del anamórfico. Ello sucede, sin ir más lejos, en los populares pero catastróficos Cooke Anamorphic/i, aunque, siendo un rodaje de Panavision, es muy poco probable que se hayan complementado las E-Series con este tipo de lentes.

Por tanto, nos inclinamos más a pensar que el zoom T-Series 37-85mm desgraciadamente hace este tipo de cosas tan inaceptables, aunque tendríamos que ver más ejemplos para estar seguros de que posee este grave defecto, contrario a lo que se espera de un anamórfico.

Así pues, “Logan” luce de manera notable, con un exquisito equilibrio entre resultar una película realista y creíble, que lo es, y poseer la sofisticación justa para elevarla a lo que en el fondo es: una película de superhéroes, a pesar de que los personajes que aparecen en pantalla reniegan de su condición.

© Ignacio Aguilar, 2021. Revisada en 2026.

El autor

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.