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Submarine (2010) – Fotografía de Erik Wilson
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Submarine (2010), fotografía de Erik Wilson

Submarine (2010) – Fotografía de Erik Wilson

Título en España: Submarine
Año de Producción: 2010
Director: Richard Ayoade
Director de Fotografía: Erik Wilson
Ópticas: Canon K35, Kowa Cine Prominar
Emulsión: Kodak 5229 Expression (500T)
Formato y Relación de Aspecto: 35mm esférico, 1.85:1
Otros: 2K Digital Intermediate
Vista en Blu-ray

Erik Wilson combina ópticas clásicas, hora mágica y fuentes integradas para crear una imagen orgánica, natural y estilizada al mismo tiempo.

La película

Producción británica independiente que adapta una novela de Joe Dunthorne y que supuso el debut del también actor Richard Ayoade como guionista y realizador de largometrajes. La historia sigue a un adolescente de quince años (Craig Roberts), centrado en conseguir tener una novia (Yasmin Paige) y en que sus padres (Noah Taylor y Sally Hawkins) no se separen, ante la amenaza que supone para su matrimonio la cercanía de un extraño vecino (Paddy Considine).

Ambientada además en los años ochenta, antes de que los móviles, las tabletas y los ordenadores modificaran la vida de los adolescentes para siempre, «Submarine» es una película fresca e ingeniosa, muy bien rodada, muy bien narrada y muy bien interpretada.

Pero siempre deja cierta pose impostada en cada una de sus escenas, como si tratase en demasía de resultar cool, circunstancia que juega en contra de un conjunto muy animado, pero que no cala tan hondo como pretende.

Craig Roberts y Yasmin Paige en Submarine (2010)

El director de fotografía

El director de fotografía fue Erik Alexander Wilson. Activo en vídeos musicales además de en cine, había sido uno de los operadores de cámara de «Arctic Monkeys at the Apollo» (2008), documental musical dirigido por Ayoade con el también británico Danny Cohen [BSC] —«The King’s Speech» (2010), «Les Misérables» (2012), «Room» (2015)— a los mandos de la fotografía.

«Submarine» también posee un buen número de escenas que podrían considerarse prácticamente videoclips, por lo que seguramente fue su dedicación a estos, junto con el hecho de haber coincidido previamente con Ayoade, lo que hizo que terminara siendo el director de fotografía de la película.

Fotografía de Erik Wilson en Submarine (2010)

Análisis del estilo visual

En una decisión quizá algo extraña para el momento en que se rodó la película, a finales de 2009, teniendo en cuenta además que los cineastas pudieron hacerlo en 35mm, Wilson escogió las ópticas Canon K35 en conjunción con las Kowa Cine Prominar. Y decimos que fue una decisión algo extraña porque actualmente, con los sensores digitales, las ópticas antiguas están extraordinariamente demandadas, pero en 2009 la situación no era así y menos aún en películas rodadas en 35mm.

Tanto las K35 como las Kowa eran originalmente ópticas con montura BNCR para cámaras Mitchell, Moviecam o Cinema Products. Las Canon eran la respuesta del fabricante japonés a las Zeiss High Speed T/1.4 o las Panavision Ultra Speed y ganaron un Oscar técnico en 1977, mientras que las Kowa eran la versión japonesa de las Bausch & Lomb Super Baltar de los años sesenta, aunque con una focal adicional —el 40mm, utilizado por Gordon Willis en «The Godfather Part II» (1974)— y diferentes coatings.

Estos producen destellos dorados en las Kowa, en lugar de los destellos azulados de las ópticas norteamericanas. Además, Wilson también completó el juego de la película con un zoom, seguramente alguno de los Cooke Varotal o Angenieux que se utilizaban en la década de los ochenta.

Para ampliar

La historia y las características de las Canon K35 se desarrollan en la Guía de Ópticas de Cine (III).

La película mezcla ambos juegos de lentes, aunque, siendo las K35 ópticas Superspeed —con aperturas entre T/1.5 y T/1.3— y a tenor de las imágenes, parece que estas se utilizaron en el material nocturno y de interiores, dejando las Kowa para los exteriores diurnos.

Aspecto de las Canon K35 y Kowa Cine Prominar en Submarine (2010)

La imagen de «Submarine» es, curiosamente, tan natural como estilizada al mismo tiempo. Wilson logra esa difícil labor gracias a que sus exteriores, por lo general, hacen uso de la hora mágica con resultados extraordinarios, obteniendo una luz muy suave, a menudo de tinte rosado, que consigue extender de forma milagrosa, por ejemplo, durante la secuencia final.

En otras ocasiones, los exteriores hacen uso de días nublados, de modo que la luz es muy, muy suave y no resulta en absoluto necesario utilizar ningún tipo de relleno. En este sentido es importante reseñar que la película posee un contraste muy bien definido y una estructura de grano muy consistente.

Fue rodada con la emulsión Kodak 5229 Expression de 500 ASA, la misma utilizada, por ejemplo, por Emmanuel Lubezki en «Children of Men» (2006), y que era de bajo contraste y baja saturación. Esta circunstancia está aprovechada aquí, al igual que hacía el operador mexicano, para capturar una mayor latitud y rango dinámico —casi como si de una curva LOG se tratase— y posteriormente, en el etalonaje digital, recuperar los negros puros.

Hora mágica y luz suave en Submarine (2010)

Sin embargo, si interesantes son los exteriores, no menos lo son los interiores, que hacen uso frecuente de muy logradas mezclas de temperaturas de color entre los exteriores —azulados, cuando el día está cayendo— y los interiores, casi siempre con cierto tono dorado.

Wilson basa en gran medida su iluminación en fuentes integradas en el decorado, pero no utiliza sus ópticas completamente abiertas de diafragma. Aprovechando la enorme latitud de la emulsión, hace que sus fuentes de luz en plano sean muy intensas y queden sobreexpuestas, al tiempo que crean el contraste necesario para que la imagen tenga cuerpo y negros intensos, aun con el citado apoyo en el Digital Intermediate.

Por supuesto que hay luces fuera de campo que las complementan a modo de suave relleno, pero la luz principal emana de las múltiples fuentes de luz en pantalla, y así se aprecia.

Fuentes integradas y mezcla de temperaturas de color en Submarine (2010)

Conclusión final

Los frecuentes pasajes musicales de la película también hacen uso de los destellos que provocan las fuentes de luz o los rayos solares sobre las Canon y las Kowa. Puede que esta fuera la causa por la que se utilizaron, ya que, por ejemplo, las Canon poseen destellos muy llamativos y muy bonitos, quizá los más espectaculares de unas ópticas esféricas.

En cualquier caso, el rendimiento de ambos juegos, pero especialmente el de las Canon, es soberbio, ofreciendo un aspecto vintage, pero con mucho contraste y muy buena nitidez. De este modo, la imagen global de la película es muy orgánica y está tratada con mucho gusto en todo momento, constituyendo quizá el punto más fuerte de una propuesta algo irregular en cuanto a sus resultados, pero muy interesante en cualquier caso.

© Ignacio Aguilar, 2016. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.



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