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The Beguiled (2017): fotografía de Philippe Le Sourd
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Nicole Kidman, Kirsten Dunst y Elle Fanning en The Beguiled

The Beguiled (La Seducción, 2017) – Fotografía de Philippe Le Sourd

Título en España: La Seducción
Año de producción: 2017
Directora: Sofia Coppola
Director de fotografía: Philippe Le Sourd, ASC, AFC
Ópticas: Cooke Speed Panchro (S2/S3) y Panavision Ultra Speed MKII
Emulsión: Kodak Vision3 5219 (500T)
Formato y relación de aspecto: 35mm esférico, 1.66:1
Otros: Digital Intermediate
Copia vista: DCP

Philippe Le Sourd convierte el aislamiento de «The Beguiled» en una delicada combinación de celuloide, ópticas antiguas, luz natural y noches iluminadas por velas.

La película

«The Beguiled» adapta la misma novela de Thomas Cullinan que Don Siegel llevó a la pantalla en «The Beguiled» (1971), con un reparto encabezado por su actor fetiche, Clint Eastwood, y por Geraldine Page. Sofia Coppola escribió su versión a partir de la novela y los créditos también reconocen el guion de Albert Maltz y Grimes Grice para la película anterior.

En plena guerra civil estadounidense, un soldado nordista herido en una pierna, interpretado por Colin Farrell, es encontrado por una niña en el bosque y llevado a una casa-escuela femenina. Aunque pertenece al bando contrario, la directora del centro, encarnada por Nicole Kidman, decide curarlo y no entregarlo inmediatamente a los sudistas. Una vez recupera el conocimiento, todas las habitantes de la casa sucumben de una forma u otra ante la presencia masculina, lo que provoca un fuerte conflicto.

Con Kirsten Dunst y Elle Fanning completando el reparto, Coppola realiza una de sus películas más sólidas y sobrias, por la que obtuvo el premio a la mejor dirección en Cannes. Quizá la explosión dramática de la película de Siegel y los rencores entre las mujeres estaban mejor aprovechados en la versión anterior. Con todo, se trata de un buen film, realizado con mucho gusto y de una duración sorprendentemente escasa.

Las alumnas de la casa-escuela observan al soldado herido en The Beguiled

El director de fotografía

Por mucho que el argumento se repita casi por completo, la cuestión estética no tiene nada que ver con la película de 1971, con la que Bruce Surtees debutó como director de fotografía. Tras haber trabajado con Lance Acord en «Lost in Translation» (2003) y «Marie Antoinette» (2006), o con el fallecido Harris Savides en «Somewhere» (2010), Coppola inició aquí una nueva relación profesional con un director de fotografía.

El escogido fue el francés Philippe Le Sourd, ASC, AFC. Antiguo ayudante de cámara de Darius Khondji antes de que este diera el salto a Estados Unidos a mediados de los años noventa, Le Sourd ha desarrollado una carrera cinematográfica corta porque se dedica principalmente a la publicidad. Destacan sobre todo «A Good Year» (Ridley Scott, 2006), que pese a ser una película floja tenía un aspecto envidiable, y «The Grandmaster» (Wong Kar-wai, 2013), por la que obtuvo candidaturas al Óscar y al premio de la American Society of Cinematographers.

Aunque no se prodigue demasiado en cine, Le Sourd era una garantía de estilo visual y de continuidad con la tradición de Sofia Coppola de escoger operadores con personalidad. Su trabajo se encuadra en la sencillez naturalista, pero sin desaprovechar la ocasión de crear imágenes vistosas y de gran interés, algo que consigue en «The Beguiled». Posteriormente volvió a colaborar con Coppola en «On the Rocks» (2020) y «Priscilla» (2023).

Colin Farrell y Nicole Kidman en un interior de The Beguiled

Análisis del estilo visual

Una historia ambientada en un entorno rural y en el pasado como esta es uno de los mejores pretextos para renunciar a la extendida adquisición digital y continuar utilizando celuloide de 35mm. La película destaca, en primer lugar, por una relación de aspecto hoy algo inusual: 1.66:1. Según Coppola, pretendía hacerla más claustrofóbica, puesto que transcurre casi íntegramente dentro de una casa de la que los personajes no pueden salir por el conflicto exterior.

En segundo lugar, «The Beguiled» está rodada con lentes vintage, tan empleadas para reducir la nitidez de los sensores digitales y obtener una textura más cinematográfica. Aquí se combinan con el propio celuloide, lo que produce un aspecto aún más suave y menos contrastado, con otras características añadidas.

Por último, resulta inusual el tratamiento que Le Sourd aplica a la Kodak Vision3 5219 (500T), especialmente en nuestra época. Toda la película está expuesta a 250 ASA y subrevelada un diafragma. El grano es más fino, pero también se reducen el contraste y la saturación, de modo que el aspecto resulta muy suave, con mucha latitud y delicadas texturas que, incluso en proyección digital, le vienen como anillo al dedo a la historia.

El propio Le Sourd reconoció la inspiración de Russell Boyd en «Picnic at Hanging Rock» (1975) y de Geoffrey Unsworth en «Tess» (1979).

Mujeres y niñas reunidas en el comedor de The Beguiled

En cuanto a las lentes, Le Sourd emplea una combinación de Cooke Speed Panchro S2/S3 para exteriores e interiores diurnos, siempre a máxima apertura, con los bellísimos Panavision Ultra Speed MKII, que permiten aperturas tan grandes como T1.1 en alguna de sus focales.

Para varias tomas exteriores con teleobjetivo, mediante los Cooke 100mm y 152mm, Le Sourd aísla a los personajes en la naturaleza y obtiene fondos desenfocados. Parece haber utilizado además un cristal preparado específicamente por Panavision que, colocado frente a las lentes a modo de attachment, produce fuertes curvaturas en el desenfoque y el bokeh. Por momentos, la distorsión es tan acusada que parece emular el formato anamórfico.

Los exteriores hacen un gran uso de la luz disponible, esperando o aprovechando los momentos del día en los que ofrece bellos efectos de amanecer o atardecer. Es seguro que Le Sourd introduce algún contraluz que imita el sol y, quién sabe, es probable que varios planos generales de la casa, con rayos atravesando el humo o la neblina, también empleen grandes aparatos de iluminación cinematográfica para producir esos estupendos haces.

La casa entre árboles y haces de luz en The Beguiled

A quien escribe estas líneas le resulta especialmente interesante el tratamiento de los interiores. Los nocturnos son muy buenos: en una época anterior a la luz eléctrica, los personajes utilizan velas para iluminar las estancias e incluso para desplazarse por ellas.

Como Le Sourd no recurre al revelado forzado, las velas generalmente muestran un buen tono dorado y no aparecen quemadas como en otras películas, aunque para ello tenga que rodar a aperturas mayores de T1.3 con los Ultra Speed. Lógicamente, emplea algo de relleno o ambiente mediante pantallas LED muy difuminadas, cuya temperatura de color está muy igualada con la de las velas.

La sensación general es que las estancias y los personajes están realmente iluminados por las velas visibles en pantalla. Un análisis más profundo revela que Le Sourd rueda a niveles muy bajos, pero complementa cada toma con luces fuera de campo para envolver a las actrices en sus primeros planos.

Esto resulta especialmente evidente cuando los personajes están sentados a la mesa, donde se aprecia una versión moderna de la coffin light, o en los planos de Nicole Kidman, en los que una luz frontal procedente de arriba evita fotografiarla únicamente con las velas, integradas en el encuadre pero situadas más bajas que la actriz.

Escena nocturna iluminada por velas en The Beguiled

Aunque las escenas de velas están muy bien resueltas, las que poseen un interés y una personalidad verdaderamente diferentes son las diurnas. Le Sourd adopta una filosofía realista según la cual respeta las fuentes naturales de cada estancia: ventanas cubiertas por gruesas cortinas blancas o grises, sobre las que proyecta HMIs o Maxi-Brutos desde el exterior.

No incluye relleno desde dentro o hace que sea muy leve y apenas perceptible. Aunque utiliza algunas luces suaves sobre los actores para moldear sus rostros desde el mismo ángulo de las ventanas, los personajes siempre aparecen mucho más oscuros que estas, como sucedería en la vida real.

Le Sourd mantiene así fuentes muy sobreexpuestas —las ventanas— y actores dos o tres diafragmas por debajo. Gracias al conjunto de lentes, negativo y subrevelado, la latitud es tan grande que el espectador conserva suficiente detalle en las sombras, a pesar de que los negros de las escenas diurnas son bastante ricos, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias.

Interior diurno con ventanas sobreexpuestas en The Beguiled

La forma en que Le Sourd escoge este planteamiento y lo mantiene durante toda la proyección, sin hacer concesiones para que un actor de mayor caché se vea un poco más o mejor, es lo mejor de un trabajo que luce espléndido durante toda la película.

Quizá se le pueda reprochar un exceso de preciosismo en los exteriores, debido al uso y posible abuso de teleobjetivos para encuadrar a los personajes y dejar que los fondos se desintegren al emplear las lentes a máxima apertura. En algún momento también puede resultar demasiado obvio que utiliza luz adicional en las secuencias con velas.

Para ampliar

La guía El Negativo Cinematográfico (IV): revelado, positivado y procesos de laboratorio explica el subrevelado empleado para modificar contraste, saturación y grano.

Conclusión final

Por lo general, «The Beguiled» muestra un nivel estético muy alto, hasta el punto de que quizá sea el aspecto de la película que mejor funciona. Emplea el celuloide, el subrevelado y unas ópticas antiguas que, lejos de limitarse a una evocación nostálgica, demuestran ser muy adecuadas para esta historia y su marco histórico.

La suavidad, la latitud, los fondos distorsionados, la luz naturalista de los interiores y las noches de velas forman un conjunto coherente, delicado y con personalidad propia. Incluso cuando incurre en cierto preciosismo o deja ver sus luces adicionales, el trabajo de Le Sourd mantiene una concepción visual firme y de enorme belleza.

© Ignacio Aguilar, 2017. Revisada en 2026.

Ignacio Aguilar, AEC, es director de fotografía y autor de ON FILM & DIGITAL. Puedes conocer su trayectoria, explorar el archivo de reseñas, consultar su biografía profesional y sus trabajos seleccionados.