Nighthawks (Los halcones de la noche, 1981) – Fotografía de James A. Contner
Título en España: Los halcones de la noche
Año de producción: 1981
Director: Bruce Malmuth
Director de fotografía: James A. Contner
Ópticas: Panavision Ultra Speed
Emulsión: Kodak 5247 (100T)
Formato y relación de aspecto: 35 mm esférico, 1.85:1
Vista en HDTV
James A. Contner prolonga en los primeros años ochenta el naturalismo urbano, granulado y nocturno que había definido una parte esencial del cine policiaco norteamericano de la década anterior.
La película
Frustrado proyecto de continuación de la serie «The French Connection» (1971) que, ante la negativa de Gene Hackman a retomar su papel de Popeye Doyle, fue transformado en un vehículo al servicio de Sylvester Stallone. El actor interpreta a un policía de Nueva York que debe buscar y atrapar a un peligroso terrorista procedente de Europa, encarnado por Rutger Hauer en su debut en el cine norteamericano.
Lastrada por algunos problemas de producción —el director original, Gary Nelson, dejó el rodaje— y por el acondicionamiento de la historia para Stallone, la película es, no obstante, una de las más aceptables de la filmografía del actor italoamericano. Aunque el eslogan publicitario que apuntaba a un cruce entre «Serpico» (Sidney Lumet, 1973) y «The Day of the Jackal» (Fred Zinnemann, 1973) se le queda enorme, especialmente con respecto a la segunda.

El director de fotografía
El director de fotografía fue James A. Contner, un prometedor ayudante y posteriormente operador de cámara que fue promocionado por primera vez al cargo más importante de su departamento por William Friedkin para su polémica película «Cruising» (1980).
Después de rodar algún título importante más durante los ochenta, como la increíblemente fallida «Jaws 3-D» (Joe Alves, 1983), Contner abandonó su prometedora carrera como director de fotografía por la de realizador televisivo. Trabajó de manera constante en ese medio hasta su retiro en 2009, aunque tampoco parece que alcanzase la notoriedad que podría haber obtenido en caso de haber seguido fotografiando títulos con el interés del presente.

Análisis visual
En «Nighthawks», como por otro lado ya hiciera en el film de Friedkin, la inspiración máxima parece ser Owen Roizman [ASC] y especialmente su trabajo en «The French Connection» (1971), obra que también se debe al realizador de «Sorcerer» (1977). Como buena obra deudora de la década de los setenta y de los cambios estilísticos que se consolidaron durante ella, «Nighthawks» trata de ofrecer una imagen natural y realista que favorezca que el espectador crea la historia que ve en pantalla.
Por ello, como Roizman y casi todos los grandes innovadores de la década anterior, Contner hace uso extensivo del revelado forzado y de ópticas ultraluminosas, al menos durante el grueso de la proyección. Era una época inmediatamente anterior a la aparición de las primeras emulsiones de alta sensibilidad, que posibilitaron prescindir del tiempo extendido en el revelado o utilizar diafragmas más cerrados.
Para ampliar la evolución de la sensibilidad de las emulsiones y su relación con el grano, consulta El Negativo Cinematográfico (II): formato, sensibilidad, emulsiones y grano.
El procedimiento produce la típica imagen granulada, con colores saturados pero apagados, que identifica a «The French Connection» (1971), pero también a clásicos como la citada «Serpico» (1973), «Dog Day Afternoon» (1975), «Taxi Driver» (1976) o «Network» (1976).

Contner hace su trabajo de forma más que eficiente y, si bien no se aprecia en él —este fue únicamente su tercer film— la clase de los grandes operadores de los años setenta, desde luego tampoco desentona con respecto a ellos. Emplea una filosofía minimalista con respecto a la luz, que casi siempre pretende estar integrada en los decorados o, cuando menos, justificada.
Ese criterio se extiende al uso de recursos como el zoom —que todavía recuerda al de la década anterior— o, ocasionalmente, las lentes de aproximación partida en la secuencia de apertura de la película. Las imágenes nunca pretenden tener una estética llamativa y mucho menos provocativa, sino que tratan de retratar las localizaciones o ambientes nocturnos de la ciudad de Nueva York tal y como eran realmente por aquella época.

Conclusión final
Por ello, es un trabajo interesante, en tanto que bebe de muy competentes fuentes estéticas del cine de los años setenta y, si acaso, ya anacrónico, pues se adentra en los ochenta con una estética que ya comenzaba a superarse. Aunque lo que hace Contner lo hace bien, no anticipa en absoluto lo que sería el aspecto propio de la nueva década, como sí hiciera, por ejemplo, «Thief» (Michael Mann, 1981), estrenada en la misma época.
De ahí que, aunque sea uno de los títulos más competentes de la filmografía de Sylvester Stallone, quizá sea también uno de los más desconocidos y olvidados.
© Ignacio Aguilar, 2014. Revisada en 2026.
Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.